La Doctora en Astrofísica conversó con El Explorador sobre sus inicios en la ciencia y su opinión sobre la participación de las mujeres en la disciplina. 


Por: Victoria Rivas Betanzo

 

En esta oportunidad hemos querido acercarnos brevemente a la mujer de nuestros días, la que es madre, la que estudia y la que también trabaja. La que divide sus tiempos en la tierra para poder observar y descubrir el cielo, todo en una. Este diálogo pretendió conocer cómo se viven los cambios que se están produciendo actualmente y aunque con circunstancias muy diferentes entre unas y otras mujeres, dar a conocer el orgullo sobre rol y la importancia del papel que las mujeres desarrollan en el mundo de hoy.

Con una sonrisa amable y voz suave -debido a un resfrío- comenzamos a conversar con Mónica Rubio, destacada científica del país, quien incluso, en algunos sectores trascendió como futura cabeza del nuevo Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación. Los inicios de Mónica distan mucho de verse inmersa entre tanta tecnología puesto que su llegada a la ciencia y específicamente a la astronomía se remontan a una a temprana edad cuando paseaba por el campo y en esas noches de verano contemplaba el cielo. “Empecé a mirar el cielo cuando estaba en los primeros años de educación media, debo haber tenido unos 14 años. Veraneábamos siempre en el campo, cerca de Matanzas y me llamaba la atención el cielo, salíamos en la noche a caminar, veía las luciérnagas y veía las estrellas y ahí empecé a interesarme por el cielo”.

Posteriormente, y cuando se dio cuenta que le gustaba observar los astros con mayor asiduidad vio que habían unos cursos que dictaba la Asociación Chilena de Astronomía y se anotó sin dudarlo. “En la Asociación participaban los astrónomos aficionados y me inscribí, en la casa me apoyaron y yo estaba feliz de pasar todos los sábados mirando las estrellas en vez de irme a ‘carretear’ a las fiestas. Siempre tuve mucho apoyo de mi familia”.

Además de su núcleo más cercano, cuando era una jovencita hubo una mujer científica que le interesó, motivó y que finalmente fue fundamental en el desarrollo de su carrera profesional. Esta mujer fue la primera astrónoma con un doctorado en Chile. “La Doctora Delina Gutiérrez, profesora mía en la Universidad de Chile, tenía 4 hijos y había sacado el doctorado yéndose a Estados Unidos en el año 1964. Ella fue muy pionera y cuando yo la conocí, vi que era totalmente compatible poder hacer una carrera científica, sacar un doctorado y tener una familia”.

La Dra. Rubio cuenta con un importante currículo y sólida trayectoria lo que le ha permitido ganar prestigio a nivel mundial. Fue invitada como profesora visitante en las Universidades de Harvard, Columbia, Arizona, Yale, Berkeley y Maryland, en los Estados Unidos y en el Observatorio de Paris, la Ecole Normal Superieure (ENS) y el Institute d’Astrophysique Spatiale (IAS) en Francia y la Universidad de Bonn y el Max Planck Institute en Alemania.

Aquello no ha sido casual, Mónica Rubio es Doctora en Astrofísica y Técnicas Espaciales de la Universidad de París en Francia. Es Profesora Titular y Académica del Departamento de Astronomía de la Universidad de Chile, es una Experta en Radio-astronomía Milimétrica y también fue quien organizó y ejerció como Directora del Programa de Astronomía de CONICYT entre el 2007 y el 2014.

Considerando que la Región de Coquimbo, no en vano llamada la región Estrella, por ser un centro importante en esa materia, es que como experta en el tema la Doctora Rubio nos comentó su opinión sobre los diversos avances en cuanto a la astronomía en la zona. “Aquí todo el tiempo hay avances y descubrimientos muy importantes desde que se inició la astronomía con la construcción y operación del Cerro Tololo hace 50 años y ahora con el Gemini estamos viendo resultados muy espectaculares”. Por otra parte, comentó entusiasta que en particular y actualmente le llama mucho la atención todo lo que tenga que ver con resultados de estudios en las nubes de Magallanes “porque ahí se están viendo cosas muy interesantes, similares a los que hay en la galaxia con respecto a la zona donde nacen las nuevas estrellas, eso es lo que a mí más me motiva”.

Sobre la transferencia de los conocimientos relacionados a la astronomía que a veces parecieran estar un poco lejanos al resto de las personas, la científica cree que el rol de transmitirlos debiera estar enfocado principalmente en la educación que reciben los niños y niñas hoy en Chile. “Yo creo que la astronomía cumple un rol bien interesante porque es atractiva y todas las imágenes que los telescopios producen son tan lindas que a través de las imágenes uno puede enseñar muchos otros conceptos”. Agregó que se puede enseñar sobre matemática, física, química y biología porque todos ellas están dentro de lo que está sucediendo en el universo. “La astronomía, a diferencia de las áreas más duras de la ciencia, no asusta a los niños y niñas, así que yo invitaría mucho a los profesores que vieran la manera de, a través de fenómenos astronómicos, incorporar algunos conocimientos a sus asignaturas”.

En este contexto, y sobre cómo podrían participar activamente niños y niñas en esta área, la doctora señaló que indudablemente es a través de la enseñanza escolar. “Es a través del colegio y también de los museos, hay algunos interactivos y que tienen en su oferta áreas de ciencias”. También se refirió al acceso a las tecnologías de la información y la vía internet a todo, lo que favorece el aprendizaje por parte de los jóvenes. “Se puede acceder a museos y a exhibiciones en cualquier parte del mundo. Lo que hay que hacer es despertar la curiosidad e incentivar el interés por que los niños y niñas también busquen, porque la ciencia es la búsqueda de algo que una no conoce”.

En relación a lo que le significa estar en esta región, la astrónoma dijo estar feliz, por ser un lugar donde partió haciendo sus primeras observaciones, entre risas recordó un momento personal. “Me tocó venir a observar dos semanas antes de casarme y mi suegro no podía entender que yo estuviera en la punta del cerro y no preparando el vestido”. Asimismo, aseveró que la región de Coquimbo es muy cercana para ella, ya que por muchos años en los inicios de su carrera venía prácticamente todos los meses para hacer observaciones en Cerro Tololo con un radiotelescopio que funcionó durante 3 años ahí. “Después he seguido viniendo, ahora último menos porque para muchas de las observaciones no es necesario venir pero a mí me encanta venir y estar en la cumbre de los cerros y ver la puesta de sol desde allá y estar inmersa en las montañas”. 

Ser mujer en la ciencia del siglo XXI

Respecto a todos los movimientos feministas que han surgido últimamente, sobre la equidad de género y la presencia de la mujer en la ciencia, Mónica Rubio piensa que la capacidad de los hombres y las mujeres está distribuida de la misma manera por lo tanto impulsó al género femenino a una mayor participación en el área. “Yo invito siempre a las mujeres a dedicarse a la ciencia porque nosotras somos tan capaces como los varones. Han sido más bien temas más sociales, y cómo se ha estructurado la sociedad que ha inhibido que las mujeres estén en ciertas áreas, pero cuando una llega y está en esa área puede ser igual de talentosa y exitosa como un hombre”.

A pesar que en Chile todavía son más reconocidos en los medios de comunicación los hombres científicos que las mujeres científicas, la Doctora lo relaciona a que es porque hay menos mujeres activas en cuanto a la divulgación. “Actualmente las que están más activas están muy dedicadas a sus áreas, tienen otros compromisos y bueno, también a una le tiene que gustar la difusión y la divulgación (…) pero ya llegará alguna mujer, no me cabe ninguna duda que va a llegar alguna mujer que haga divulgación científica”.

A las jóvenes que se sientan atraídas por la ciencia hoy Mónica Rubio les envió un claro mensaje. “Que no tengan miedo, una puede ser exitosa en cualquier actividad en donde ponga pasión y energía. Que tengan mucha confianza sobre todo las chicas. Que se atrevan, que no se resten, que lo intenten y si no lo logran que se queden con la satisfacción de que pusieron el máximo de lo que ellas podían para lograrlo. Estoy segura que con esa pasión que puedan tener por lo que es la investigación y la ciencia, van a ser exitosas en sus carreras”.

En otra línea, una interrogante frecuente en estos tiempos es ¿cómo lo hace una mujer en el siglo XXI para compatibilizar su vida personal, familiar y laboral?, para ella se trata principalmente de organización. “Yo siempre dije que una de las cosas que quería hacer y a la cual no iba a renunciar iba a ser mamá porque considero que traer un ser al mundo es fascinante, eso lo tenía muy claro”. Cuando estaba en la universidad conoció a su marido, con quien llevan muchos años de matrimonio. “Él me conoció sabiendo que yo tenía que salir e ir a hacer estas observaciones, ausentarme de la casa y bueno, desde un inicio nos organizamos de manera que eso no fuera un impedimento para el desarrollo de mi carrera”. Cuando hizo el doctorado en el extranjero, en Francia, ya tenían hijos y destacó que siempre contó con mucho apoyo de su esposo para que pudiera estudiar por lo que se siente sumamente afortunada.

A su vez, considera que su carrera no requiere de horarios tan fijos lo que le permite tener el balance correcto para poder dedicarse a todo lo que ha querido. “Creo que la investigación y la carrera académica son muy flexibles así que me permite manejar un poco los horarios de mejor manera que en otras actividades donde uno tiene que cumplir un horario estable”. Algo relevante para Mónica Rubio eran sus hijos, por lo tanto, quiso estar presente en las diversas situaciones que el rol de madre le planteara. “Siempre fui la mamá que acompañé a todos mis hijos a las visitas a todos los lugares, las fábricas, los museos, actividades extracurriculares. Yo no siento culpa, ahora no sé si mis hijos pensarán algo distinto”. Comentó entre risas.

A las jóvenes que se sientan atraídas por la ciencia hoy Mónica Rubio les envió un claro mensaje. “Que no tengan miedo, una puede ser exitosa en cualquier actividad en donde ponga pasión y energía. Que tengan mucha confianza sobre todo las chicas. Que se atrevan, que no se resten, que lo intenten y si no lo logran que se queden con la satisfacción de que pusieron el máximo de lo que ellas podían para lograrlo. Estoy segura que con esa pasión que puedan tener por lo que es la investigación y la ciencia, van a ser exitosas en sus carreras”.

Finalmente y al respecto del valor de la divulgación científica la astrónoma cree que es importante comenzar por conocer qué es la ciencia. Para ella, “la ciencia tiene que ver con la descripción de lo que nos rodea a nosotros, la descripción de la naturaleza”. Considera que crear conocimientos y hacer descubrimientos es algo muy metódico y que requiere de mucho trabajo constante y permanente que vale la pena. “La ciencia nos cambia la vida, porque hoy día por ejemplo, para mí el microondas es una pieza fundamental en mi casa y eso es el resultado de la ciencia. Como mujer también, las mamografías que permiten detectar el cáncer de mamas muy tempranamente viene de un descubrimiento, específicamente en este ejemplo, fue gracias a una aplicación científica astronómica que mejoraba las imágenes del telescopio Hubble y así en tantos otros ámbitos, incluso podemos vivir más y mejor gracias a tantos avances en el área médica, en entender cómo funciona el cerebro (…) todo eso significa que la ciencia nos va cambiando la vida. La sociedad tiene que tener conciencia de cómo la ciencia influye en la vida y por otra parte, saber que los recursos que se invierten en la ciencia finalmente tienen este beneficio tan enorme para el desarrollo y bienestar de la sociedad”.

*Esta entrevista apareció en la edición 9 de la Revista El Explorador, vea más publicaciones acá.