Un equipo de geólogos y divulgadores creará una nave, equipada con cascos de realidad virtual, para sumergir a los chilenos en el interior de un cráter ardiente.

Viaje al centro de un volcán

Nadie en el mundo sabe con certeza cómo es un volcán por dentro. O, al menos, nadie podría decir que lo ha visto: por causa del calor extremo en su interior —que puede sobrepasar con facilidad los mil grados Celsius—, no existen registros en video, fotografías, ni nada parecido. A falta de un dispositivo capaz de bajar hasta el magma y salir de allí para contarlo, lo que podemos imaginar es el resultado de investigaciones geológicas, teorías con distinto nivel de consenso y no poco debate entre vulcanólogos.

Sin embargo, a un grupo de investigadores y divulgadores del Centro Fondap de Excelencia en Geotermia de Los Andes (CEGA), que pertenece a la Universidad de Chile, se les ocurrió una forma de sumergir al público en ese misterio. El proyecto “Viaje al centro de un volcán”, financiado a través del Concurso Nacional de Proyectos de Divulgación y Valoración de la Ciencia y la Tecnología, del Programa Explora de CONICYT, y consistirá en la construcción de una nave de utilería, adaptada para sillas de ruedas y equipada con cascos de realidad virtual. En ella, cuatro tripulantes se ajustarán los cinturones para sumergirse en un recorrido hacia lo imposible: las profundidades de un volcán activo.

El vehículo llevará a las personas a un viaje inmersivo de dos minutos, que partirá en el cráter y llegará hasta el mismo magma.

Soía Otero
Sofía Otero es periodista especializada en divulgación científica y miembro del equipo que llevará adelante el proyecto.

—Vamos a construir una experiencia basada en la investigación que existe hasta ahora sobre cómo sería una cámara magmática —dice Sofía Otero, periodista especializada en comunicación científica y miembro del equipo que llevará adelante el proyecto—. En la ciencia hay mucha discusión respecto a cómo son estos lugares que no podemos ver. Por eso este es un viaje ficticio, pero con datos reales.

Para desarrollar la idea, el equipo del CEGA trabajó con expertos en realidad virtual de Taumatropo, una start-up que se ha especializado en desarrollar videojuegos educativos y científicos. La conversación giró en torno a cómo apropiarse del espacio público a través de una intervención científica, y ninguna posibilidad les pareció más emocionante que sacar a la gente de su rutina para introducirla en un mundo de fuego y roca.

—Queríamos que fuera algo itinerante y así surgió la idea de una nave, inspirada en la obra de Julio Verne —dice Otero—. Este vehículo llevará a las personas a un viaje inmersivo de dos minutos, que partirá en el cráter y llegará hasta el mismo magma.

Entre los participantes del proyecto hay geólogos, pedagogos y periodistas, además de los desarrolladores de la experiencia virtual. La idea es crear la simulación de un volcán inspirado en el Villarrica, uno de los más estudiados de Chile, aunque con algunas características ficticias. En ella, la cámara magmática arderá a una temperatura de 800°C y el magma a 1.200°C, datos que se podrán ver en el visor de la simulación, que mostrará a los tripulantes cómo va aumentando el calor mientras se van sumergiendo.

La nave de utilería, con capacidad para cuatro personas, estará equipada con cascos de realidad virtual.

Dos de los partners del proyecto son MetroArte —la corporación cultural de Metro— y el Observatorio Volcanológico de Los Andes del Sur (OVDAS). Por eso, cuando la exposición sea inaugurada —en principio, durante las vacaciones de invierno—, el primer lugar donde piensan instalarla es en la estación Quinta Normal, en las inmediaciones del Museo Nacional de Historia Natural. Un espacio elegido estratégicamente por el equipo y MetroArte para lograr que la divulgación tenga una gran llegada al público.

—Queremos que la gente encuentre esta nave y se entretenga —dice Otero—. Podríamos informar de los volcanes de una manera técnica, pero quisimos hacer algo que fuese más experimental. La divulgación muchas veces comete el error de querer entregar toda la información altiro, en cambio, esta experiencia busca ser un gancho para sembrar interés y después conducir a fuentes de información más profundas.

La instalación también contará con paneles de divulgación, imágenes en realidad aumentada y con la asesoría en directo de geólogos, que le contarán a quienes quieran subir a la nave lo poco que sabemos sobre el misterioso mundo interior de los volcanes.

 

Texto: Jorge Rojas

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