Responde: Francisco Rothhammer, Doctor en Ciencias. Director del programa de Genética Humana del Instituto de Ciencias Biomédicas, Facultad de Medicina, Universidad de Chile

Para dar respuesta a esta pregunta, en primer lugar debemos precisar si se trata de razas humanas, es decir, pertenecientes a la especie Homo sapiens sapiens, o bien de razas en general.

En biología evolucionaria moderna, una raza es una población que difiere de otras en forma apreciable en la frecuencia de sus genes. Generalmente en condiciones naturales estas poblaciones están circunscritas a determinadas regiones geográficas. Es así como existen, por ejemplo, razas geográficas de aves, reptiles, mamíferos e insectos. Los individuos pertenecientes a una raza se pueden cruzar y tener descendencia fértil. Normalmente las razas se generan debido al aislamiento reproductivo, consecuencia por ejemplo de barreras geográficas, que separan a ciertas poblaciones durante su historia microevolutiva. Las razas también se forman por selección artificial. Un buen ejemplo son las razas de perros.

En el caso de Homo sapiens sapiens, es decir el hombre actual, tradicionalmente los antropólogos también describían razas, basándose para ello en características externas tales como el color de la piel, el grosor de los labios y la textura del cabello. La genética actual ha demostrado que estas características externas obedecen a la expresión de muy pocos genes. De hecho, las diferencias genéticas entre las antiguas razas humanas tal como las definían los antropólogos son de solamente un 0.2%.

ÀPodemos en este caso hablar de razas diferentes? Los genetistas humanos piensan que no. Más aún, la diferencia genética entre el hombre y el chimpancé es de solamente 1.3%, y la diferencia entre este último y el gorila es de 1.6%. Es decir, el chimpancé está más cerca genéticamente del hombre actual que del gorila. Si consideramos lo peque–as que son las diferencias entre especies diferentes de primates superiores y el hombre, se hacen insignificantes las diferencias entre las antiguamente llamadas razas humanas.

Estos avances recientes de la genética han dejado sin sustento científico los argumentos que grupos prejuiciados esgrimían en favor de la supuesta "superioridad" racial de determinadas poblaciones. El mejor antídoto contra los prejuicios resulta ser la investigación científica responsable.

Volver al inicio

Girasoles, cerebros, leopardos y mapas