Chile es un verdadero laboratorio para conocer al planeta en que vivimos, que no sólo se desplaza por el espacio, sino que, además, está en constante movimiento interno, se agita vigorosamente y experimenta procesos complejos y asombrosos. Porque está en formación permanente: la tierra sube, baja, se pliega, cambia el curso de los ríos, emerge islas, hunde riberas…