
| Heavy Metal |
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| Domingo, 08 de Marzo de 2009 04:36 |
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Las actividades antropogénicas (producidas por el hombre) como la actividad industrial y minera, arrojan al ambiente metales tóxicos como plomo, mercurio, cadmio, cobre, arsénico y cromo, muy dañinos para la salud humana y para la mayoría de formas de vida. Cuando se liberan metales tóxicos en el ambiente, contaminan el suelo, ríos y al final llegan al océano a través de las zonas costeras. La peligrosidad de los metales pesados es mayor al no ser química ni biológicamente degradables. Una vez emitidos, pueden permanecer en el ambiente durante cientos de años. Además, su concentración en los seres vivos aumenta a medida que son ingeridos por otros, por lo que la ingesta de plantas o animales contaminados puede provocar síntomas de intoxicación. De hecho, la toxicidad de estos metales ha quedado documentada a lo largo de la historia: los médicos griegos y romanos ya diagnosticaban síntomas de envenenamientos agudos por plomo mucho antes de que la toxicología se convirtiera en ciencia.
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Los metales pesados son elementos naturales. De los 106 elementos conocidos por el hombre, 84 son metales, y todos ellos están presentes en los mares y océanos en bajas concentraciones. Desde la edad de hierro han desempeñado un papel fundamental en el desarrollo de las civilizaciones. El problema surge cuando prolifera su uso industrial, aumentando las posibilidades de contaminación metálica en el ambiente. De hecho, el crecimiento demográfico en zonas urbanas y la rápida industrialización han provocado serios problemas de contaminación, principalmente de las zonas costeras.





