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En Carelmapu: Escolares utilizan desechos acuícolas como fertilizantes

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Alumnos de la Escuela Francisco Cortés Ojeda investigan la aplicación de abonos orgánicos marinos como erizos, restos de peces, tecas de piure y algas en vegetales. Los alumnos forman parte de un Club Científico Escolar EXPLORA y producto de sus mediciones y trabajos en terreno han sido reconocidos a nivel local, regional y nacional.

Por: Juan Carlos Barría Ricke
Periodista PAR EXPLORA de CONICYT Los Lagos


En la comuna de Maullín, a orillas del océano Pacífico, se encuentra la caleta de Carelmapu (Tierra Verde en lengua mapuche), una localidad costera ubicada aproximadamente a 85 kilómetros de Puerto Montt. Su actividad principal es la pesca y el buceo artesanal, siendo conocida a nivel nacional como una importante fuente de abastecimiento de productos del mar.

Es en esta caleta donde nace la historia de un grupo de profesores y escolares que decidieron investigar las condiciones naturales que este lugar les ofrece. Se trata de los "Pequeños científicos buscando el mejor abono orgánico" de la Escuela Francisco Cortés Ojeda, uno de los 11 Clubes de Apoyo a la Investigación Científica Escolar (CAICE) que existen en la Región de Los Lagos y que por segundo año consecutivo, cuenta con el financiamiento del Proyecto Asociativo Regional EXPLORA Los Lagos, coordinado por la Universidad de Los Lagos, para desarrollar ciencia escolar a través de investigaciones y trabajo en terreno.

"En nuestra caleta los niños están haciendo ciencia", con estas palabras la Profesora de la Escuela Francisco Cortés Ojeda, Ida Chaura, resume el trabajo que educadores y alumnos vienen desarrollando desde 2014 en el establecimiento. En Carelmapu, el principal sustento proviene del mar, aquí se extraen piures, erizos, algas y peces. Es así como estos "pequeños científicos" se encuentran aplicando -como eficientes fertilizantes-, los restos orgánicos de estas especies, reutilizando recursos naturales.

  

"Con el tiempo nos hemos dado cuenta que podemos hacer ciencia con todo lo disponible a nuestro alrededor. Los niños están muy motivados, es una experiencia en la que ellos juegan y aprenden, dando valor a la naturaleza", destaca Ida Chaura. Por su parte, Pamela Haefner, Directora del establecimiento, recalca que "es muy importante enseñar ciencia en todos los colegios del país y de manera entretenida. Hemos podido apreciar grandes logros en nuestros niños, aumento en su motivación y en el deseo de aprender cada vez más".

Reconocimientos y nuevos desafíos
Durante 2014, el establecimiento presentó el proyecto "Efecto del abono de tecas de pyura chilensis (piure) sobre el crecimiento de lactuca sativa (lechuga)", el que resultó ganador en la "Primera Feria Científica Comunal" realizada en Carelmapu y posteriormente obtuvo el primer lugar en la Categoría Enseñanza Básica en el XI Congreso Regional Escolar de Ciencia y Tecnología EXPLORA CONICYT y en el XV Congreso Nacional EXPLORA CONICYT, que se desarrolló en Santiago en noviembre del año pasado. Lo anterior les permitió a las alumnas, Millaray Salinas y Sofía Serón, junto a su profesora Ida Chaura, realizar una pasantía de tres días al Instituto Antártico Chileno (INACH) en Punta Arenas.

Pero el trabajo al interior del establecimiento no se detiene y durante 2015 los escolares, de la mano con sus docentes, han seguido investigando respecto a los abonos orgánicos, buscando el mejor fertilizante que provenga de los productos del mar que se encuentran en la localidad de Carelmapu y que hasta ahora se consideraba un desperdicio.

Samy Ruz, es Bióloga Marina y asesora científica de la Escuela Francisco Cortés Ojeda. La profesional comenta que "este es mi segundo año desarrollando diversas investigaciones con los alumnos del establecimiento, organizando ferias científicas y preparándolos para el Congreso Regional de EXPLORA". Agrega que "los niños han aprendido a expresarse con terminologías científicas, se ven muy motivados abordando temas locales que tienen relación con nuestro entorno y a la postre consiguiendo resultados".

Abonos orgánicos marinos
Este año el Club "Pequeños científicos buscando el mejor abono orgánico" está desarrollando un nuevo proyecto científico que consiste en la utilización de diversos abonos orgánicos marinos sobre dientes de ajos (Allium ampelo).

¿Pero en qué podría contribuir la utilización de desechos acuícolas como fertilizantes? Los investigadores escolares han concluido que algas, erizos, peces y tecas de piure, que son especies de fácil acceso para los habitantes de la caleta, mejoran considerablemente la estructura del suelo y aportan micronutrientes.

Las tecas de piure son muy eficientes por su alto aporte de hierro al suelo, al igual que los restos de erizos. Los restos de peces aportan nitrógeno (N) y fosforo (P), y en las zonas costeras son utilizados tradicionalmente como abono. Las algas se encuentran entre los mejores abonos orgánicos para sembrar, ya que con sus altos niveles de minerales, oligoelementos, vitaminas y enzimas suponen una excelente fuente de fertilidad para las plantas.

El trabajo realizado por este "Club Científico Escolar" es un ejemplo a seguir para muchos centros educativos de la Región de Los Lagos. "Quisiéramos ver a más establecimientos haciendo ciencia y desarrollando investigaciones escolares", sostiene la Directora Pamela Haefner. ¿Pero cómo lograrlo? Para los "pequeños científicos" y sus docentes es posible "a través de una actitud distinta, trabajo en equipo, buenas relaciones laborales y una sana convivencia".