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Mié, Sep

Una mirada a las técnicas de pesca

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Chile exporta anualmente unos US$ 6.000 millones en productos que provienen del mar. La pesca y la acuicultura son actividades económicas que han implementado nuevas tecnologías y diversificación de especies marinas. Sus inicios se remontan a ancentrales técnicas de recolección conocidas como "corrales de pesca".

Por: Juan Carlos Barría Ricke
Periodista PAR EXPLORA de CONICYT Los Lagos


La pesca (industrial y artesanal) es uno de los principales motores económicos del país posicionando a Chile como uno de los actores más relevantes, a nivel internacional, en materia de exportaciones. Durante los últimos años se ha implementado un estricto compromiso regulador que pretende resguardar la sustentabilidad productiva, cuotas y vedas temporales, además de una constante contribución de la comunidad científica que permitirá -entre otras cosas- aumentar la producción; diversificar los recursos; y crear nuevos productos.

Según datos de la Dirección de Promoción de Exportaciones de Chile (ProChile) "los productos principales para la pesca nacional son jurel, sardinas, merluza austral, reineta, jibia, locos, erizos, centolla y centollón, jaibas, camarones, langostas y langostinos, entre otros. Dichos productos llegan a un total de 100 países, entre los que destacan Estados Unidos, Japón, Brasil, Rusia, China y España, con exportaciones que superan los US$ 1.400 millones".

Por otro lado, la acuicultura también ha logrado un crecimiento exponencial durante los últimos treinta años, con una producción al alza y posicionamiento internacional. En este ámbito económico los principales productos son salmón, trucha, mejillón, algas, ostión y abalón, entre otros. Chile, uno de los dos principales productores de salmón a nivel mundial (junto a Noruega), exporta a 73 países este apetecido producto, lo que reporta utilidades anuales que superan los US$ 4.300 millones.

Los orígenes: Corrales de Pesca
Si bien hoy en día la industria pesquera ha desarrollado nuevas tecnologías y genera importantes recursos a nivel mundial, sus orígenes distan mucho de esta realidad. La pesca fue una de las primeras actividades desarrolladas por el hombre con la finalidad de satisfacer sus necesidades alimenticias.

En un comienzo el hombre prehistórico llevaba a cabo la pesca como actividad de recolección, y con el tiempo fue incorporando nuevas técnicas de captura como los corrales de pesca, gracias a la existencia de una gran abundancia en cuanto a productos del mar.

Una técnica ancestral de pesca utilizada desde hace miles de años en Europa (y desde tiempos precolombinos en Chile), son los corrales de pesca. Estas trampas fijas permitían a los habitantes costeros explotar recursos acuáticos en los ríos, lagos y mares. Una técnica propia del mar interior o marginal.

Dichas estructuras estuvieron vigentes hasta aproximadamente la década de 1980. Consistían en cercados formados por una barricada de piedra o madera de forma semicircular, y de una altura aproximada de 1,5 metros. Su construcción se realizaba en la zona que quedaba al descubierto durante la marea baja. Con la marea alta, el corral se inundaba llenándose de peces, moluscos, crustáceos y otras formas de vida marina, las que quedaban atrapadas en su interior cuando volvía a bajar la marea, permitiendo a los pescadores corraleros realizar capturas.

Visión local
El antropólogo Ricardo Álvarez -especialista en el tema- señala que "los corrales de pesca son estructuras que han sido aplicadas desde tiempos inmemoriales en todo el mundo. Son una ventana a formas de pesca que en Europa tienen más de ocho mil años. En la Región de Los Lagos existen muchísimos disponibles en el borde costero de diversas comunas". Según lo investigado por Álvarez "probablemente las comunas de Calbuco y Quemchi sean las que más corrales de pesca poseen en sus costas". En Chiloé es necesario destacar los corrales de la comunidad Williche de Coñimó, ubicados en la comuna de Ancud, los que fueron declarados Monumento Nacional el año 2005.

"Pese a ser un arte de pesca que está por desaparecer, se ha podido comprobar que existen descendientes de los antiguos constructores de corrales, quienes actualmente están reutilizando y pescando con algunas de dichas estructuras", comenta el arqueólogo Ítalo Borlando. El profesional registró en las islas Maillen y Capera un total de 38 corrales de pesca de piedra. "Estas estructuras han sido ocupadas desde hace unos 80 a 100 años en dichas islas, siendo los corrales más modernos construidos posterior al terremoto y maremoto de 1960".

Para Ricardo Álvarez "hoy en día las estructuras antiguas de pesca forman parte del patrimonio de nuestro país (protegidos por la Ley 17.288 de Monumentos Nacionales). Sin embargo, son muy frágiles ante las transformaciones que hemos hecho en nuestras costas y ríos. Su abandono ha provocado su invisibilización y, peor aún, su destrucción silenciosa". El profesional argumenta que "frente a esta realidad es probable que muchos sitios sean destruidos en aras a implementar obras industriales.

Es importante que los corrales sean incluidos en ordenanzas municipales y otros instrumentos de planificación regionales, como el Geonodo del Gobierno Regional de Los Lagos, lo que permitiría reforzar notablemente su condición de protección".

Evolución y proyecciones
Con el paso de los años las actividades pesqueras y acuícolas se han industrializado. Los antiguos métodos de captura representados por los corrales de pesca han dado paso a tecnologías que masificaron la extracción de productos del mar. Para la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO (Food and Agriculture Organization), "la continua evolución de los métodos de pesca, sumada al incremento demográfico; al aumento de la capacidad industrial; y al número de buques pesqueros, probablemente hará que la explotación de la mayor parte de las poblaciones de peces continúe siendo excesiva".

Las técnicas de captura han cambiado. Hoy, el objetivo es obtener el mayor número posible de ejemplares. Dentro de las técnicas que se emplean en la actualidad se pueden mencionar la "pesca de arrastre", que en la mayoría de los países está regulada, aunque en muy pocos está prohibida. Otra técnica es la "pesca de cerco" que consiste en cercar al pez ubicando el cardumen o banco, determinando rumbo y velocidad, y procediendo luego a cercarlo, soltando la red. Además, se realizan enormes capturas en aguas profundas mediante barcos factoría.

Patricio Meller, investigador de la Corporación de Estudios para Latinoamérica (CIEPLAN), plantea que "si miramos el consumo de peces a nivel mundial, vemos que representaba un 13% en 1990, llegó a 26% en el 2000, hoy está en torno 45% y se espera que en 2030 represente cerca de un 60% de la canasta alimenticia. El consumo global de pescado se duplicó en las últimas décadas, llegando a 20 kilos por persona cada año".