La formación de Camila Navarrete solo tiene una bella pausa hace seis años, momento en que nació su hija. Primero fue la licenciatura en astronomía, luego el magister en astrofísica y posteriormente el doctorado en astrofísica de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

En esta demandante carrera en que ha tenido que dedicar noches a la observación y estar lejos de la familia, el sacrificio para Camila se ha convertido en momentos gratificantes. El año 2017 le entregaron el premio L’Oréal-UNESCO for Woman in Science en la categoría estudiante de doctorado.

La astrónoma centra su investigación en la búsqueda y estudio de los restos estelares de los episodios más tempranos de la formación de la Vía Láctea, buscando reconstruir la historia de nuestro hogar en el Cosmos.

De su experiencia y trabajo de investigación conversó con los asistentes a sus charlas, organizadas por el Proyecto Asociativo Regional Explora de CONICYT que ejecuta la Universidad de Tarapacá, además especificó algunos aspectos.

¿Qué relevancia tiene la arqueología astronómica?

-La formación de galaxias no está totalmente comprendida, hay distintos factores, porque se incluye la materia oscura, que no sabemos todavía de qué se compone. Estudiar la Vía Láctea, que es nuestra galaxia donde vivimos, es el mejor laboratorio para intentar entender cómo se forma una galaxia, qué le pasa. En este caso en particular estudiamos los vestigios, que son lo que quedó de la formación de la Vía Láctea, que son estrellas que siguen ciertos caminos, diferentes al resto y la importancia es poder reconstruirla y de eso poder extrapolar para aprender cómo llegamos del Big Bang y de las distintas estructuras a vivir en galaxias y cómo éstas crecen, evolucionan y terminan viviendo como las vemos hoy. Esta la cultura de tratar de entender el pasado, a través de los vestigios, con los pequeños restos de lo que tenemos hoy.

¿A qué se debe el auge de la astronomía? Hoy se habla más de esta ciencia.

-El auge se debe a que nuestros cielos privilegiados facilitan que tanto organizaciones como empresas quieran venir a Chile, a poner sus telescopios e instalarse. En parte nuestra fascinación natural con el cielo y en parte porque los mismos astrónomos nos estamos dando el tiempo y atreviéndonos a contarles a los demás qué hacemos y por qué es importante. La gente se interesa, le gusta saber y aprender, poco a poco se ha ido subiendo la matricula en las carreras de astronomía y con más mujeres.

La astronomía nos fascina a todos, de grandes a pequeños, tratar de entender esto que está tan lejos, que no lo podemos tocar pero que lo vemos, sabemos que existe un universo allá afuera.

¿Por qué se interesó por esta línea de investigación?

-La arqueología galáctica es lo que más me gustó. Primero estudiaba estrellas muy especiales, las estrellas variables, estudiaba caso a caso, persona a persona, estrella a estrella, pero tenía ganas de poder emprender algo más. La astronomía es una ciencia que tiene física, matemática y tenía interés que mi investigación me llevara a aprender algo más concreto. Lo más cercano que tenemos es nuestra Vía Láctea y en el campo de la biología galáctica hay mucho por descubrir, tal como un arqueólogo tenemos que buscar restos muy dispersos y poco evidentes.

Estos restos están circulando o llegan a la tierra?

-No llegan a la tierra, están en la galaxia y las partes más externas, son grupos de estrellas que venían de otras galaxias, restos estelares, y por cómo fue evolucionando la Vía Láctea llegó a un punto en que se las empezó a quitar, lo que llamamos el canibalismo galáctico  y eso quedó acá como un trazo.

Parecen una estrella más pero tienen una cierta distribución espacial y una cierta velocidad, que nos indica que no nacieron acá, fueron adquiridas posteriormente. A mí me interesó reconstruir la historia de la Vía Láctea porque tenemos la implementación y porque nos dice de dónde venimos y cómo se formó nuestra galaxia y siento que puedo aportar en ese tema.

Camila Navarrete siente que es elemental difundir sus estudios respecto a la Vía Láctea, que no sirve de nada si no lo comparte con públicos de jóvenes o adultos, con quienes se retroalimenta e indica que le sorprende conectarse con las preguntas que le hacen los niños.

 

Comments are closed, but trackbacks and pingbacks are open.