Mary Kalin: “Enseñar ciencia es enseñar a pensar”

kalin-grandeMary Kalin, Directora del Instituto Milenio de Ecología y Biodiversidad de la Universidad de Chile, recibió el Premio Nacional de  Ciencias Naturales 2010, por su contribución al conocimiento de la biología de las plantas, la ecología y la formación de discípulos.

Aunque vive en Chile desde 1978, la doctora Mary Kalin comenzó su romance con la ciencia durante su infancia en Nueva Zelandia, en contacto con la naturaleza. “Cuando decidí ser científica, nunca me preocupó de qué iba a vivir. Sólo hice lo que me gustaba. Me guió la pasión, la aventura de la ciencia”.

¿Cómo se imaginaba la vida como científica?

Cuando decidí ser científica nunca me cuestioné de qué iba a vivir ni nada de eso, en mi época eso no era así, ni siquiera pensaba que tenía que buscar un trabajo, yo estaba haciendo lo que me gustaba. Me guió la pasión, la aventura de la ciencia, después veremos. Hoy es diferente, los jóvenes están tan presionados por la obtención de resultados y las evaluaciones, que pierden el sabor de la ciencia. Hay que tener cuidado con esa excesiva competitividad, no es buena.

Esa misma experiencia temprana le demostró que la ciencia no se hace sólo en laboratorios, sino también en terreno. “Hay que mojarse las manos y los pies, y eso no te lo da Internet. Los niños necesitan vivir la experiencia, relacionarse con las cosas, sobre todo quienes viven en la ciudad”.

Y un rol estratégico en este encuentro con el entorno lo tienen los docentes: “si no están motivados, los alumnos tampoco lo estarán, y la educación es fundamental para que los muchachos se despierten a sí mismos. Enseñar ciencia es enseñar a  pensar, a hablar con precisión y a comunicar. No es sólo para formar científicos, sino seres humanos integrales. Todo lo que aprendan contribuirá a alimentar otras áreas como el cambio climático y la biodiversidad ambiental, cosas por las que se lucha actualmente en el mundo”.

“Ojalá que la enseñanza no sea solamente descriptiva. Deben tener ánimo, porque tienen un papel muy importante en el país, mucho más que aprender y tener buenos resultados. Todo lo que aprenda una persona vendrá a alimentar otras áreas de la realidad como el cambio climático, lo ambiental, cosas por las que se lucha actualmente en el mundo. No es sólo para formar científicos, sino seres humanos mucho más integrales”.

Y en este plano, Mary Kalin otorga un protagonismo estratégico a niñas, niños y jóvenes. “Los niños y jóvenes tienen miles de cosas que hacer para promover y conocer sobre biodiversidad. Desde lo más sencillo, como observar las plantas y registrar sus formas, colores o investigar Hace un tiempo fuimos a un Congreso en La Serena, donde un grupo de jóvenes presentó un trabajo con la misma metodología que nosotros usábamos cuando recién comenzamos nuestro trabajo en Chile.

“Tenemos el deber de entregar conocimiento”

La doctora Mary Kalin ha recibido muchos premios a nivel mundial, pero siendo extranjera, este galardón tiene un sabor muy especial: “Nunca pensé que lo iba a recibir. Y cuando llegó, casi me desmayé”, señala riendo.

La investigación que se hace en Chile, dice, es buena y reconocida, pero hay muy pocos científicos. “Nuestra inversión en ciencias no es suficiente, y corremos el riesgo de quedarnos atrás en la innovación. Hoy innovar es una idea mucho más completa que incluye interacciones, colaboraciones transversales, y nuevas formas de hacer cosas. Debemos abrir la mirada de lo que es ciencia”.

Por lo mismo, cree que la divulgación debe ser parte del trabajo científico. “Nosotros trabajamos con fondos de todos los chilenos, y tenemos el deber de entregar el conocimiento. Es verdad que algunos científicos no se sienten cómodos haciendo difusión. Por eso es importante que se impulse la divulgación como parte del trabajo”.

¿Cómo acercar la relación de niños y niñas con la naturaleza?

Es importante que en un colegio haya un rinconcito de flora chilena para que los niños puedan interiorizarse, porque siempre estarán muy despiertos en relación a estas cosas, pero son pocos los colegios que hacen esto y aprovechan la oportunidad. En Santiago no hay un buen jardín botánico y es la capital de Chile. Se estaba construyendo uno pero un proyecto así no se hace con fondos chicos, debe ser un proyecto de país, una gran inversión.

Estas iniciativas son integrales, porque pueden mejorar una serie de problemas que enfrenta ahora el país, como la obesidad. Si un niño pasa una tarde caminando por un jardín, conoce y está combatiendo su problema, con un enfoque de una vida más sana en los niños.

¿Cómo ve el futuro de la ciencia en Chile?

Yo creo que Chile hace buena ciencia, bien reconocida. Todavía somos muy pocos y eso tiene sus consecuencias, sobre todo en mi generación, que pasamos por una época difícil, en que no habían fondos.

Es interesante si uno mira a quienes han logrado una carrera, todos tienen una fuerte personalidad porque superaron una serie de dificultades. Cuando hay pocas personas, te toca hacer de todo y debes estar repartido en todas partes: dar clases, investigar, conseguir fondos. Esa ha sido mi vida.

Sin embargo, Chile se está quedando atrás comparado con otros países en mismo nivel de desarrollo, porque la inversión en ciencias no está a la par. En este momento las cosas están bien, por el cobre, pero llegará el momento en que este recurso se agote. Mientras Chile está esperando, otros van más adelante en el camino de la innovación. Lo interesante es que la innovación antes era un producto, y hoy es mucho más completa, incluye interacciones, colaboraciones transversales, todas esas cosas, formas innovadoras de hacer las cosas, se amplifica el horizonte de lo que es ciencia.

Hay que entender que podemos comprar tecnología afuera, pero no se puede comprar el bosque chileno a otro país. Hay una percepción de que la ciencia es sólo fabricar productos y servicios pero es mucho más que eso, debemos abrir más la mirada. La gente aún no sabe lo que es la ciencia.

¿Y cuáles son los desafíos de la ecología y la botánica en nuestro país?

La botánica está bastante bien en la parte ecológica, pero en la taxonomía hay problemas porque no hay suficiente gente en el país que sepa identificar plantas. Hay un poco de malestar en el país porque este tipo de proyectos no se financia, ni hay fondos para mantener las colecciones de museos donde está toda la biodiversidad. Un ejemplo es el excelente herbario de la Universidad de Concepción. Los científicos trabajaron muchísimo tiempo en ese proyecto, a lo largo de todo el país, pero ahora no pueden mantener lo que hicieron.

La biodiversidad es un área muy importante en el país porque es la base de muchas cosas: en industria, turismo, productos. Las ciencias que yo trabajo como la ecología y el estudio de la biodiversidad, tienen la capacidad de generar un cambio en cuanto a la importancia de los estudios a nivel popular.

 

 

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