En marzo, un grupo de nuevos estudiantes entraron a la universidad a través del Cupo Explora-UNESCO, destinado a jóvenes amantes de la ciencia. Tres de ellos nos contaron cómo piensan aprovechar esta oportunidad.

A principios de marzo, una nueva camada de jóvenes chilenos se benefició con el Cupo Explora-UNESCO para la educación universitaria. Una vía de admisión ideada para beneficiar a alumnos que, desde niños, han sentido pasión por la ciencia, y que les brindará la oportunidad de convertirse en grandes investigadores.

Para acceder a uno de los “cupos científicos” —que ofrecieron doce casas de estudio, distribuidas por todo el territorio nacional—, tuvieron que demostrar una vocación temprana por la exploración del conocimiento y una participación activa en las actividades de ciencia estudiantil del Programa Explora de CONICYT, como el Congreso Nacional Escolar y otras ferias y campamentos. Eso, y un interés por ayudar al país y su comunidad a través de una futura carrera en la investigación científica.

Tres de los jóvenes seleccionados, que ya cursan sus carreras científicas en la Pontificia Universidad Católica de Chile, la Universidad de Magallanes y la Universidad Católica de Temuco, respectivamente, nos compartieron la experiencia de sus primeros meses de estudio, lo que significó acceder al Cupo Explora-UNESCO para sus vidas, y cómo pretenden utilizar la ciencia para mejorar al país. Éstas son sus historias.

 

PROTEGER EL PLANETA

Fernanda Arias, 18 años.

Ingeniería en Química y Medio Ambiente, Universidad de Magallanes

Fernanda Arias, en 2013, presentando su proyecto en el XIV Congreso Nacional Escolar de Ciencia y Tecnología.

Nací en Magallanes, donde mi mamá es costurera y mi papá trabaja haciendo trampas para centollas. Ellos siempre me apoyaron a crecer en lo que a mí me gusta: la ciencia. Empecé con ferias científicas en cuarto básico. A mí siempre me ha gustado explorar y mi profesora, Silvia Benavides, me animaba a preguntarme el porqué de las cosas.

 

Siempre estuve haciendo proyectos, participando en el Congreso Nacional Explora y en campamentos. Una de las cosas que más me gusta de la ciencia es indagar, saciar la curiosidad y encontrar respuestas. Mi primer proyecto, en quinto básico, fue un estudio de los movimientos oceánicos, y cómo estos afectan la vida de los chilenos. En sexto básico presentamos otro sobre cómo abastecer con energía solar los hogares de Punta Arenas, y en séptimo una propuesta de energía híbrida, solar y eólica. A través de la ciencia uno puede aprender sobre cosas que están ahí, pero que no se da cuenta y no valora. Por ejemplo, cuando estudié el mar, descubrí que está relacionado con temas que desconocía, como el oxígeno o la regularización de la temperatura.

Cuando me enteré de que existía este cupo, supe que era mi oportunidad. Tenía esa esperanza, en caso de que no me diera el puntaje PSU, y fue como un regalo. Soy una de las cuatro mujeres que entramos a la carrera, de 25 alumnos. Entran tan pocas mujeres a las carreras de ingeniería, ¿pero cuántas han contribuido a generar cambios?

 

“Soy una de las cuatro mujeres que entramos a la carrera, de 25 alumnos. Entran tan pocas mujeres a las carreras de ingeniería, ¿pero cuántas han contribuido a generar cambios?”.

 

Me encanta la química y cuando supe que en Magallanes existía la carrera, me fasciné. Siempre me han gustado las temáticas medioambientales y me gustaría poder contribuir de alguna forma a cuidar el planeta. Por ejemplo, encontrar soluciones para que los gases de las industrias no sean tan nocivos para la atmósfera. Puede que suene ambicioso, pero en el futuro quiero lograr algo importante frente a eso.

 

MEDICINA PARA LA GENTE

Samuel Escares, 18 años

Medicina, Pontificia Universidad Católica de Chile

Samuel Escares en el campamento Bayer Kimlu, donde comprendió la dimensión social de la medicina.

Para mí la ciencia es una pasión y una forma de mejorar la vida de los otros. Soy de Iquique y desde tercero básico empecé a demostrar interés en ella. En séptimo mi profesora, Gladys Rojas, me convocó a un taller que hacía proyectos para el Programa Explora. En primero medio ganamos el Congreso Regional Escolar y también participamos varias veces en la Feria Antártica Escolar. Algo que me marcó fue ir al campamento Bayer Kimlu —diez días en el bosque, en Huilo Huilo—, donde pude tener una visión más amplia de la medicina que la que me habían mostrado en mi colegio, que era muy clásica, del niño que está en el electivo científico y memoriza anatomía.

Hoy la ciencia me sirve de guía. Cuando tomo decisiones intento utilizar el método científico: tener en cuenta la evidencia y la observación. Si veo algún fenómeno extraño en un patio o en un parque intento descubrir su porqué. Así mantengo mi curiosidad.

Es una responsabilidad saber que fui el único seleccionado por el Cupo Explora para estudiar Medicina en la Universidad Católica. Mi objetivo es desarrollar la ciencia desde la medicina. Estoy muy contento, además, porque este mes tuve una reunión con el director del Instituto Milenio en Inmunología e Inmunoterapia, el doctor Alexis Kalergis, que aceptó recibirme como estudiante de pregrado en su laboratorio. Así que ya estoy aprendiendo de esa área y esperando desarrollar investigaciones en el instituto. 

 

“Me gustaría algún día actualizar la profesión médica y lograr que las investigaciones puedan realmente mejorar la calidad de vida de las personas”.

 

A futuro me gustaría seguir estudios de posgrado, para dedicar parte importante de mi carrera a la investigación y ser un profesional capaz de hacer la transición entre salud y ciencia. Me gustaría algún día actualizar la profesión médica y lograr que las investigaciones puedan realmente mejorar la calidad de vida de las personas.

 

EDUCAR Y CONSERVAR

Matías Redlich Vega, 18 años

Ingeniería en Recursos Naturales Renovables, Universidad Católica de Temuco

Matías Redlich viajó de Chiloé a Santiago para presentar sus proyectos en las iniciativas del Programa Explora de CONICYT.

Nacer y crecer en Chiloé fue crucial en mi inclinación por temáticas medioambientales. Hace tres años, cuando hubo una gran marea roja en la isla y se supo del vertimiento de miles de toneladas de salmones al mar, yo fui parte del levantamiento social que se produjo. Ése fue el punto de quiebre en el que decidí a qué me iba a dedicar.

Ese mismo año, con una compañera hicimos una evaluación del impacto que la marea roja había tenido sobre el turismo en Ancud y, gracias a eso, fuimos representantes regionales en un congreso del Programa Explora en Santiago. En 2017 hicimos otro proyecto, sobre el déficit hídrico en sectores rurales de la isla, y luego formamos un club de ciencia en el liceo, para motivar a otros chicos a participar en concursos.

Mi papá es transportista y mi mamá ama de casa. Tengo tres hermanos menores y siempre intento motivarlos a ellos y a los demás a vivir las experiencias que yo he vivido, porque me han hecho crecer bastante. Este es el primer año que estoy fuera de Chiloé. Al principio me costó un poco, pero ya me adapté al ritmo y a los viajes.

 

“Hay problemas medioambientales sobre los que hay que concientizar a la gente. Por eso es importante esta línea de trabajo, porque hay muchos territorios para conservar y defender”.

 

Para mí es muy satisfactorio entrar a la universidad por el Cupo Explora; no considero que la PSU mida las competencias e intereses reales de los estudiantes. Cuando termine la carrera, quiero hacer un doctorado en el extranjero, para luego aportar a la investigación científica y a la educación ambiental. Quiero hacer talleres para chicos, e interiorizarlos en contenidos relevantes para su formación. Con el tiempo me he dado cuenta de que hay problemas medioambientales que necesitan solución y sobre los que hay que concientizar a la gente. Por eso es importante que más personas sigamos esta línea de trabajo, porque hay muchos territorios para conservar y defender.

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