Carla Cordua Sommer

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Carla Cordua 2009-foto Paz Errazuriz

Premio Nacional de Humanidades año 2011

Area Ciencias y Tecnología : Humanidades

"Pensar para alcanzar la verdad"

Carla Cordua nació en Los Ángeles, pero pasó su infancia en Quillota. Ingresó a estudiar Filosofía en el Instituto Pedagógico después de divorciarse y tener un hijo, algo trasgresor para la época. En 1952 fue becada en las Universidades de Colonia y Freiburg en Alemania, donde conoció a Roberto Torretti, también filósofo y con quién iniciaría una prolífica y exitosa carrera en el ámbito del pensamiento crítico moderno.

La académica es Doctora en Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, profesora emérita de la Universidad de Puerto Rico, donde ejerció por 28 años. Fue docente en la P. Universidad Católica de Chile y en la Universidad de Concepción, además cofundó junto al Doctor Torretti el Centro de Estudios Humanísticos de la Facultad de Ciencias Matemáticas de la Universidad de Chile.

Ha sido distinguida con varios premios, entre ellos, Altazor de Ensayo 2007, por la obra Partes sin Todo; el premio del Consejo Nacional del Libro y la Lectura 2002, por Ideas y Ocurrencias; y obtuvo la Condecoración al Mérito Amanda Labarca en 2007. La Doctora Cordua es especialista en los filósofos europeos de los siglos XIX y XX, centrándose principalmente en los alemanes Kant, Hegel y Wittgenstein.

Actualmente es miembro de la Academia Chilena de la Lengua y profesora titular de Filosofía en la Universidad de Chile. El Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales 2011 se lo entregaron de manera conjunta a ella y su marido Humberto Torretti por "la constitución de un equipo de trabajo intelectual reflejado en la producción de a lo menos una obra en común, publicada en 1992; en un trabajo en ámbitos temáticos compartidos como la filosofía moderna y contemporánea, reconociendo a cada cual en esa tarea la colaboración e influencia del otro. A raíz del aporte de cada uno en la formación del otro llegaron a formar una comunidad de trabajo inseparable, asociada a la filosofía y las humanidades".

¿Cómo describiría la labor de un filósofo?

La labor de un filósofo es pensar. Habría que agregar: pensar para alcanzar la verdad, pensar para saber mejor lo que sabemos, para distinguir entre lo que vale la pena hacer y lo que no. Pensar para distinguir entre las personas, que son siempre difíciles de conocer. Pensar para conocer lo que merece nuestros esfuerzos y lo que no los merece.

¿Por qué quiso estudiar Filosofía?, ¿Hubo alguien que la haya inspirado?

No elegí a sabiendas sino por casualidad. Una vez que comencé a comprender de qué se trataba he seguido estudiando para ver si puedo enseñarle algo a otros que tengan ganas de aprender.

¿Cuál es la importancia de educar en el pensamiento crítico a niños, niñas y jóvenes?

El pensamiento bien entrenado es siempre crítico. Criticar es distinguir con claridad las diferencias entre las cosas y el servicio de la crítica es la facultad que permite elegir lo mejor cuando uno se encuentra con alternativas de diferente valor.

Cuando recibió el Premio Nacional lo dedicó a las mujeres “que estudian, investigan, meditan, critican y enseñan las humanidades en Chile.”, ¿qué le diría a las jóvenes y niñas que quieren estudiar Ciencias Sociales?

Las ciencias sociales pertenecen a lo que llamamos las Humanidades, tal como son también parte de éstas la antropología, la lingüística, la historia, la literatura, la psiquiatría y varias otras. Si quieren estudiar ciencias sociales están eligiendo un estudio humanístico, que se diferencia de las ingenierías, de las carreras técnicas, las matemáticas, las ciencias naturales, las artes manuales, la geografía, etc. Es bueno tener en cuenta esta diferencia entre lo humanístico y lo científico-técnico para ponerla en práctica según los gustos y los talentos de que dispone cada persona.

¿Qué le ha dejado su paso por países tan diferentes como Puerto Rico, Estados Unidos o Alemania?, ¿Cómo ve a Chile después de vivir en países tan diversos?

El mundo es ancho y ajeno y por eso, capaz de enseñar muchas cosas. Nunca me he arrepentido de haber salido de mi país pero siempre he vuelto a él. Después de haber vivido afuera me siento perfectamente capaz de ser feliz aquí donde nací y me voy a morir.

¿Cómo fue su experiencia con el “ensayo breve” escribiendo columnas de opinión?

Mi experiencia como periodista fue una sorpresa al comienzo, tuve que aprender a escribir columnas de 500 palabras contadas, y me encantó la novedad del asunto. Cuando me echaron del periódico junto con los otros miembros del grupo de escritores a quienes se les ofreció esta oportunidad por un plazo de 5 años, sentí que en adelante me vería privada de la ocasión de ejercer lo que había aprendido. Y así fue.

Usted es miembro de la Academia Chilena de la Lengua, maneja varios idiomas y tiene una larga relación con la literatura, ¿qué importancia tienen las palabras para usted?

Las palabras son los elementos del lenguaje y éste es una exclusividad humana. Me maravilla la variedad de las lenguas, me parece terrible que algunas se extingan y sólo me consuela pensar que las que subsisten están siempre inventando nuevas palabras. Celebro la abundancia de las palabras, de las lenguas, de los hablantes y aborrezco las habladurías.

¿Cómo ha potenciado su trabajo el compartir su vida con Roberto Torretti?

Es bueno compartir una profesión, saber, en alguna medida, las mismas cosas, leerse mutuamente los escritos y sufrirse las críticas respectivas.

"La labor de un filósofo es pensar para alcanzar la verdad, pensar para saber mejor lo que sabemos, para distinguir entre lo que vale la pena hacer y lo que no"

Foto: Paz Errázuriz