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Jue, Ago

Historias de vida en las escuelas de Cosapilla y Chujlluta

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Cosapilla es una de las escuelas unidocentes que más alumnos tiene en el altiplano, específicamente cinco, pero que valen el doble. “Kamisaraki”, los saludamos, y la respuesta a coro y con fuerza, “Waliki”, prendió la mañana que el equipo Explora Conicyt realizó la visita informativa.

 

Alicia Osorio, profesora unidocente de esta escuela, ubicada en un territorio de climas extremos y topografía accidentada, manifestó mucho interés por la propuesta de Explora 2017. “Es un espacio para que sobre todo los niños rurales, que están tan alejados del mundo, puedan participar y mostrar lo que son sus raíces y sus costumbres a través de la ciencia. Encuentro que es una buena iniciativa para que los niños también puedan desarrollar sus valores”.

 

La profesora Alicia cuenta con cinco alumnos, dos en tercero, dos en cuarto y uno en sexto. Lleva 30 años en las alturas, ya no le afecta la puna, más bien tiene problemas al bajar a Arica. “Puedo decir que no es difícil, pero cuando llegué me tomaba la cabeza a dos manos porque no me podía imaginar cómo hacerle clases a todos a la vez, en un tiempo que eran muchos más alumnos. Aprendimos nuestras propias estrategias, que la universidad no entrega, porque no nos preparan para hacernos profesores unidocentes, ni rurales, vamos aprendiendo sobre la marcha. Debo decir que los niños más chicos son más beneficiados porque aprenden materias de los cursos más grandes, están acostumbrados a aprender de esta manera y yo a enseñarles así, para ellos es como un beneficio, porque tienen estrategia”.

 

El altiplano la conquistó, llegó por una vacante, casi como una turista, a conocer por dos años y se quedó por 30. “Me encanta enseñarle a los niños aymaras,  descubrí algo que ni yo mismo sabía, acá los niños son más ingenuos y tienes un paisaje al cual recurrir para enseñarles ciencias, es cosa de cruzar la puerta y tengo todo. Esto me fue cautivando y me apasiona, no cambio mi trabajo acá”.

 

CHUJLLUTA

 

Desde la carretera por la Ruta A-123, el poblado de Chujlluta, tiene la otra escuela más numerosa del altiplano, con cinco alumnos, tres de primer año, uno de tercero y uno de quinto. Su profesora unidocente, Emma Vásquez, indica que es distinto hacer clases simultáneas para tres cursos diferentes, con poco tempo para dedicar a cada curso; a cuando se tienen todos los alumnos en un mismo curso y  90 minutos para trabajar por asignatura. “Acá hay que dividir esa cantidad de tiempo entre los tres cursos y es un esfuerzo mucho más grande porque hay que tener materiales, hacer evaluaciones y estar hablando contenidos parecidos y diferentes, e ir cambiando de un contenido a otro. En primero básico es mucho más demandante y también cuando hay alumnos repitentes con problemas de aprendizaje, en realidad es un desafío”.

 

Las gratificaciones están a la vista, y la profesora Emma las ratifica. “El tema de la naturaleza es impagable y poder observar los paisajes y los climas, que son bastante rigurosos. Uno puede pensar que es un desafío extremo y muchas veces lo es, hay días que llueve, otros días que empieza a caer nieve, cosas que uno no ve en la ciudad, ver la fauna que no encuentra en todos los lugares y también trabajar y vivenciar la cultura aymara, es algo motivante”.

 

La presentación del programa del Proyecto Explora Conicyt de la Universidad de Tarapacá,  a las escuelas unidocentes, nos dejó con tareas a todos, los niños que habitan a más de cuatro mil metros de altura y sus profesoras unidocentes, son parte de nuestras acciones.