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Lun, Dic

El esquivo Delfín Chileno

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La imagen de estereotipo que tenemos al imaginarnos un delfín, es saltando en un parque acuático, haciendo acrobacias y exponiendo todo su carisma y familiaridad frente al público. Pero esta idea es distinta a la observación que podemos realizar de nuestro delfín chileno en el mar.

Existen en Chile al menos cinco especies distintas de delfines, entre las que podemos encontrar el delfín austral, la tonina overa, el delfín nariz de botella, la orca y el delfín chileno. Pero es complejo entregar mayores detalles de cada una de ellas, ya que la información disponible es escasa. 

El delfín chileno presenta una “personalidad” más bien tímida, causada probablemente, por ser uno de los más pequeños del mundo. Un Delfín Chileno adulto puede medir entre 1,2 a 1,7 metros de longitud, con un peso de hasta 60 kilos. Mientras que el Delfín nariz de botella, puede llegar a medir 3,9 metros y pesar 300 kilos e incluso en algunos casos más. 

El pequeño cetáceo nacional se caracteriza por ser tímido y más bien esquivo a la observación humana. Su distribución se centra desde las costas de Constitución, en la Región del Bío-bio, hasta el archipiélago de los Chonos, en la Región de Aysén. Vive generalmente cercano a la costa, en bahías o canales protegidos y en sectores de desembocadura de ríos.

Carla Christie, bióloga marina de la Universidad Austral de Chile y Magister en Comunicación de la Ciencia de la Universidad de Otago, Nueva Zelanda, ha participado de investigaciones en delfines en el sur de Chile, y en el 2015 publicó el libro “El Delfín Chileno” de la Editorial UACh. Carla señala que el delfín chileno es una especie única, un patrimonio natural de Chile, y que uno de los rasgos físicos más característicos de este animal, son sus aletas redondeadas. En el área de Chiloé, el delfín chileno se registra en grupos pequeños de 3 a 5 delfines, pero para alimentarse suelen perseguir los cardúmenes en grupos mucho más numerosos como estrategia de caza.

El sistema de comunicación que utiliza el delfín chileno, la ecolocalización, funciona con sonidos para intercambiar información entre ellos y para detectar a sus presas. Los sonidos, acompañado de sus saltos, sirven como mensajes para relacionarse en diversos aspectos de sus vidas, desde alimentarse y buscar pareja sexual, hasta avisar del peligro de grandes embarcaciones. Los delfines se mantienen en constante alerta durante toda su vida, tiene la capacidad de dormir solo con un ojo cerrado, permitiendo a uno de los hemisferios del cerebro descansar, para luego realizar el mismo proceso con el otro, sin dejar de respirar ni flotar. 

Francisco Viddi, biólogo marino de la Universidad Austral de Chile, investigador que ha trabajado en diversos estudios, algunos de aquellos han sido publicados en el blog de WWF Chile. Estudios que dan cuenta de las distintas amenazas que rodean a especies marinas como la caza accidental y la caza para carnada de otras especies marinas, si bien esta práctica fue prohibida nos existe prueba fiel de que ya no se realice. En sus investigaciones ha detectado que no existe una fiscalización en terreno de estás practicas por parte de las autoridades correspondientes, como es el caso de Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura, organismo público chileno que depende del Ministerio de Economía, Fomento Y Turismo, quienes deberían estar pendientes de supervisar nuestras especies marinas. 

En 2008 la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), organismo de protección internacional, quien evalúa los niveles de riesgo de extinción de las especies ha nombrado al Delfín Chileno en la categoría de especies Casi Amenazadas, concepto que en cifras se traduciría a unos pocos miles de ejemplares vivos. Aunque el número exacto no podemos otorgarlo puesto que han pasado 9 años desde esta noticia y es posible que la situación haya cambiado. No hay estudios recientes que en Chile confirmen o refuten esta información de casi una década atrás.

Carla Christie comentó que existen pocos estudios acerca del delfín chileno “como la mayoría de las personas no conocen a nuestro delfín, no se valora y por lo tanto se invierten muy pocos recursos para la investigación de esta especie”. El hecho de que los cetáceos tienen un ciclo de vida largo, con una cría cada dos o tres años y una madurez sexual entre los ocho y diez años de vida, hace necesario realizar estudios a largo plazo, para determinar su población a nivel nacional y estimar cuál es su tasa de supervivencia. 

Para poder ver e identificar al delfín chileno al visitar la costa, es necesario tener paciencia y saber observar en detalle la forma redondeada de la aleta dorsal. En la Región de Los Ríos, es posible observarlos en la playa de Niebla, Los Molinos, Chaihuín y también Mehuín.

Con respecto al conocimiento público de la especie Carla destacó “me encantaría que en los textos de educación utilizaran al delfín chileno y otras especies endémicas de nuestro país como ejemplos, para estudiar biología, lenguaje, inglés  u otras asignaturas, para que se valore desde edades tempranas a nuestra flora y fauna”.