Adultos mayores y muerte neuronal ¿podemos prevenir su aparición o retardarla?

Resultados arrojados por el Censo 2017 evidenciaron que más del 16% de la población chilena pertenece a la tercera edad, por lo que buscar caminos para mejorar la calidad de vida y prevenir enfermedades de este segmento es fundamental.

No es novedad que Chile está envejeciendo. A comienzos de septiembre de este año, el Instituto Nacional de Estadísticas reveló una preocupante disminución del 5,6% en la tasa de natalidad, lo que confirma el importante cambio demográfico que está viviendo el país. Asimismo, según cifras del Servicio Nacional del Adulto Mayor, en los próximos 30 años, uno de cada cuatro chilenos corresponderá a este segmento etario.

Este escenario se transforma en un enorme desafío para Chile, considerando que es en la vejez cuando aparecen múltiples patologías, algunas de ellas de alto costo, como la enfermedad de Alzheimer o el Parkinson, debido a que los pacientes afectados por ellas padecen un deterioro que se extiende durante casi una década. El doctor Claudio Hetz, director alterno del Instituto de Neurociencia Biomédica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, declaró en una entrevista con La Tercera TV, que el envejecimiento es el principal factor de riesgo para la aparición de males crónicos. “Entre las personas sobre 80 años, una de cada dos va a desarrollar Alzheimer u otras demencias”, aseguró.

La doctora Andrea Slachevsky, neuróloga e investigadora del centro Fondap de Gerociencia, Salud Mental y Metabolismo, GERO, y especialista en investigaciones relacionadas a la enfermedad de Alzheimer, explica  el funcionamiento del cerebro humano a medida que el organismo envejece.

¿Cómo comienza a fallar el cerebro?

Naturalmente los procesos celulares van generando proteínas dañadas y tóxicas que se acumulan como residuos, pero a medida que pasan los años, las neuronas pierden la capacidad de autolimpiarse. Una célula joven tiene la capacidad de eliminar la basura cerebral de forma oportuna, mientras que las más viejas se vuelven cada vez menos eficientes en esta tarea. En este sistema, la proteína tau, alojada al interior de las neuronas, cumple un rol fundamental en la eliminación de desechos. Con el envejecimiento, esta proteína deja de funcionar y comienza la muerte neuronal. Es relevante destacar que la neurodegeneración se inicia hasta diez años antes de que los pacientes acudan al médico manifestando los primeros síntomas.

Pero, ¿existe una teoría avalada por la neurociencia que explique el origen de estas enfermedades? La doctora Slachevsky explica que no se trata de un solo motivo, sino de causas multifactoriales y que el 30% de los factores de riesgo asociados a la enfermedad de Alzheimer, son modificables y, por ende, potencialmente reversibles. Al respecto, aquellos como el acceso a una mejor calidad de vida, mayor control de la salud cardiovascular y hábitos que propicien un estilo de vida saludable, como evitar el sedentarismo y mantenerse social e intelectualmente activo, disminuyen el riesgo de desarrollar esta patología, incluso aplicando estas medidas preventivas en personas de edad avanzada.

Mantener un estilo de vida saludable considera una buena alimentación. Una dieta mediterránea, rica en verduras, frutas y pescados, se asocia a una menor posibilidad de padecer muerte neuronal. La doctora Slachevsky es enfática: “Básicamente, todo lo que es malo para el corazón, es malo para el cerebro. Es decir, dietas con alta concentración en grasas saturadas y elevado contenido de azúcar aumentan el riesgo”. Por otro lado, hay evidencia de que buenos niveles educacionales también contribuyen positivamente en prevenir su aparición.

Si bien, la búsqueda de soluciones para este tipo de enfermedades es múltiple, aún no existe cura para ellas. 

“Es muy importante hacer un distingo en lo que se refiere al diagnóstico precoz con fines de investigación de lo que tiene interés clínico. En el estado actual de la investigación y conocimiento científico no contamos con las herramientas para hacer diagnóstico preclínico con certeza (de estas enfermedades), desde el punto de vista de tratamiento a las personas”, explica la especialista del GERO.