Dra. Mary Kalin: “La vegetación de la Cordillera de Los Andes está en peligro de extinción”

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El cambio climático global y el permanente riesgo de aluviones serían las principales causas que amenazan la vida de la flora que habita en la alta cordillera y la seguridad de los habitantes de sus faldeos, según revela el estudio que lleva la bióloga y Premio Nacional de Ciencias Naturales (2010).

mary kalinMary Kalin, directora del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) de la Universidad de Chile, uno los centros con Financiamiento Basal de CONICYT, presentó en el Congreso del Futuro 2018, los resultados preliminares de una investigación que busca conocer el efecto del cambio climático en las más de 400 especies de flora que habitan en la Cordillera de Los Andes. Una zona donde la temperatura promedio ha aumentado en 1°C durante los últimos 40 años.

“Si las personas que van de trekking a la montaña fotografiaran especies de nuestra flora georreferenciándolas con el GPS, podríamos tener un montón de información, contar con datos más robustos y así probar si los supuestos de nuestros modelos son válidos o no. Además, la gente podría ver que la ciencia no se hace entre cuatro paredes y que involucra a más actores”, dice la doctora Kalin, proponiendo la ciencia ciudadana como una vía para incluir unas 100 especies más al estudio, de las cuales no hay suficientes datos.

Su trabajo en biodiversidad, se ha concentrado principalmente en la cordillera, ¿por qué ha escogido esta zona?

Toda mi vida he trabajado desde el Volcán Villarrica hasta Tierra del Fuego. Me gusta estar en la alta cordillera y estudiar la flora más elevada, por tres razones: es poco conocida, muy rica en cantidad de especies y porque me satisface mucho investigar en terreno, en un lugar sin smog, más fresco y maravilloso.

¿Qué es lo más preocupante del impacto del cambio climático sobre la vegetación cordillerana, según esta investigación?

La flora de esa zona está en peligro. Las plantas pueden moverse hacia arriba para escapar del frío, pero hay dos preocupaciones: que puedan desplazarse lo suficientemente rápido y que el espacio disponible que queda en la punta del cerro, no sea suficiente para ellas. Eso puede derivar en su extinción. Es un asunto bastante serio que va a ocurrir, en 100 o 200 años más, pero sucederá.

A eso se suma que si la temperatura sigue subiendo –en la ladera chilena de la Cordillera de los Andes, las mediciones reflejan un aumento promedio cercano a 1°C desde 1978- el escenario será bastante más negativo para la vegetación de la parte alta del área.

Este contexto es complejo no sólo para la flora sino también para los habitantes bajo esas laderas, ¿no?

Por supuesto. Nosotros dependemos de los servicios ecosistémicos de la alta montaña, por el agua que se conserva en los glaciares y por la estabilidad del monte. En Chile tenemos muchos aludes y la firmeza del terreno depende de la integridad de la vegetación. Hay raíces muy profundas que son como clavos que mantienen estable el suelo. Las avalanchas siempre vendrán, pero si se desmorona el terreno junto con la vegetación, las consecuencias serán mucho más graves. Por esta razón, es muy importante para el país que el cambio climático se reduzca. Es necesario sensibilizar más a las personas sobre este problema.

En cuanto a la difusión científica, ¿por qué dedica parte de su tiempo a divulgar el conocimiento que ha producido?

Nosotros los investigadores requerimos fondos para poder hacer ciencia y ese dinero que recibimos de CONICYT, viene de los chilenos, entonces debemos retribuir. En ese sentido, la divulgación de la ciencia es absolutamente fundamental.