En el presente texto, se exponen algunas ideas para pensar las implicancias del Rol del docente como investigador y mentor del desarrollo de habilidades científicas de  los estudiantes, en tiempos donde existen desafíos apremiantes que abordar y educar.


 

Por Marietta Pizarro Carretta

Asesora Pedagógica, Facultad de Ciencias del Mar, Universidad Católica del Norte; y miembro del Área de Valoración del PAR Explora de CONICYT Coquimbo.

 

Desafíos actuales para la educación científica 

La interacción con las fuentes y cantidad de información: Es tal el volumen de contenidos e información, de tantas procedencias y fuentes, que se suceden unas a otras en un caudal cada vez mayor, que podríamos trazar la imagen de un ser humano a veces abrumado ante el enorme flujo de información. Esto nos enfrenta al desafío de adaptarnos  a los cambios en la forma en que interactuamos con las fuentes de información y el conocimiento. Lamentablemente, las nuevas generaciones han adoptado una actitud de permanente revisión de contenidos, no obstante, no necesariamente se analiza y/o reflexiona sobre la información, solo se consumen contenidos de manera rápida y sin profundidad, a veces poco importan las fuentes y su legitimidad. Antoni Brey, ingeniero en telecomunicaciones español que ha puesto la alarma, señala que se está experimentando una infoxicación de la sociedad, es decir, una intoxicación por exceso de información, que conlleva una dificultad creciente para discriminar lo importante de lo accesorio y para seleccionar fuentes fiables de información. Ello ha conducido a la percepción de que cualquier cosa puede ser cierta o no serlo. Por lo tanto, un desafío urgente es dotar a los estudiantes de herramientas de investigación para la discriminación, el análisis y la apropiación de los procedimientos de verificación y validación de la información.

Los avances y uso de la Inteligencia Artificial: En distintas disciplinas se utilizan en grados crecientes algoritmos de Inteligencia Artificial (IA), facilitándose la disponibilidad de información o bienes y servicios con tal comodidad y rapidez que las personas prácticamente no necesitan elaborar su pensamiento ni resolver problemas.  Ya estamos viviendo desafíos relacionados con la creciente automatización e interacción diaria con dispositivos, plataformas y servicios digitales. Estos desarrollos cada vez más avanzan hacia un futuro cercano, donde la IA intervendrá en el cerebro humano, para dotarlo de nuevas capacidades y acceso inmediato a enormes bancos de información y datos. El desafío es proporcionar a los estudiantes aprendizajes complejos de nivel superior, tales como análisis, síntesis, inferencia, elaboración de hipótesis y estrategias de comprobación de las mismas. Ya que los futuros profesionales seguirán siendo creadores  de conocimiento, y  la automatización y la IA, serán sólo apoyos al pensamiento, la creatividad, la innovación y el conocimiento humano. En esto reside el valor irreemplazable de un profesional que es un constructor de conocimiento y no solo desarrolla procedimientos y técnicas específicas, ya que luego éstas son o pronto lo serán, automatizadas y gestionadas por un sistema de IA. No obstante, el uso de IA, llevará consigo la necesidad de reflexión, discernimiento, responsabilidad en la toma de decisiones, evaluación ética, aspectos que sólo el ser humano puede dar.

Interacción con el Entorno Natural: La generación actual es la primera que tendrá que afrontar de manera más intensa las consecuencias de fenómenos que llevan un largo tiempo desarrollándose,  como son el cambio climático, la extinción masiva de especies, la desertificación de los continentes y de los océanos, la invasión de los ecosistemas por los desechos y agentes contaminantes, la disminución de la disponibilidad de agua dulce, crisis hídrica y la enorme sobrecarga sobre los recursos que significa una población humana que pronto llegará a 8 mil millones de personas, estimadas hacia el 2030.  En este caso, los desafíos y cambios asociados a la manera como el ser humano interactúa con su entorno y medio ambiente. Estos desafíos son poderosos y requieren de procesos educativos y culturales potentes para reajustar y perfilar un nuevo modo de vida sustentable para todos y todas.

Inclusión, segregación y migración: Aunque la globalización es cada vez mayor, desafortunadamente hoy en día, resurgen ideologías en sectores relevantes de la población que se resisten a la inclusión y promueven cosmovisiones sectarias y nacionalistas.  Es clave hacerse cargo de los desafíos producto de inminentes cambios sociales, segregación – inclusión de la población, donde la migración y la movilidad tienden a borrar las fronteras nacionales. El reto es enseñar y generar procesos donde dialoguen e integren el uso de métodos de investigación científica más objetiva, es decir, una ciencia de acercamiento a la realidad y de superación de ideologías y prejuicios, centrándose en las evidencias, así, como cada vez es más inexcusable contemplar el uso de metodologías de investigación cualitativa, para explicar fenómenos de gran complejidad y de múltiples variables y tipos de factores; sean económicos, sociales, psicológicos, humanos-culturales, de cosmovisiones y creencias; y así poder modelarlos y predecir compleja evolución y lograr convivir y desarrollarnos en armonía. 

La necesidad de desarrollar habilidades científicas 

Para aprender a convivir y enfrentar estos desafíos, debemos con urgencia darnos el tiempo para reflexionar en profundidad respecto a los aprendizajes a intencionar desde ahora en los niños/as y jóvenes. De ahí, surge la siguiente pregunta -problema: ¿Cuáles son las capacidades, las habilidades, los potenciales y perfiles vocacionales científicos, que deberíamos considerar priorizar y desarrollar en el presente?, esto para que, las futuras generaciones, que son los niños/as y adultos de hoy, pero que seremos los adultos mayores del mañana, empecemos a interactuar responsablemente y en armonía entre nosotros, con los fenómenos naturales y las nuevas tecnologías.

Sabemos que para que esto ocurra, la Educación juega un rol relevante en este proceso, más aún los actores docentes responsables de esta acción. La Educación Científica, no puede ser neutra, aséptica y/o apática, tiene una intención de fondo, y esta intención es la que hay que reflexionar profunda y colaborativamente. Esta reflexión debe reconocer el “qué” se debe intencionar pedagógicamente, qué habilidades y procesos del pensamiento se deben mediar, enseñar y aprender, entendidas estas habilidades y procesos como: disposiciones integradas del pensamiento y del lenguaje, actitudinales y comportamentales propias del ser humano, que se van desarrollando con la mediación del entorno, en la interacción directa con personas, en contextos de educación formal e informal, con experiencias significativas, que generan en el ser humano una forma de pensar, de proceder, de relacionarse y de proyectarse en la vida.

Perfiles docentes para promover aprendizajes científicos

Entonces, ¿Quién puede desarrollar estos procesos y habilidades? En adelante expongo un conjunto de características a modo de bosquejo, de perfiles y/o roles docentes que vamos asumiendo, fruto de nuestras vocaciones y propias habilidades, o bien, por opciones y/o relación con los entornos laborales, y que muchas veces van conformando nuestro actuar y la relación con la Investigación y la Educación Científica. Los presento sin afán de clasificarnos en uno o en otro perfil, más bien, como un ejercicio meta-cognitivo de nuestro rol, de seguir desarrollando nuestros potenciales, así como trabajar en lo que nos gustaría mejorar, sobre todo cuando nos declaramos amigos y amigas de las ciencias y responsables del aprendizaje de habilidades científicas de nuestros estudiantes. 

 

Hay que asumir la tarea 

Por consiguiente, para promover habilidades científicas en los estudiantes, las Universidades debemos avanzar en la formación de docentes que se acerquen a perfiles investigativos. No obstante, para este fin, se demandan escenarios educativos co-constructores, impulsores del desarrollo del conocimiento y del trabajo colaborativo, donde los talentos, sinergias, perfiles y vocaciones científicas, se complementen, así como políticas institucionales que promuevan el desarrollo docente, cambios sustanciales en las metodologías y formas de comprender, gestionar, diversificar e implementar la investigación, la docencia y el currículum.

Para avanzar, el desafío será entonces identificar a los docentes, con aquellas bondades, para formar equipos en las distintas instituciones, complementando roles y perfiles y así enriquecer nuestras propuestas pedagógicas y comprometernos a desarrollar más Potenciales Científicos en nuestras aulas de la región, y aportar en una Educación Científica más pertinente a los tantos desafíos que seguiremos enfrentando.

Comments are closed, but trackbacks and pingbacks are open.