Educación camuflada

Estamos nadando en un mundo inundado por el internet y eso nos permite tener acceso ilimitado a diversas fuentes de información y entretenimiento, o estar conectados con una inmediatez nunca antes vista.

Contamos con innumerables librerías digitales, sitios de ocio, juegos y lo que más nos acompaña momento a momento; las redes sociales. ¿Será esta un arma de doble filo?… Yo creo que sí, pero podemos ahogarnos en esta ola que no pretende frenar y perder nuestra humanidad o aprovechar su potencial para navegar a toda velocidad, convirtiéndola en una herramienta vital y nutrirnos de contenido del bueno.

De niño me tocó ser un alumno bastante “porro” en el sistema educacional clásico, de aula antigua, donde el profesor hablaba mientras todos escuchábamos, o al menos nos quedamos quietos.

Hoy en día todo es diferente con internet, contamos con una avalancha de información, publicaciones luchando por nuestra atención, algunas ricas en contenidos y otras varias más bien intrascendentes. El valor en la educación actual está en poder rescatar esa información y transmitirla de manera entretenida, poder competir dentro de esta batalla de información con un material llamativo pero que a su vez eduque lo más camufladamente posible. Personalmente y como visión de Faunánimo, estamos convencidos que hay que apuntar al corazón antes que al cerebro, enseñar a través de las emociones. En nuestro caso, tenemos el foco en mostrar a la fauna nativa de Chile y sus características, pero usamos las caricaturas y el humor como medio para conseguirlo y sentir que lo logramos me reconforta. Claramente este es sólo uno de los tantos métodos posibles para lograr educar de manera amigable y entretenida, hay mucha gente que trabaja por lo mismo en diferentes temáticas. Creo que la gracia está en fusionar disciplinas en cohesión a la ciencia y desencasillarse un poco, a veces lo “correcto” no es tan correcto.

 

Tomás Infante

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