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Sáb, Jul

La arquitectura de la naturaleza

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Se dice que el art nouveau nació en 1893 con dos obras muy especiales: el Hotel Tassel de Víctor Horta y el Hotel Hankar de Paul Hankar, ambos ubicados en Bruselas (Bélgica). Así varios autores coinciden en que el art nouveau belga da la pauta a toda Europa. Sin embargo, no logro entender cómo se puede omitir que diez años antes Antonio Gaudí construyera la Casa Vicens en Barcelona y El Capricho de Comillas (Cantabria), y el Palau Güell en 1886, o que Lluis Domènech i Montaner concibiera el Café-Restaurant en 1887-1888 y con ello la Exposición Universal de Barcelona en 1888, año en que comienza formalmente el modernisme en Cataluña.

La Revolución Industrial, a fines del siglo XIX, genera una pugna entre los métodos de construcción artesanales con los industriales. Es una época en que imperan los academicismos (estilos neoclasicismo, neogótico o historicismo) y en la que dos ideologías mundiales para el nuevo movimiento, como son el racionalismo estructural de Viollet-le-Duc y la ética medievalista de Ruskin, formarán una perfecta mezcla entre arte y técnica.

En Barcelona, segunda ciudad española y tercer puerto histórico del Mediterráneo, después del Plan Cerdá (1855) de ampliación del antiguo núcleo urbano, se está realizando una arquitectura ecléctica, con técnicas medievales artesanales. La revolución tecnológica que genera el modernismo se expresa en el uso de hierro forjado, fundición, vitrales, mosaicos, el uso del ladrillo, los embaldosados, el trencadís, etc. Se podría caracterizar por la subsistencia del historicismo, las posibilidades expresivas de los materiales, la decoración aplicada, nada queda sin diseñar, el exotismo y la recuperación de lo medieval: neogoticismo.

Entre los padres del modernismo catalán están Joan Martorell y Elíes Rogent, este último director de la Escuela de Arquitectura de Barcelona y autor del edificio sede para la Universidad, que ejerció una gran influencia en los demás. Rogent obligaba a sus alumnos —entre los que se encontraba Gaudí— a estudiar los tratados de arquitectura de Viollet-le-Duc.

El movimiento se acaba con el noucentrismo, estilo que impone la serenidad y el equilibrio clasicista. El movimiento catalán inspirado por la renaixença se apaga: Picasso marcha a París (1904), Gaudí se encierra en La Sagrada Familia, Puig i Cadafalch cambia de estilo, los arquitectos se interesan más por el urbanismo que por la arquitectura. Se produce la explosión universal de 1929 que enfatiza el término del modernismo. Después de la guerra civil, España entra en una autarquía.

Las etapas en Gaudí

Podríamos detectar en las obras de Gaudí influencias orientales griegas, medievales, barrocas, eclécticas, expresionistas, populares y otras. Sin embargo, él dice "originalidad es volver al origen" y este origen es la naturaleza. Su arquitectura es admirada en todo el mundo, se aparta de estilos artísticos en siglos. ¿Cómo nace en Gaudí esta manera tan especial de hacer arquitectura?

El niño y adolescente Gaudí se cría en el paisaje del Alt Camp de Tarragona, similar a Grecia o Italia, la meiosis del mediterráneo. Es un paisaje algo parecido a la IV Región de Chile. Allí la luz es intensa y brillante, hay brisas del mar, terreno seco y pedregoso, avellanos, almendros, algarrobos y olivos. El crespinel de Reus es una planta sospechosamente parecida a la forma de las torres de la Sagrada Familia. El joven Gaudí observa plantas, flores, insectos y piedras, analiza sus formas, texturas, colores y estructuras.

Gaudí es un hombre de ideas sencillas y de sentido común. En su arquitectura fusiona estructura y decoración. Él no copia la naturaleza sino que comprende su geometría y sus principios: ella tiene infinidad de formas que se pueden estudiar mediante la geometría reglada; estudia las leyes de la estática y dinámica, las estructuras naturales de composición fibrosa, tales como juncos, cañas y huesos.

Se ha dicho de Gaudí que al tomar modelos naturales sigue la huella de Dios, un sentido trascendente entre lo espiritual y lo metafísico. Gaudí entiende que la naturaleza no obedece a principios estéticos sino a necesidades para el normal desarrollo de la vida.Un sentido práctico, carácter intuitivo, ingenuidad, falta de prejuicios, mucha imaginación y espontaneidad son las características propias de un niño. El niño en Gaudí. Por eso sus obras son admiradas sin necesidad de ser un erudito.

Historicista Ecléctica (1876-1900).

Algunas obras de este período como la Casa Vicens, El Capricho de Comillas y la Finca Güell —esta última con las primeras manifestaciones de geometría reglada— tienen una marcada tendencia de arquitectura oriental. No olvidemos que los árabes tomaron gran parte de España entre los siglos VII y XIV. Es así como, con respecto al exotismo, la búsqueda de lo exótico, tal como el art nouveau belga se caracterizó por tomar algunos elementos culturales de El Congo, el modernismo español se inclinó hacia lo árabe, con una original síntesis de formas y conceptos espaciales. El uso común de materiales en estas obras dejó conjuntos de cerámica decorada, hierro fundido, aplacados cerámicos, ladrillo, piezas vidriadas, alicatados y sillería.

Luego tenemos edificios como el Colegio Teresianas, el Palau Güell y las Bodegas Güell, todos con elementos neomedievalistas, con el uso de mampostería, ladrillo y mármol. La racionalidad constructiva, el efecto de la luz, la masa, el color y el emplazamiento son características arquitectónicas trabajadas con la incorporación de vanos apuntados, la distribución de las líneas de carga, el uso de pináculos, almenas, arcos, chimeneas y columnas.Finalmente cierra esta etapa la Casa Calvet, de clara lectura barroca en su simetría del acceso, tribunas y balcones y de gran riqueza de materiales.

Plena madurez (1901-1914).

Es la etapa más conocida de Gaudí, en la que logra una unidad en su concepción plástica: decoración y estructura sometidas a una sola ley común. Para explicar o entender cómo Gaudí empieza a aplicar en sus obras las leyes de la naturaleza, es preciso antes referirnos a la geometría reglada (a la que se puede aplicar una regla, en una o más direcciones).

Gaudí sostenía una cadena en sus dos extremos, en que cada eslabón tenía el mismo peso. Por efecto de las fuerzas de gravedad se produce una curva catenaria, forma que al invertirla es la única matemáticamente perfecta —más que el arco de medio punto o el ojival— para absorber las cargas normales y los momentos flectores. Estudiaba el helicoide que se puede observar en la estructura de una piña, el hiperboloide presente en hongos o en el cuello humano y el paraboloide hiperbólico repetido ya sea en la montura de caballo, en la unión de los dedos de la mano, en el pecho de una mujer o en cualquier conformación de cerros.

Es bonito entender el simbolismo en Gaudí para cada una de estas superficies: El helicoide significaba para él el movimiento, por la dinámica espacial que genera; el hiperboloide significaba la luz, por el continuo y suave bañado de la reflexión lumínica que genera en la superficie de esta forma; y el paraboloide hiperbólico, la trinidad, porque está formado por dos rectas directrices no paralelas (el Padre, el Hijo) y una tercera generatriz que se desplaza sobre ellas y genera la forma integral (el Espíritu Santo).

Una obra de vital importancia en esta etapa es la Cripta de la Colonia Güell, pues en ella Gaudí ensaya un punto medio entre plasticismo y estructuralismo. El proyecto se basa en una nueva técnica de cálculo estructural, mediante la ejecución de una maqueta polifunicular. Utiliza cordeles y sacos de lona rellenos con perdigones, y genera un verdadero diagrama espacial de las líneas de carga. Calcula en forma exacta la estructura sin operaciones matemáticas, ya que registra las tensiones de cada línea fuerza mediante un calibrador.

Con esta obra, Gaudí analiza y supera al gótico, reduciendo columnas, contrafuertes y arbotantes: cada pilar y su porción de bóveda soportada es autosuficiente como un árbol. Utiliza materiales insólitos recuperados y practica las primeras bóvedas tabicadas de paraboloides hiperbólicos en la historia de la arquitectura. Sus ventajas son de tipo estaticorresistente, acústicas, luminosas y compositivas. Cuando el gran arquitecto de la Bauhaus Walter Gropius la visitó, se quedó ¡una hora en silencio! observando...

En el Parc Güell, el arquitecto nos lleva a una racionalidad equilibrada, utilizando vías peatonales de distinto carácter e incorporando un hábil sistema para la absorción de los empujes del terreno, con el uso de columnas inclinadas. Un muro de cerramiento ondulante y dos pabellones de acceso de lenguaje orgánico y expresionista. Con el conjunto de todos estos elementos además en armonía con el tipo de vegetación (ciudad-jardín), parece que no solo se adapta la arquitectura a la naturaleza, sino que aquella parece nacer de esta.

Dos edificios famosos de Gaudí, ubicados en el mismo Paseo de Gracia barcelonés son las casas Batlló y Milà. La primera es una reforma en que podemos interpretar mensajes de naturalismo o simbolismo: elementos como el trabajo cromático compensatorio del uso de la luz en los aplacados cerámicos, la forma de los balcones, la tribuna ósea, la coronación de la buhardilla y el tratamiento del revestimiento de la fachada de una policromía tan abundante como maravillosa.

En la Casa Milà, Gaudí utilizó como técnica constructiva el uso de una maqueta. Una arquitectura de planta libre con fachada autosoportante y un verdadero desorden voluntario en los vanos. Corona el edificio un desván mediante arcos parabólicos de distinta altura lo cual crea un gran dinamismo. Aquí el alarife utilizó la piedra caliza y el hierro forjado.

Le Corbusier dijo de ella: "un dominio de las estructuras (...) Gaudí el constructor del 1900". Cirlot, a su vez, dijo: "Gaudí trata la piedra como barro".

Resumamos citando un bonito paralelo entre estas dos casas, que ha realizado el arquitecto y profesor Joan Bassegoda, máximo conocedor y estudioso de Gaudí en el mundo y actual director de la Cátedra Gaudí de la Universidad Politécnica de Cataluña: la Casa Batlló es un poema lírico (poesía) y la Casa Milà un poema épico (tragedia).

Terminamos esta etapa con las Escuelas de la Sagrada Familia, que a pesar de ser un edificio pequeño, viene a consolidar su plena madurez con simplicidad, originalidad, organicidad y dinamismo.

Se trata de una techumbre dominante conformada por un conoide (como la tridacna, la concha de un ostión), donde nuevamente tenemos el caso en que Gaudí no copia la naturaleza sino deriva a una geometría semejante. Lo asombroso es el método constructivo, realizado con ladrillo macizo (rasilla). Le Corbusier las visitó en 1928 y se impresionó mucho, influencias que descubrimos en sus posteriores obras como Ronchamp o el pabellón que diseñó para la Exposición Universal de Bruselas en 1958.

La Sagrada Familia (1915-1926).

El Templo de la Sagrada Familia representa una síntesis arquitectónica de todo lo que el maestro estudiara en el transcurso de su vida acercándolo a la perfección y con ello a la naturaleza. Tal como dice Bassegoda, "La Sagrada Familia no fue empezada por Gaudí, no será terminada por Gaudí, sin embargo es su ópera magna". Efectivamente, La Sagrada Familia se inicia en 1882 con un proyecto neogótico (cripta) de Francisco de Paula del Villar. Por causa de una discusión con Joan Martorell, del Villar abandona la obra. Por arbitrio de Elíes Rogent se decide que Gaudí continúe las obras, de quien había comentado al otorgarle el título de arquitecto: "No sé si damos el título a un genio o a un loco".

Gaudí tomará las obras hasta su muerte (1926) y cambiará un proyecto neogótico por una arquitectura expresionista cargada de simbolismos (cripta, ábside y fachada nacimiento), dejando las principales directrices de cómo seguir la obra en cuanto a volumetría e imagen formal, a través de croquis y maquetas. A la muerte de Gaudí, Domingo Sugrañes continuará las obras (1927-1935); luego Francesc Quintana, con la restauración de la cripta (1939-1950); los arquitectos Lluís Bonet, Isidre Puig y Francesc de Paula Cardoner continúan en la dirección del proyecto entre 1951 y 1984; y desde 1985, Jordi Bonet preside la Junta Constructora, entidad que hoy continúa la construcción, tratando de seguir lo más fielmente posible el legado gaudiano.

En cuanto a la idea generadora de Gaudí para el templo, se entiende que las torres, de suaves líneas cónicas y con terminales de formas cristaloides aditivas e interconectadas, podrían clasificarse como parte del cubismo arquitectónico, expresionismo o surrealismo. Nos hacen imaginar la cruz, el anillo, la mitra y el báculo de un obispo. Más que pertenecientes al art nouveau, relacionado claramente con las construcciones nativas norteafricanas. El proyecto de las Misiones de Tánger (1892) es un claro apronte de la imagen formal que ellas tomarán.

También están los " xiquets de Valls", costumbre antigua de Tarragona que consiste en hacer castillos humanos. Todavía hoy —y con gran vigencia— se hacen las competencias en que cada equipo llega a formar 7, 8 o más pisos de hombres sobre hombres. Si observamos la forma de estas "torres humanas”, descubriremos las mismas líneas cónicas de los campanarios en que se distribuyen las cargas. Aquí la idea simbólica es clarísima: ¡Nadie llega al cielo solo!

Con la forma, complejidad y altura total del templo, se ha dicho que Gaudí quería crear "un bosque dentro de una montaña". Una nueva montaña del Montjuïc (la que está junto al mar) en el ensanche barcelonés, esto es, "cristianizar el paisaje urbano", pero con una altura levemente inferior a esta, para no competir con lo que la naturaleza ha creado. El material utilizado: piedra arenisca de Montjuïc, de Vilafranca y de Galicia.

En términos arquitectónicos, la planta basilical se compone de cinco naves y un crucero de tres naves. Incorpora 18 torres en total, cuatro en cada fachada (nacimiento al oriente, pasión al poniente y gloria, el acceso que mira al mar), es decir, 3 (trinidad) por 4 igual 12 (apóstoles). Luego, cuatro torres rodean el altar (los cuatro evangelistas), una corona el ábside (dedicada a la Virgen) y la más alta corona a Jesucristo (con la cruz gaudiana de cuatro aspas a 170 metros de altura, será la catedral más alta del mundo). Para soportar ese cimborrio principal, las cargas se distribuyen en cuatro columnas, cada una con un diámetro de 2,25 metros y recibiendo el peso de 8.000 toneladas.

El historiador de la arquitectura y director de investigación del CNRS François Loyer opina que este templo reúne la idea de la catedral sintética de Boileau: el plano de San Pedro, la elevación de Chartres y el espacio de la Alhambra. A su vez, Salvador Tarragó, arquitecto y profesor catalán, plantea que Gaudí visitó, estudió y admiró la catedral de Mallorca, como un espacio unitario propio del gótico catalán, la catedral de León, típica catedral castellana afrancesada, y la catedral de Sevilla, basílica de fundación tardogótica con cinco naves.

Actualmente los únicos colores que se están usando también tienen un contenido simbólico; estos son: el rojo (la sangre, que representa al Hijo), el amarillo (la luz, que representa al Padre) y el anaranjado (la mezcla del rojo y el amarillo, que representa al Espíritu Santo).

Volver al origen

La inspiración de Gaudí en la naturaleza viene de una fuerte vocación práctica: observando los modelos naturales descubre los principios que la ordenan, la forma, el uso y su estructura. Esto es lo que la hace ser bella. Esta belleza es objetiva, de gusto universal, tal como el mar o un árbol, que gustan a legos, cultos, artistas, niños, etc. Por esto, todos admiran su arquitectura sin necesidad de ser eruditos. Es una arquitectura de las evidencias, de un sentido práctico, intuitivo, con algo de ingenuidad, imaginación y espontaneidad.

El arquitecto Gustavo García, profesor de la Cátedra Gaudí, plantea la idea de que la naturaleza crea en forma práctica, con un determinado organicismo que implica una relación de equilibrio entre las partes. Todo modelo natural tiene un principio de similitud y una relación de proporción. Además, hay en él una subordinación de caracteres, esto es, existe una jerarquización funcional. Pero también la naturaleza crea siguiendo un determinado orden de la evolución, que regula los cambios que se producen basados en su propia experiencia, siguiendo una continuidad. Sigue el "camino ideal". Este "camino ideal" es el que en la naturaleza vemos cuando observamos cómo cae una gota de agua o cómo crece una planta.

Entender el legado de Gaudí y lograr aplicarlo en la actual y futura arquitectura parece fundamental para poder recuperar espacios y crear edificios que acerquen más al hombre con su ambiente natural. Por ello me parece destacable el planteamiento del profesor García, de apercibirse sobre las ventajas de aplicar en la arquitectura la geometría reglada, tal como lo hacía el maestro Gaudí: son formas ensayadas por la naturaleza (toda la vida, garantía); tienen mayor resistencia y estabilidad; tienen continuidad estructural y formal, ya que su superficie no tiene quiebres (Bramante dijo "La arquitectura es el problema de las esquinas"); tienen un trabajo mecánico homogéneo; tienen sencillez de construcción y, finalmente, otorgan nuevas posibilidades plásticas, un significado más cercano a la naturaleza (eso gusta al hombre). El abanico de combinaciones es infinito.

[1] Espiral. Geométricamente se define como una superficie alabeada engendrada por una recta que se mueve apoyándose en una hélice y en el eje del cilindro que la contiene, con el cual forma constantemente un mismo ángulo.

[2] Superficie cuyas secciones planas son elipses, círculos o hipérbolas, y se extiende indefinidamente en dos sentidos opuestos. Visualmente se asemeja a un reloj de arena.[3] También conocido como “silla de montar”, porque recuerda las monturas que se utilizan en los caballos.

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