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Mar, Mar

Mujeres independientes y autónomas

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Antonia Santos Pérez (España, 1964) es socióloga y cursó su doctorado  en ciencias políticas en la Universidad de Salamanca. La primera vez que visitó Chile fue por un seminario internacional organizado por el Servicio Nacional de la Mujer (Sernam) sobre el primer plan de igualdad de oportunidades que se elaboró en el país. “En aquel entonces colaboraba con el Instituto de la Mujer de España y este organismo participó activamente en la  elaboración del primer Plan de Igualdad de Chile”. De esto hace más de dos décadas; ahora va de vacaciones a su país natal o a dictar clases o seminarios en las universidades españolas.

 

Visibilizar la igualdad de género y los derechos humanos de las mujeres es parte de su ejercicio profesional, como académica de la Universidad Arturo Prat y también como vicepresidenta de la Fundación Henry Dunant.

En conmemoración al Día Internacional de la Mujer, Santos Pérez habla sobre la responsabilidad que tienen las nuevas generaciones de mujeres, herederas del feminismo, de seguir adelante con la lucha y alcanzar mayores niveles de igualdad entre los géneros. Sin embargo, surge la interrogante sobre ¿cómo tomar consciencia de la desigualdad? 

Para ello, la Dra. Santos Pérez propone tres niveles. El primero se refiere a entender el porqué de la desigualdad de género, dónde reside, qué características tiene. Un segundo momento tiene que ver con pensar sobre qué es la igualdad, cómo reconocer la discriminación de género y de qué manera actuar frente a ella. Y, el último nivel, hace hincapié en las áreas que hay que cuidar para conseguir mayor conciencia, empoderamiento y autonomía para las mujeres. “Necesitamos una mayor participación y representación política y social; subsanar las brechas de desigualdad y las inequidades –educación, salarial- y, reconocer y fortalecer la autonomía física y del cuerpo”, señala la académica.

Un tema que causa gran preocupación hoy en día es la violencia porque cuando esta se expresa a nivel social refleja problemas no asumidos, ni canalizados a nivel país y, que conllevarán a nuevos enfrentamientos sociales. “Vivimos en un momento de transición social respecto al género, donde se cuestiona la legitimidad del patriarcado. Lo que antes se creía perfectamente establecido empieza a desmoronarse y, hay que construir identidades diversas que permitan la convivencia”. En este punto es clave entender cómo se define y comporta el poder, a fin de salvaguardar un sistema social que garantice una vida libre de violencia.

Actualmente hay más pluralismo en el feminismo, existen más grupos con demandas específicas; no obstante es importante seguir fortaleciendo la institucionalidad de género. El estado tiene que hacerse cargo de las desigualdades y, para ello debe contar con un marco jurídico y normativo que proteja a las mujeres. “Necesitamos mujeres independientes y autónomas, que estén presentes en la toma de decisiones en igualdad de condiciones que los hombres. También se precisa regular la corresponsabilidad en las tareas de cuidado y que se garanticen los derechos sexuales y reproductivos. Estos son los grandes desafíos a los que se enfrenta el feminismo en este siglo XXI, concluyó Antonia Santos Pérez.