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Algas quiméricas son candidatas óptimas para restaurar ambientes sobreexplotados

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¿Qué son las algas quiméricas?, ¿con qué frecuencia se encuentran en estado natural? y ¿qué ventajas ecológicas presentan?, estas son algunas de las interrogantes que han guiado la investigación del biólogo chileno especializado en el campo de la Ficología y galardonado en 2012 con el Premio Nacional de Ciencias Naturales de Chile, el Dr. Bernabé Santelices. 

Desde la mitología clásica, los organismos quiméricos fueron considerados animales híbridos con cabeza de león, vientre de cabra y cola de dragón. El uso de la palabra quimera también se ha asociado a un sueño o ilusión, que rápidamente se descarta porque alude a un imposible. 

En el siglo XIX, el término fue adoptado para identificar organismos resultantes de la fusión somática, es decir, no sexual, de otros organismos genéticamente distintos de una misma especie. 

Aunque se supone que la frecuencia natural de organismos quiméricos es muy baja, menos del 5% de una población, investigadores de la Pontificia Universidad Católica de Chile y de la Universidad de Chile, combinando técnicas de muestreo en terreno, de laboratorio y de genética molecular, encontraron altos niveles de quimerismo en poblaciones naturales de la macroalga parda, Lessonia Spicata o huiro negro, el que posee gran importancia ecológica y socioeconómica en las costas de Chile. Esto significa que un mismo individuo de huiro puede poseer tejidos de dos o más progenitores genéticamente distintos que se han fusionado formando un individuo quimérico.

Se trata de la investigación de los doctores Bernabé Santelices y Alejandra González que ha sido recientemente publicada en la revista científica conocida como Plos One, y donde se evidencia que las quimeras no son un caso aislado u observable exclusivamente en un laboratorio. 

“Muestreamos plantas en tres localidades del litoral central. Extrajimos tejidos del disco, de los estipes y de la fronda e hicimos los correspondientes test de paternidad para ver si las entidades genéticas eran o no similares en distintas partes de un mismo individuo. Identificamos una alta frecuencia de quimerismo en poblaciones naturales (33,3-86,7%), que varía de acuerdo a la población estudiada”, explicó la Dra. González.

El estudio de campo también reveló que el quimerismo ocurre principalmente a nivel de discos adhesivos. “Este hallazgo es particularmente relevante porque habría que considerar los discos como una fuente de variabilidad genética natural in situ. Las algas quiméricas tienen mayor éxito en procesos de recolonización o restauración que los individuos no quiméricos. Así, el uso de individuos quiméricos podría ayudar a repoblar más rápido ambientes que han sido contaminados o sobreexplotados”, agregó el Dr. Santelices.

Ventajas 

La fusión somática otorga a las macroalgas una serie de beneficios asociados al medio ambiente. Una de ellas es el aumento de tamaño de las plantas, lo que las convierte en refugios idóneos para un mayor número de invertebrados. Asimismo, la variabilidad genética otorga mayor resistencia frente a ambientes cambiantes, como el aumento o descenso de la temperatura con el fenómeno de El Niño.

A nivel económico, las algas quiméricas muestran mayor éxito en cultivos con una mayor diversidad genética y, consecuentemente, mayor diversidad potencial de productos como biomoléculas y pigmentos.