Científico chileno patenta idea única en el mundo que regula los ovarios poliquísticos

Cuarenta años de investigación del profesor Hernán Lara por entender el por qué de los ovarios poliquísticos tuvieron un fruto: una patente para elaborar un fármaco no tradicional que regula la función nerviosa que los afecta. Se trata de un electrofármaco que podría estar disponible para el uso humano dentro de los próximos años.
  • 5 Agosto, 2019

Cuarenta años de investigación del profesor Hernán Lara por entender el porqué de los ovarios poliquísticos tuvieron un fruto: una patente para elaborar un fármaco no tradicional que regula la función nerviosa que los afecta. Se trata de un electrofármaco que podría estar disponible para el uso humano dentro de los próximos años.

El profesor Hernán Lara, bioquímico, académico de la Facultad Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile, es un asiduo participante de la iniciativa 1000 científicos 1000 aulas del programa Explora. Cada año se inscribe para ir a las comunas que generalmente no son de interés de otros académicos, motivado en lograr que los jóvenes se conviertan en los científicos del futuro. 

Lo más probable, es que los escolares que lo escuchan no sepan que él es el profesor que obtuvo la primera patente internacional para la Universidad de Chile: un electrofármaco que regulará la función nerviosa que causa los ovarios poliquísticos, revirtiendo la infertilidad que provoca el síndrome y que podría estar listo para el uso en humanos en unos 5 años más.

El profesor Lara está convencido de que el conocimiento científico debe tener una utilidad. “Si yo hago un experimento no es para mi regocijo, que es algo muy común en la ciencia nacional, sino que siempre he estado pensando para qué sirve”, acota, “y eso es lo que pide el país, que se entregue el conocimiento a la sociedad”.

Sobre el comienzo de su investigación, comenta que se interesó en la vinculación entre los ovarios poliquísticos y el sistema nervioso, definiendo luego que se enfocaría en la función reproductiva y dentro de ella, el ovario”. “En una primera etapa mi contribución fue entregar evidencia experimental y convencer a la comunidad científica y médica que los ovarios no solamente los manejan las hormonas sino que también el sistema nervioso, ésa fue nuestra idea original”, comenta. Eso significó efectuar estudios en varios modelos animales de experimentación y obtener evidencia en humanos. “Logramos convencer que había inervación, y lo segundo fue convencer que esa inervación tenía un rol importante en la patología, es decir, que afectaba su función reproductiva; y ese fue el segundo camino largo”, dice. Inervación es la acción que produce el sistema nervioso en las funciones de los demás órganos del cuerpo.

El ovario poliquístico sigue siendo la sintomatología que tiene mayor incidencia en la infertilidad en mujeres. Un 5% de la población sufre de este síndrome que representa un 20% de las patologías ováricas. Más del 70% de las mujeres que poseen esta patología son infértiles, por lo cual no es difícil imaginar la repercusión que tendrá este fármaco en este grupo humano.

 

 

Profesor Hernán Lara, bioquímico, académico de la Facultad Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile

El camino que llevó a una patente mundial

El profesor Lara explica que lo que se patenta son dos cosas: una, es una idea original y, la otra, su aplicación. “’Desarrollamos una idea original que podía servir para conocer el funcionamiento del organismo y elaboramos una hipótesis novedosa para una patología. Esa idea fue la que compró una compañía farmacéutica, la que paralelamente estaba desarrollando fármacos no tradicionales mediante aplicación tecnológica de punta”, señala.

Estos fármacos no tradicionales corresponden electrofármacos o ‘electroceuticals’, que no se sintetizan e ingresan al organismo a través de la distribución tradicional a través de la circulaciones. “Corresponden a nanodispositivos que regulan el funcionamiento de los nervios a nivel de los órganos que controlan”, explica el académico. La palabra “nano” se refiere a dispositivos que miden menos de un milímetro. En este caso, corresponden a pequeños estimuladores que se colocan en los nervios y van registrando la actividad nerviosa del ovario.

En el año 2014, la empresa británica de productos farmacéuticos e investigación bioquímica GlaxoSmithKline (GSK), una de las compañías de este rubro más grandes del mundo, contactó al profesor Lara para invitarlo a participar de una preselección que lo seleccionó entre los 10 mejores entre 100 investigadores. A los dos años siguientes, año 2016, la patente fue licenciada para su desarrollo y aplicación.

GSK hizo un convenio con una subsidiaria de Google, Verily, que compró la patente, y es la que ha estado a cargo de la experimentación en animales y humanos. “Por ahora se ha avanzado bien en los animales y eso amerita a seguir en los humanos”, señala Lara.

Luego, explica el profesor Lara que Verily esperará cinco años más para ver resultados positivos en humanos y evaluar como seguirá la inversión. De resultar todo bien, se obtendrá un “nanoestimulador que se coloca en el organismo, así como se coloca el marcapaso, que será capaz de regular la función nerviosa que en este caso afecta al ovario. Si bien no es el único nanoestimulador, sí es el único que se está trabajando para los ovarios poliquísticos”, recalca.

Recomendaciones para lograr el sueño

Le preguntamos al profesor Lara si puede dar un consejo de aliento a los futuros investigadores, para lograr un patentamiento mundial. “Lo primero es ser persistente”, explica el profesor de la Universidad de Chile. “Y tener una idea original, porque no tenemos la velocidad de innovación tecnológica de otros países más avanzados como los de Europa, Estados Unidos y, actualmente, los países asiáticos, que tienen una velocidad de reproducción y obtención de conocimiento de tal magnitud, que cuando usted está pensando en desarrollar una idea, ellos ya tienen la patente”. Opina que los chilenos no estamos acostumbrados a ese ritmo de trabajo. “En una sociedad científica que quiere avanzar como en Chile, hay que dedicarse y ser persistente”, señala enfático.

A su vez recalca la importancia de ser curioso, de hacerse preguntas y generar nuevas ideas. “Si no cambiamos el estado de complacencia, nunca vamos a desarrollar tecnología como un país desarrollado”, afirma, “¿Y cómo podemos luchar contra ello? Con ideas, porque esas son gratis, que se logran a través del pensamiento científico y nos distinguen de otros países”, dice.

Hoy, el profesor Lara ya no investiga sobre la incidencia del sistema nervioso en los ovarios poliquísticos. Su idea patentada sigue su camino y en este momento pasó a ser el consultor al que llaman cuando hay un problema o una pregunta. “Como nos picó el bichito de las ideas originales y la aplicación biomédica farmacológica, tenemos otras dos caminando, y espero dar una buena noticia en una conferencia en el futuro cercano, sobre la posibilidad de aplicación en pacientes”. Dice que no puede contar más detalles.

 

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