El año de los ¿Por qué?

Bajo el lema “La curiosidad es patrimonio de todo/as”, CONICYT, a través de su Programa Explora, ejecutará actividades desde Arica a Punta Arenas, que tendrán al pensamiento crítico como telón fondo

¿Por qué el Sol brilla? ¿Por qué no podemos vivir en otros planetas? ¿Por qué la Tierra es redonda? ¿Por qué se necesitan trajes para ir al espacio? Las preguntas, que surgieron tras la charla “Una excursión por el Universo”, del presidente del Consejo de CONICYT, Mario Hamuy, fueron muchas. La presentación astronómica del Premio Nacional de Ciencias Exactas 2015 encendió la mecha de la curiosidad a tal punto, que la profesora de tercero básico de la escuela Aurora de Chile, en Rancagua, tuvo que mediar para poner orden.

Éste es precisamente el espíritu que busca rescatar el tema del año 2018, “El Año de los ¿Por qué?”, que bajo el lema “La curiosidad es patrimonio de todo/as”, articula las acciones de divulgación que, a lo largo del país, ejecutan los Proyectos Asociativos Regionales (PAR) de Explora. Cada año, el Consejo del Programa Explora elige una temática en torno al cual articular actividades, como ferias científicas hasta álbumes con actividades para realizar en clase, pasando por congresos de investigación escolar y exposiciones de ciencia.

Natalia Mackenzie, directora del Programa Explora, explica que “nuestros objetivos principales, como programa que busca difundir la ciencia entre la ciudadanía, apuntan a fomentar el razonamiento crítico, el hacerse preguntas, el pensamiento reflexivo y la comprensión del entorno. Con ello se contribuye, además, al desarrollo integral de las personas, inspirándose en la curiosidad y la creatividad innata”.

Ejes temáticos

Tres ejes son los que articulan las acciones que se desarrollan durante todo este año para destacar la importancia de este tema, tanto a nivel central como en regiones a través de los PAR: curiosidad, la acción de preguntar y el pensamiento crítico.

El doctor Mario Hamuy recalca que “estas habilidades son de gran relevancia para el desarrollo profesional y personal del ser humano que, además, forma parte de una estructura social. Esto, porque fomentar la curiosidad en los niños, permitirá dar pasos importantes en su formación desde temprana edad, inculcándoles la necesidad de observar, pensar, detenerse a cuestionar y buscar permanentemente respuestas. Como institución gubernamental debemos proporcionar las herramientas necesarias para que la ciudadanía, en toda su dimensión, se empodere y sea capaz de adaptarse a los cambios sociales, fomentando, por ejemplo, la toma de decisiones de manera informada y argumentada”.

Partir por la curiosidad permite despertar otras aptitudes como la observación, exploración, indagación, con el afán de buscar alguna respuesta a esa primera inquietud. “Es también sabido que a través de la curiosidad, los procesos de aprendizaje se hacen más cercanos, de manera que la persona se involucra en la formación de su propio conocimiento. Es parte del proceso creativo que permite pensar y trabajar de manera novedosa, adaptando ideas y buscando soluciones a problemas cotidianos”, señala Natalia Mackenzie.

No es todo. Otra acción importante que se busca motivar a partir de la curiosidad es que la gente se haga más preguntas. Esto porque las interrogantes definen la agenda de nuestro pensamiento y determinan qué información buscamos. Finalmente, todo confluye en lo que se conoce como “pensamiento crítico”, definido como un proceso bajo el cual las personas desarrollan e integran distintas habilidades y aptitudes: razonamiento verbal, análisis argumentativo, toma de decisiones y resolución de problemas, planteamiento y prueba de hipótesis, entre otras.

Christian Nicolai, director ejecutivo de CONICYT, resalta la importancia de estas acciones, señalando que se ha diagnosticado que en las habilidades de análisis probabilístico y análisis argumentativo existe una importante deficiencia en la población. “Por ello, se hace muy importante posicionar el pensamiento crítico como una herramienta fundamental para la educación de nuestros días, no solo de niños, niñas y jóvenes a nivel escolar, sino para todas las personas. Una educación de calidad es importante, pero también lo es una educación atingente a estos tiempos, para así formar personas que tendrán todas las herramientas para desarrollarse en el siglo XXI”, concluye.