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Mar, Ago

Los usos de la energía nuclear en Chile

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Hiroshima, Nagasaki, Chernobyl y Fukushima. Todas estas palabras han llegado s ser sinónimos de muerte. Las dos primeras como una demostración de cómo el ser humano puede usar la energía nuclear para destruir masivamente a sus semejantes. Luego, Chernóbil como prueba de un mantenimiento y de una operación negligentes, con consecuencias desastrosas para decenas de miles de personas afectadas por la radiación. Recientemente, Fukushima en la que la fuerza de un terremoto y del tsunami que lo siguió dejaron al desnudo posibles fallas de diseño, de construcción, de operación y de planes de emergencia de una planta de energía nuclear, produciendo una seria contaminación ambiental cuyas consecuencias finales aún no terminan de ser evaluadas. Es como para vivir aterrado.

Ese sentimiento de aprensión se ha hecho colectivo, produciendo un efecto de rechazo casi instantáneo frente a todo lo que huela a energía nuclear. Para qué hablar de la preocupación que se produce cuando se llega a sugerir la idea de que nuestro país cuente con este tipo de energía para abastecer su creciente demanda de electricidad que, actualmente, no alcanza a ser satisfecha con el empleo de combustibles fósiles, recursos hídricos, eólicos o solares. Más aún, llegamos a calificar como imposible que en Chile pueda algún día construirse una planta nuclear dado nuestro carácter de país altamente sísmico asociando, de inmediato, nuestro caso con lo ocurrido en Fukushima.

Nos olvidamos, sin embargo, que bajo la dependencia de la Comisión Chilena se Energía Nuclear, ya hay en nuestro territorio desde hace varios años, dos plantas nucleares ubicadas en Lo Aguirre y en La Reina que han soportado terremotos tan potentes como el ocurrido el año 2010 sin mayores contratiempos. Una de ellas, la de Lo Aguirre se encuentra paralizada desde el año 2010 pero no como consecuencia del fenómeno sísmico sino que por haberse agotado su combustible, que fue devuelto a USA y no ha sido renovado. La planta de La Reina, entretanto, opera con absoluta seguridad. Claro, ellas no han producido electricidad porque no fueron construidas para esa finalidad pero
han contribuido a que sepamos, como país, algo más sobre otras aplicaciones posibles de obtener de este tipo de energía.

El tema de la producción de electricidad mediante el empleo de la energía nuclear es relevante para Chile. No sólo la demanda crece día a día sino que algunos recursos, como el hídrico amenazan con convertirse en escasos si persisten los períodos de sequía que constantemente afectan al país. Por otra parte, en las zonas de mayor demanda como la minera, especialmente en la relacionada con el cobre, llegará el momento en que producir electricidad mediante el empleo de carbón o petróleo resultará extremadamente oneroso, afectando así los costos de producción y la competitividad de este producto en los mercados extranjeros.

Como existe conciencia de nuestro déficit, algunas entidades como el Colegio de Ingenieros, por ejemplo, están realizando algunos estudios para subsanarlo mediante el uso de la energía nuclear en la generación de electricidad. Calculan que para el año 2020 podría existir en la zona costera comprendida entre Pichidangui y Los Vilos una central y que, para el año 2030, el país debería contar con cuatro de estas unidades que, en su conjunto representarían un 26% de la producción de energía eléctrica. Hay, claro está, muchos obstáculos previos que salvar. Se estima que primero habría que contar con un acuerdo social y político que permita enfrentar, sin prejuicios, este tema tan importante. Luego, convenir el tipo de organismo, esencialmente técnico, que controlará esta actividad en todos sus aspectos para luego enfrentar el costo de instalación que, según las cifras del mismo Colegio de Ingenieros, alcanzaría a ser nada menos que entre 12.000 y 15.000 millones de dólares para el conjunto de cuatro plantas. Con ese nivel de inversión, no cabe duda que se necesitará el aporte mixto del Estado y de capitales privados con reglas claras y precisas.

reactor2Los detractores de este sistema no creen, que el plan anterior pueda llegar a concretarse y esgrimen una batería de argumentos para oponerse. Así dicen, por ejemplo, que la energía nuclear es esencialmente insegura; que no se trata de una energía limpia y que sus residuos son nocivos para la salud; que el argumento de existir una demanda de energía eléctrica próxima a ser insatisfecha es una falacia ya que los datos en que se basa dicha afirmación contendrían exageraciones y no considerarían ni la eficiencia en la producción y el empleo de la energía de medios convencionales como medios para producir el ahorro que de ahí se deriva; que a consecuencia de terremotos tales centrales de energía nuclear dejan de funcionar por apreciables períodos de tiempo, justamente cuando más se les necesita; que originan un aumento de la dependencia energética del país al emplear tecnologías y elementos controlados en el extranjero y, finalmente, que las decisiones que se tomen hoy comprometerán la seguridad de generaciones futuras ya que, desde que se inicia la construcción de una planta hasta que se extingue el calor del combustible ya agotado, transcurren no menos de 100 años. Así las cosas, que cada uno saque sus propias conclusiones siendo lo mejor abandonar el área de las controversias para ver qué otras aplicaciones tiene la energía nuclear en nuestro país.

Lo que sí parece ser absolutamente necesario, a juicio de Jaime Salas, Director Ejecutivo de la Comisión Chilena de Energía Nuclear es que, sin prejuicios, se requiere de una importante deliberación por parte de la sociedad, por cuanto es indudable que ella produce, para muchos, controversia. Allí será necesario analizar, en primer lugar, la real necesidad de energía, lo que se relaciona directamente con las posibilidades que ofrezcan, en términos de sustentabilidad, costos y efectos medioambientales, las diferentes fuentes alternativas. También habrá que saber entender los beneficios que este tipo de energía puede entregar: sostenibilidad, costos comparables, provisión de energía base y contribución al medioambiente, a través de su prácticamente nulo tributo a la producción de gases de efecto invernadero. En ese análisis un factor de preocupación está dado por la alta sismicidad que presenta nuestro territorio y, por ende, por las consecuencias que ello pudiera tener en el comportamiento de las estructuras. Además, los desechos nucleares constituyen otro legítimo tema de preocupación.

Pero mientras se produce ese análisis para llegar a un acuerdo, lo que puede tomar años, en nuestro país ya existe el uso de esta energía tan controvertida. En este aspecto, Jaime Salas hace saber que en el plano nacional, su uso se focaliza en áreas como agricultura, salud, hidrología, alimentos, medioambiente, minería e industria. En el sector de agricultura, los elementos radiactivos en forma de trazadores, permiten estudiar la forma en que los vegetales absorben el agua, los fertilizantes y también los pesticidas. Desde allí, es posible diseñar procesos para suministrar niveles optimizados de esos componentes. En esta misma dimensión, las radiaciones han permitido, mediante la utilización de la técnica de esterilización de insectos machos, erradicar de nuestro territorio la dañina mosca de la fruta lo que, en la práctica, ha devuelto a la productividad y al bienestar de nuestra población, cientos de miles de hectáreas de tierra fértil con gran impacto económico y social.

En la medicina, la energía nuclear permite la producción de radioisótopos de reactor, los que son utilizados en el diagnóstico médico por imágenes y como terapia o paliativo del dolor, para tratamiento de patologías de carácter grave, tipo cáncer, de muchísimos pacientes cada año. Adicionalmente, otros procesos de irradiación, aplicados a tejidos y huesos, constituyen importantes contribuciones en aplicaciones para quemados y en odontología.

En el área industrial, las radiaciones están presentes en la conservación de alimentos, la inocuidad alimentaria y la esterilidad de diversos elementos. Anualmente, se irradian miles de toneladas de alimentos, material quirúrgico y otros tipos de materiales, extendiendo su vida útil. Por otro lado, el uso de los trazadores en la minería permiten comprender la dinámica de procesos de materiales siendo así, en la práctica, elementos irreemplazables en ciertas aplicaciones, generando mayor eficiencia y productividad.

También se emplea en las actividades de control del medio ambiente ya que, con el uso de los radioisótopos radiactivos es posible determinar, con gran precisión, donde se encuentran sustancias contaminantes, las cantidades de ellas y las causas que las han producido.

Como se puede apreciar, mientras la generación de electricidad siga siendo un tema polémico, silenciosamente se está dando muy buen provecho y con beneficio general, a esta desconocida y controvertida fuente de energía.