En el Cerro San Cristóbal, la Fiesta de las Estrellas elevó los ojos de unas 800 personas hacia el cielo, con charlas de María Teresa Ruiz y otros destacados investigadores, observación con telescopios y talleres de pintura astronómica.

La astrónoma y Premio Nacional de Ciencias, María Teresa Ruiz, compartió su charla “Hijos de las estrellas”.

Varios telescopios, ubicados en el punto más alto del cerro San Cristóbal, apuntaban hacia una luna brillante, redonda y amarilla. La noche del viernes 22 de marzo cientos de chilenos esperaron su turno para mirarla de cerca, así como también pudieron ver a Marte, la nebulosa de Orión y 47 Tucanae, un cúmulo globular situado a más de 16 mil años luz de la Tierra. La jornada de observación —que contó con astrónomos de distintas instituciones—, fue parte central de la Fiesta de las Estrellas, una de las más de 120 actividades que se desarrollaron en todo el país por la sexta edición del Día de la Astronomía. El objetivo del festejo, que coordinó CONICYT y se extendió del 16 al 23 de marzo, fue acercar esta disciplina a todos los chilenos. Eso fue lo que ocurrió la noche del viernes, cuando niños y adultos apuntaron sus ojos hacia el infinito. Debajo, la ciudad de Santiago resplandecía luminosa, como otro cielo.

Los pueblos originarios consideraron al Sol una de sus principales deidades.

La celebración comenzó poco después de las 20 horas en el anfiteatro Pablo Neruda, ubicado en uno de los puntos más altos del cerro, con la presentación de un espectáculo de baile inspirado en la concepción que tenían del Sol nuestros pueblos originarios. Luego, la astrónoma y Premio Nacional de Ciencias Exactas, María Teresa Ruiz, dictó al público, unas 800 personas, su charla “Hijos de las estrellas”. En ella recorrió la historia del universo —y nuestra propia historia—, y señaló que los grandes observatorios instalados en Chile, como ALMA, Gemini y el de Cerro Tololo, han sido claves para descubrirla. También habló de cómo eso ha logrado que esta ciencia sea cada vez más cercana. “El interés de la gente es notable. Me encanta ver familias con niños de todas las edades”, comentó, al finalizar su charla. “Uno puede emocionar con el cielo a personas de todas las edades y culturas, y esa es la tremenda fuerza de la astronomía. Es una herramienta única para educar, para emocionar, para inspirar”.

Las charlas de los investigadores continuaron hasta cerca de las once de la noche. Primero, Jesús Corral-Santana, astrofísico del Observatorio Europeo Austral, acercó al público a un fenómeno aún misterioso para la ciencia: los agujeros negros. Más tarde, las astrónomas Alexandra Suárez y Catalina Aravena, del equipo científico Aster Kimün, conversaron sobre grandes eventos estelares, como el eclipse total de sol que podremos ver el 2 de julio, donde el astro quedará cubierto completamente en distintos puntos de las regiones de Coquimbo y Atacama, y en la Región Metropolitana en un 92%. Durante toda la jornada, estuvo presente el apoyo de “Rompiendo la barrera del sonido”, proyecto asociado a la Sociedad Chilena de Astronomía, quienes interpretaron las distintas charlas en lengua de señas.

 

“El interés de la gente es notable. Uno puede emocionar con el cielo a personas de todas las edades y culturas, y esa es la tremenda fuerza de la astronomía. Es una herramienta única para educar, para emocionar, para inspirar”, dijo María Teresa Ruiz, luego de su charla.

 

Los niños también fueron parte de la Fiesta de las Estrellas. El Museo Interactivo Mirador estuvo a cargo del taller “Cocinando cometas”, que permitió que los más pequeños recrearan cometas, usando ingredientes caseros como agua, azúcar, vinagre, carbón y hielo seco. En paralelo, la pintora Silvana Zúñiga, de Animä Hop, unía cielo y arte en su taller de pintura astronómica, donde los participantes aprendieron técnicas para retratar algunos fenómenos del universo —las nebulosas, un eclipse— y lograr que sus pinturas brillaran en la oscuridad.

Los asistentes pudieron realizar algunos experimentos, además de observar las estrellas con asesoría de astrónomos.

En tanto, la serie de charlas a cielo abierto siguieron convocando al público presente. Viviana Guzmán, astrónoma del Instituto de Astrofísica de la Universidad Católica, expuso sobre los devenires del agua en el universo y la posibilidad de que exista en otros planetas, permitiendo la vida extraterrestre. Para cerrar la noche, el investigador Antonio Hales, de ALMA, llevó la pregunta aún más lejos y presentó la ecuación que el astrónomo Fran Drake creó en los 60 para estimar la vida en nuestra galaxia. Según ella, es muy improbable que estemos solos.

Los cielos de Chile pueden ser indispensables para confirmarlo, ya que son un portal único hacia el universo. “Todos nos sentimos orgullosos de ser chilenos y de tener este cielo maravilloso”, dijo Hales, dando cierre a la actividad. “Es bueno que se hagan estas instancias para contar para qué es todo esto, porque una sociedad que mira más al cielo es una sociedad mejor”. 

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