¿Sabías que para Einstein, espacio y tiempo son dos aspectos inseparables?

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El espacio-tiempo es un concepto más global que el espacio corriente, porque agrega la cuarta dimensión: tiempo. En ese "espacio-tiempo", si un ser escoge una velocidad para avanzar, llegará a un punto determinado; y si escoge otra velocidad llegará a un punto distinto.

La teoría de la relatividad nos muestra que cualquier medida del tiempo depende de las condiciones del observador.

Las definiciones más fundamentales en ciencia no pueden ser dadas en términos de otros fenómenos, porque se correría el riesgo de entrar en un círculo vicioso de definiciones. Por esta razón, la única solución es darles un sentido "operacional" a esas definiciones. Así, se describe un proceso u operación física y se dice que él define de alguna manera (que hay que especificar) a nuestro concepto.

Siguiendo este camino, se entiende que el tiempo es lo que miden los relojes. Esta definición es la única que tiene sentido. La teoría de la relatividad nos muestra que cualquier medida del tiempo depende de las condiciones del observador (como, por ejemplo, su velocidad relativa con respecto a los sucesos cuya separación temporal quiere medir; su posición respecto de cuerpos con masas y otros factores similares). De lo único que un observador, persona o cuerpo, puede estar seguro, es del tiempo que para él mide su propio reloj. Entonces, un reloj mide su propio tiempo y ello es siempre válido, para quien tenga un reloj consigo. Naturalmente, siempre llevamos un reloj con nosotros, ya que un reloj está determinado por fenómenos atómicos inherentes al cuerpo humano y a todo tipo de procesos. Por supuesto, si otra persona mira ese reloj o estima su marcha, encontrará otro resultado, es decir, es relativo.

Con esta definición se puede construir la teoría de la relatividad. Allí, resulta que el tiempo y el espacio son dos aspectos de una misma entidad, donde ambos se mezclan: forman el espacio-tiempo.

El espacio-tiempo es un concepto que generaliza el de espacio corriente, agregando la cuarta dimensión temporal. En ese "espacio-tiempo" de cuatro dimensiones, mi existencia (o la de cualquier persona o cuerpo físico) selecciona naturalmente su propio tiempo. Este es medido por el reloj que va conmigo. Es análogo a una línea física (a), una cuerda o un alambre, en el espacio común. La cuerda determina la dirección en que se ubica y la medida de distancia en esa dirección. Si se cambia o mueve la cuerda, habrá otra dirección.

En el espacio-tiempo, si cambio mi velocidad elijo otra dirección en las cuatro dimensiones. Esa "dirección" tiene otro tiempo a lo largo de ella, al cruzar el espacio-tiempo.

FUENTE: Hernán Quintana: director del Instituto de Astronomía de la Pontificia Universidad Católica de Chile.