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Jue, Jun

Estudiantes de Panguipulli investigaron microalgas antárticas y su tolerancia a altas temperaturas

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microalgas1Durante el 2017 las estudiantes de segundo medio viajaron semanalmente hasta el campus Isla Teja de la Universidad Austral de Chile para desarrollar su trabajo.

Margarita Riquelme y Sofía Rubilar, ambas de 16 años, dejaron por un momento sus libros de segundo medio para tomar papers científicos y dedicarse a investigar los posibles cambios en el desarrollo de una microalga que habita en el continente blanco. Ellas son estudiantes del Liceo Bicentenario Altamira de Panguipulli en la Región de Los Ríos y gracias a esta investigación recibieron el primer lugar en la categoría educación media del XIV Congreso Regional Escolar de la Ciencia y la Tecnología Explora de CONICYT Los Ríos 2017.

El organismo microscópico que investigaron se llama Chloromonas reticulata y es un alga microscópica que se puede encontrar en la nieve antártica en forma de manchones de colores verde y rojo. Vive entre bajas temperaturas, alta radiación solar y pocos nutrientes, pero como buen habitante de la Antártica está acostumbrada a estas condiciones. La incógnita es, qué pasará con su sobrevivencia en el caso de un alza de las temperaturas gracias al cambio climático.

Para desarrollar su investigación las estudiantes viajaban junto a su profesora de ciencias, Carolina Leiva Yévenes, los 110 km que separan Panguipulli del Laboratorio de Ecotoxicología y Fotobiología Marina de la Universidad Austral de Chile en Valdivia. Trabajaron bajo la asesoría de la Dra. Pirjo Huovinen y su equipo del Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas de la casa de estudios.

El equipo profesional del laboratorio ya investigó los efectos de la temperatura en el crecimiento de otras microalgas antárticas con los resultados esperados. Al aumentar la temperatura del ambiente de las microalgas, llegando a niveles superiores de la Antártica, las especies no toleraron y murieron. Pero el experimento de las estudiantes tuvo resultados diferentes.

“Para nosotras fue sorprendente que la microalga tolerara vivir a 22°C, porque se encuentra en la Antártica en condiciones extremas” señaló Margarita Riquelme, poniendo énfasis que ellas esperaban que los microorganismos murieran a tales temperaturas. Su hipótesis no fue confirmada, pero no significó un fracaso en su investigación. “Sometimos a la Chloromonas reticulata a diferentes temperaturas, de acuerdo a los datos podemos decir que esta microalga encuentra su estado fisiológico más óptimo en un rango de 8° y 14°” añadió Margarita sobre esta especie que fue extraída desde la Isla Rey Jorge en la Península Antártica.

microalgas2“Teníamos fluorímetros que median la fluorecencia en vivo que son muy importantes en la biología marina” indicó Sofía Rubilar. Este aparato les ayudó a conocer la capacidad de realizar fotosíntesis de la microalga gracias a la fluorescencia residual del proceso. Además, comparó esta herramienta con la realidad de laboratorios de colegio que con “suerte” cuentan con un microscopio.

Esta medición les entregó fascinantes datos sobre las condiciones que conseguían a diferentes temperaturas, siempre más altas que el promedio en la Antártica. Entre los datos conocieron el rango óptimo para la reproducción y desarrollo de la microalga, y la tolerancia a temperaturas tan altas como los 22°C. Las muestras fueron proporcionadas por el equipo del laboratorio, pero el trabajo de recolección de datos y desarrollo fue realizado por las escolares.

 

Investigación escolar

La oportunidad de participar en la investigación fue otorgada por el programa Abramos Nuestros Laboratorios del PAR Explora de CONICYT Los Ríos y la Vicerrectoría de Investigación, Desarrollo y Creación Artística de la Universidad Austral de Chile, iniciativa que invita a parejas de estudiantes de la región de Los Ríos a vivir la experiencia de ser investigadores de la casa de estudios entre abril y agosto de cada año. El año 2017 fueron más de 80 estudiantes de las diferentes comunas de Los Ríos que investigaron temas tan variados como física teórica, hongos microscópicos, ecología, robótica, patrimonio urbano o minería de datos.

Sobre su experiencia en el programa Margarita indicó que “trabajar con científicos que han estudiado esto durante mucho tiempo fue una experiencia inolvidable”, incluso mencionó que logró entender cosas que incluso a los estudiantes universitarios les cuesta entender. Mientras que su compañera Sofía indicó que la ciencia “me llama mucho la atención porque con algo tan pequeño puedes empezar un proyecto de gran magnitud, me gustaría estudiar algo relacionado a ello”.

Congreso Nacional Explora

Durante los últimos días de noviembre del 2017 ellas viajaron a Arica para ser parte del XVIII Congreso Nacional de la Ciencia y la Tecnología. Margarita y Sofía participaron junto a cuatro equipos de la región de Los Ríos en un team con gran presencia femenina. Si bien no lograron un lugar dentro de los trabajos premiados la posibilidad de participar y compartir con estudiantes de todo Chile y el extranjero será una experiencia que las acompañará toda la vida.