Herbert Appel

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Dr Appel

Premio Nacional de Ciencias año 1971

Area Ciencias y Tecnología : Química y Farmacología

Recibe el Premio Nacional de Ciencias 1971 en reconocimiento a su significativa contribución al progreso de la investigación y enseñanza de las ciencias en nuestro país.

Los que fueron sus alumnos lo recuerdan como un maestro exigente, metódico y extremadamente ordenado, preocupado hasta el detalle del progreso de sus alumnos en cada momento de las clases que impartía manteniéndolos, de forma permanente, en un constante esfuerzo de superación para así poder entender la lógica de la materia enseñada.

Con ello logró que, en más de una oportunidad, algunos de sus alumnos se disputaran el privilegio de contar con él como profesor guía en la confección de sus memorias profesionales ya que, por norma invariable, el profesor Appel aceptaba dirigir sólo una memoria profesional por cada año académico.

Herbert Appel Appel nació en 1907 en el norte de Alemania, en una localidad llamada Spantekow. En 1930 se tituló como Químico Farmacéutico en la Universidad de Leipzig y dos años más tarde alcanzó el grado de Doctor en Química Orgánica en esa casa de estudios.

Después de una rigurosa formación científica en diversas universidades alemanas e inglesas, en las cuales fue dirigido por profesores que llegaron a ser galardonados con el Premio Nobel de Química, viajó a Chile, en 1937, contratado por la Universidad Federico Santa María para dirigir y enseñar en la cátedra de Química Orgánica. En esta área el profesor Appel centró sus investigaciones en la flora chilena aislando e identificando los principios activos de varias especies como el canelo o el cuerno de cabra. ¿Qué objeto tenía esto? Es sabido que desde la antigüedad, las plantas se han utilizado como agentes terapéuticos novedosos y sus usos han pasado de generación en generación, por vía oral o escrita. La importancia del producto natural en medicina, se basa no sólo en sus efectos farmacológicos o quimioterapéuticos, sino que, además, permite la posibilidad de desarrollar nuevas drogas, y allí radica la importancia del trabajo precursor del profesor Appel. Los que fueron sus alumnos lo recuerdan como un maestro exigente, metódico y extremadamente ordenado, preocupado hasta el detalle del progreso de sus alumnos en cada momento de las clases que impartía manteniéndolos, de forma permanente, en un constante esfuerzo de superación para así poder entender la lógica de la materia enseñada. Con ello logró que, en más de una oportunidad, algunos de sus alumnos se disputaran el privilegio de contar con él como profesor guía en la confección de sus memorias profesionales ya que, por norma invariable, aceptaba dirigir solo una memoria profesional por cada año académico.

Pero no solo se preocupaba de las plantas como posibles fuentes de sanación de enfermedades; también en sus intereses estuvo el ayudar a la comunidad con sus conocimientos científicos. Fue así como en los años 1957 y 1958 hubo una prolongada sequía en la zona de Valparaíso y para combatirla el Dr. Appel inició una serie de pruebas para provocar precipitaciones usando vapores de yoduro de plata, lo que era una novedad para Chile. Algunos de sus alumnos lo acompañaban a los cerros de Valparaíso para realizar los experimentos. Los resultados no estuvieron a la altura de las expectativas, pero la prensa local hizo mucha historia del suceso. El aparecía, en esos años, como un mago con poderes sobrenaturales, que podía dominar la naturaleza. En 1963 la Universidad Santa María le otorgó el grado académico de Profesor Benemérito. En 1971 le fue otorgado el Premio Nacional de Ciencias y, en 1978, el Gobierno lo condecoró con la Orden al Mérito Docente y Cultural Gabriela Mistral”.

Al retirarse de las actividades docentes, en el año 1981, la Universidad Federico Santa María le dio su nombre al Laboratorio de Productor Naturales donde desarrolló su fecunda labor. En 1993 falleció y sus restos fueron velados en su querida Universidad.

"La importancia del producto natural en medicina, se basa no sólo en sus efectos farmacológicos o quimioterapéuticos, sino que, además, permite la posibilidad de desarrollar nuevas drogas, y allí radica la importancia del trabajo precursor del profesor Appel"