
Otorgar inmunidad desde el nacimiento contra la principal causa de enfermedades infecciosas respiratorias en niños de Chile y el mundo, es lo que busca una nueva vacuna segura y efectiva, desarrollada por científicos nacionales en convenio con el Minsal, que ya cuenta con el permiso de la FDA para los ensayos clínicos y convertirse pronto en la primera herramienta inmunológica eficaz contra el VRS.
Febrero 2016
Una vacuna contra el virus sincicial respiratorio (VSR) que pueda aplicarse a cada chileno al momento de nacer, con acceso universal garantizado por el Ministerio de Salud, hecha en Chile y desarrollada por científicos nacionales, es lo que busca hacer realidad en el corto plazo el director del Instituto Milenio de Inmunología e Inmunoterapia (IMII) y académico de la Universidad Católica, Alexis Kalergis, doctor en Microbiología e Inmunología del Albert Einstein College of Medicine en Nueva York, EEUU.
La enfermedad, que afecta a miles de infantes cada invierno, es un microbio que causa graves infecciones en los pulmones y vías respiratorias, pero podría ser erradicada de contar con una vacuna. En esto trabaja el laboratorio de investigación básica IMII, que estudia cómo las personas se defienden de infecciones microbianas y luego usa ese conocimiento para desarrollar tecnologías, como las vacunas contra agentes infecciosos y las terapias para enfermedades autoinmunes (Esclerosis Múltiple, el Lupus Eritamatoso Sistémico y la Artritis Reumatoide).
“Queremos que los resultados de la investigación se traduzcan en productos concretos que puedan impactar a la sociedad, una de ellas es la vacuna para el VRS cuyo diseño nace de la investigación básica, a raíz de entender como el virus causa la enfermedad. Busca proteger al niño recién nacido contra este patógeno, que causa estragos en nuestra sociedad y otros países”, dice el Dr. Kalergis, quien realizó dos post-doctorados y cuenta con 150 artículos publicados en revistas como Nature Immunology, PNAS y Lancet.
No más niños hospitalizados por el sincicial
El VRS es la principal causa de enfermedades infecciosas respiratorias en niños de todo el planeta. En Chile, esta infección es endémica y se manifiesta como brotes agudos que llegan a causar más del 70% de las hospitalizaciones pediátricas y la sobresaturación de los servicios de atención de salud, especialmente en invierno. Lo que significa al Gobierno 10 mil millones de pesos anuales para cubrir hospitalizaciones y tratamientos.
¿Por qué no existe una vacuna contra este virus?
La principal causa es porque hemos aprendido recientemente cómo el virus causa la enfermedad, gracias a la investigación científica. Fue descubierto en 1956 en EE.UU. durante una epidemia de Poliomielitis, patología contagiosa históricamente devastadora ya erradicada. Desde ese entonces se han realizado significativas inversiones para entender su modo de acción. En Chile partimos el 2004 a raíz de un brote muy severo que hubo en el país ese año, lo que motivó una investigación para entender los mecanismos de la afección, y también para usar ese conocimiento con el fin de encontrar una solución.
¿Qué efectos tiene sobre la enfermedad?
La vacuna disminuye la severidad con la que te enfermas, queremos evitar la frecuencia de padecimientos graves que requieran hospitalización, ese es el primer objetivo que busca conseguir esta preparación biológica. Al inocular a un recién nacido, podría protegerlos hasta por cuatro años, periodo suficiente para que en caso de enfrentarse al virus por primera vez, la enfermedad no se active.
¿Se podría lograr la erradicación?
Sí, la inmunología ya erradicó a la viruela, enfermedad muy grave y contagiosa que es la que más muertes ha causado en la historia de la humanidad; y luego logró eliminar también la polio, sin duda la vacuna que hemos desarrollado podría suprimir la aparición del VRS.
Ahora, una vacuna puede conducir a disminuir la tasa de enfermedad en la medida que sea accesible y eso es una de las cosas que para mí como científico me motiva: el acceso del resultado tecnológico o científico. Para esto firmamos como universidad un convenio con el Minsal en el cual nos comprometemos mutuamente, ellos a apoyar el desarrollo de la tecnología y nosotros a que se distribuya a través del sistema público en todo el territorio nacional, sin comercialización.
¿A quiénes se aplicaría?
Diseñamos la vacuna pensando en que sea aplicada en el nacimiento. Porque este es el periodo de la vida donde la persona es más vulnerable al VRS (entre los 0 y dos años). Por lo tanto si te vacunas tarde, más tiempo pierdes en conferir la protección para que la persona no se enferme. Queremos que se entregue el mismo día en que nace, a fin de que desde ese mismo momento cuente con las defensas apropiadas contra el virus.
¿En qué etapa se encuentra esta solución inmunológica?
Estamos en la fase de formalizar estudios clínicos en EEUU con la FDA (Agencia de Medicamentos y Alimentos) y tratando de conseguir los recursos para terminar con todas las pruebas necesarias. Ya contamos con el apoyo del Instituto Nacional de Salud estadounidense (NIH) quienes financian algunos desarrollos. De hecho, este mes viajaré a reunirme con ellos. Es una señal súper clara de que nuestra tecnología tiene importancia, o sea, tenemos al estado americano financiando con fondos públicos algunas de las pruebas que la vacuna requiere y el permiso de la FDA para ser probada en humanos.
¿Cuándo podría comenzar a inocularse masivamente?
Si se dan las dos condiciones, de financiamiento y pruebas favorables (que existe eficacia e inmunidad y no hay toxicidad) podríamos efectuar una vacunación masiva de 45 mil recién nacidos (tenemos 45 mil dosis) antes del 2020. Asimismo, conseguimos la manufactura GMP (Buenas Prácticas de Fabricación, en inglés Good Manufacturing Practice) de la vacuna, esto la acerca muchísimo a una próxima etapa de distribución.
Por otra parte, hemos calculado que si la inmunización tiene eficacia hasta en un 20 o 30% de la población ya le significaría al Estado menos dinero que el que gasta hoy en este virus y además se disminuiría el contagio.
Nuevo Centro Nacional de Vacunas
El programa de vacunación en nuestro país se nutre de vacunas importadas, lo que implica una inversión de 25 mil millones de pesos al año. Se elaboran en el extranjero porque Chile no cuenta con una entidad que cumpla los estrictos requisitos para producirlas, hasta ahora. Al menos eso busca una iniciativa conjunta de CONICYT y el IMII, iniciativa científica que agrupa investigadores de la UC, la Universidad de Chile y la U. Andrés Bello, quienes desarrollan investigación básica en inmunología con vista a obtener aplicaciones en inmunoterapia, como nuevas terapias inmunológicas, vacunas y soluciones farmacológicas.
¿Qué beneficios implicaría contar con este organismo?
El Centro de Manufactura de Vacunas y Anticuerpos para Diagnóstico y Terapias para Chile, permitiría producir en nuestro país vacunas ideadas por científicos nacionales, desde la investigación hasta el producto. Tener un centro así no solamente es tecnológicamente una señal de desarrollo para la nación, sino que es necesario para el abastecimiento de la población.
Además contaríamos con productos específicos, porque las vacunas que ponemos en Chile no están formuladas con los mismos microbios que tenemos acá. Entonces, lo que se hace hoy es inmunizar a los niños con bacterias para todo tipo de enfermedades (sarampión, polio y tos convulsiva, entre otras) con cepas microbianas que no necesariamente son las mismas que tenemos acá. Por lo tanto la protección que se confiere no es toda la que se podría otorgar. Así, la especificidad y localidad de los microbios le da aún más validez a un centro de vacunas nacionales, que permita hacer todo el proceso, con una planta GMP certificada y tomar desarrollos de las universidades chilenas.
¿Por qué decidió dedicarse a formular vacunas?
Porque son el único ejemplo, a la fecha, que es capaz de resolver enfermedades y erradicarlas, pero también porque en las vacunas es donde se manifiesta con mayor claridad la inequidad del acceso a las tecnologías. Donde los más desprotegidos no podrían llegar a ellas sin la ayuda del Estado.
Pensando en el próximo invierno ¿El cambio climático a afectaría al virus sincicial?
Sí claro, el VRS es un agente infeccioso que se replica o transmite mejor en bajas temperaturas por lo tanto las condiciones climáticas sin duda afectan su presencia en el medio.
Participó en el Congreso del Futuro moderando una charla de medicina y nuevas tecnologías ¿Qué importancia tiene para usted comunicar la ciencia?
Posicionar la ciencia en la sociedad es una labor que los científicos en general hemos hecho mal, tenemos una reputación de ser aislados y de estar metidos en nuestros laboratorios. Pero a la larga la ciencia es tremendamente social, si uno quiere hacer cosas que tengan impacto en la sociedad uno requiere comunicarlas y debe saber cómo hacer eso. Principalmente porque las personas que financian la investigación somos todos los chilenos y ellos merecen leer y saber sobre lo que estamos haciendo. El Congreso es una señal de que la ciencia llega a la sociedad y la cultura.