Conociendo mujeres Científicas: Millarca Valenzuela

millarca valenzuela

En “Conociendo a mujeres científicas” quisimos acercarnos más a las mujeres que hoy hacen ciencia en Chile y creamos un decálogo de preguntas, con una orientación más lúdica, que compartiremos con ellas durante este periodo. En esta ocasión, fue la oportunidad de la Doctora en Ciencias Millarca Valenzuela.

Su sueño de niña era descubrir la Atlántida. Su curiosidad la llevó finalmente a estudiar ciencias, siendo hoy, una de las geólogas más reconocidas del país, incluso un asteroide, el 11819, ubicado en el Cinturón Principal de Asteroides, fue bautizado con su nombre.

Millarca es jefa de la Unidad de Geopatrimonio, del Departamento de Geología Aplicada y Recursos Geológicos del Servicio Nacional de Geología y Minería. Ha dedicado su vida a encontrar y estudiar meteoritos que caen en el desierto de Atacama, siendo la única geóloga en Chile que desarrolla esta labor.

La científica fue destacada con el primer lugar del concurso “Mujeres que Dejan Huella 2018” (de Alto Las Condes y Comunidad Mujer); además de la beca L’Oréal-UNESCO “For Women in Science”, que cuenta con el apoyo de CONICYT en 2008.

¿Cuál fue el primer acercamiento a la ciencia en tu niñez?
 
Siempre me gustaba observar lo que me rodeaba, desde los ‘bichitos’ en el jardín, la arena de la playa hasta las estrellas en la noche y hacerme un montón de preguntas al respecto. Imaginar posibilidades y maravillarme con que hubiera algo en el cielo tan grande como la luna con sus cráteres visibles. Eso sumado a mi avidez por los libros hizo que mi mente estuviera siempre imaginando muchas cosas.
 
Con mi hermano menor Fernando y mis amigos del barrio, hacíamos clubes todo el tiempo, pero uno fue el que más recuerdo “Conquistadores del Futuro”, su misión era ¡¡Descubrir la Atlántida!! Hacíamos rifas, vendíamos queques y volantines para juntar la plata para tener equipos y viajar a las Bermudas, donde comenzaría nuestra búsqueda.

¿Alguna heroína científica o superpoder de la naturaleza que te gustaría tener?

Sor Juana Inés de la Cruz. La primera vez que escuché de ella debo haber estado en octavo o primero medio, y quedé impactada con su historia…su amor por el conocimiento, en una época donde las mujeres solo pasaban de depender de sus padres a depender de sus maridos, la hizo vestirse de hombre para tratar de ir a la universidad, y luego hacerse monja para poder dedicarse a la escritura, la ciencia, la filosofía, que eran las mismas cosas que poblaban mi mente de adolescente. Pura pasión por el conocimiento, me hacía feliz saber que ella existió.

¡Y el Superpoder de hibernación!  🙂
 
 ¿Cuál fue el último libro que leíste?

“Luces al Fin del Mundo”, de Nicolás Alonso. Biografías e científicos chilenos, donde se incluye la mía y la de otros 10 colegas científicos y científicas.

¿Cómo surgió tu último tema de investigación?

Un colega me pasó una roca muy rara que parecía escoria de fundición y me cuenta cómo y dónde lo encontraron, él creía que podía haberse originado por fusión in-situ de las rocas y sedimentos de superficie en una zona de paleo-humedales (humedales que existieron en la zona hace más de 10 mil años atrás) en el norte de Chile por el estallido de un meteoro en la atmósfera.

Me llevé la roca a Francia y al hacerle el análisis se determinó que efectivamente podría ser algo diferente, pero después de estudiarla, la teoría del impacto se disolvió. Un año más tarde la comunidad científica se interesó por este estudio y este año (2018) vendrá otro equipo de científicos a estudiarlas a ver si encuentran más evidencias que aclaren su origen.

¿Cuáles son las proyecciones a futuro de tu trabajo?

Que la fascinación que muchos sentimos por estas rocas se les transfiera a más futuros científicos chilenos y extranjeros para que los meteoritos se sigan estudiando de aquí a la eternidad en nuestro país.

Completar la frase:  Ser mujer en ciencia es…

Sentirse lo suficientemente libre de los discursos de roles de género y limitaciones comúnmente invocadas hacia las mujeres como para entregar tu vida a tu pasión y vivirla como desees. Es duro, pero la satisfacción de ir descifrando nuevo conocimiento y, además, en el camino conocer tanta gente que quiere aportar al bienestar del mundo, hace bien.