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Mar, Abr

El año de los océanos

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Toda vida en La Tierra, incluyendo la nuestra, depende del océano: regula las condiciones del tiempo y el clima, nos abastece de la mayor parte del oxígeno que respiramos y alimenta una gran parte de la población del planeta.

Elegido por el Consejo de CONICYT como tema del año 2017, el océano es vital para un país que como el nuestro posee el 70% de su territorio en el mar: desde las zonas sin oxígeno en el norte, hasta las desconocidas aguas que rodean la Antártica.

A fines de 2015, investigadores chilenos del Instituto Milenio de Oceanografía (IMO) a bordo del buque "Cabo de Hornos", pudieron comprobar la relación directa entre el aumento de temperatura de los océanos y su vínculo con otro fenómeno: la acidez del mar. Frente a las costas de Iquique, realizaron una investigación pionera tras adjudicarse el primer concurso de “tiempo de uso” del mencionado buque científico, convocado por CONICYT.

Científicos a lo largo de Chile analizan los impactos del calentamiento global en nuestros mares, afectados también por problemas como la sobre explotación de los recursos marinos. Pero no es todo lo que pasa en nuestro mar. Chile posee invaluables tesoros como las aguas más claras del planeta en torno a Rapa Nui y una de las áreas inexploradas con mayor interés científico: la fosa de atacama, que alcanza una profundidad mayor a 5 mil metros.

Y aun cuando el 70% de nuestro territorio se encuentra en el océano, los especialistas coinciden en que todavía queda mucho por investigar para asegurar la conservación de los ecosistemas costeros y su protección. Es por ello que este año el Consejo Asesor del Programa Explora de CONICYT ha escogido a los océanos como tema del año 2017, el cuál guiará el trabajo de divulgación científica.

“Cada año escogemos una temática para articular las acciones de divulgación y apropiación social de la ciencia, que son desarrolladas por los Proyectos Asociativos Regionales (PAR) en todo el país. Este año buscamos relevar el concepto de cultura oceanográfica, vale decir, la influencia del océano sobre el hombre y la influencia que ejerce el hombre sobre el océano”, explica Natalia Mackenzie, directora del Programa Explora.

Ejes temáticos

Para ello se han dispuesto cuatro grandes ejes temáticos: Exploración marina; conservación y protección de nuestro océano; recursos marinos; y patrimonio y sociedad.María Eliana Escobar, asesora científica del Programa Explora, cuenta que “la definición de estos ejes se realizó previa consulta a los principales actores que se relacionan con estas temáticas en el país. Se convocó a los Proyectos Asociativos Regionales y a científicos y científicas de centros de investigación y universidades de todo el país”, señala.

Una de las características de todos estos temas es que, tal y como ocurre con el océano, están interconectados, de manera tal que un mismo tema –por ejemplo, un estudio sobre las poblaciones de una especie determinada de peces- puede ser tratado tanto desde el punto de vista de la exploración, como desde la conservación, los recursos o, incluso, desde el punto de vista del patrimonio.

Otro punto transversal que destaca el Programa Explora es el potencial científico que convierte a nuestras costas en un auténtico laboratorio natural. “Chile es un referente mundial en distintos aspectos de investigación oceánica, donde incluso investigadores extranjeros vienen a nuestro país atraídos por este gran potencial y patrimonio científico”, dice Natalia Mackenzie. Entre este patrimonio destacan: Zonas de bajo oxígeno, fenómenos de surgencia, focos de biodiversidad prístinos, las aguas más transparentes de todo el planeta y, por cierto, el Océano Pacífico en sí, el más productivo del mundo que ejerce un rol predeterminante en el clima de la Tierra.

Exploración marina

Biodiversidad, geología y geografía marina, física y química del mar, océano profundo, ecosistemas marinos y marea roja, son algunos de los fenómenos sobre cuyo conocimiento se busca profundizar a través de diversos estudios científicos actualmente en curso en el país.

Por ejemplo. ¿Sabía usted que en Chile poseemos un desierto oceánico? Se encuentra en las planicies del fondo marino del área de Isla de Pascua, zona que presenta reducidas concentraciones de seres vivos e incluso una muy baja actividad microbioana. Es lo que se conoce como “giro central del pacífico Sur”, que pese al papel que juega en el sistema climático y de ser uno de los ambientes más extremos del planeta, sigue siendo un área desconocida y poco estudiada.

Pioneros en estudiar el área han sido los especialistas del Instituto Milenio de Oceanografía. Osvaldo Ulloa, investigador del IMO, explica en uno de sus artículos que la zona también posee las aguas naturales más claras del planeta. “Las capas superficiales iluminadas presentan las concentraciones de microalgas (base de la trama alimentaria, y que en la jerga oceanográfica se conoce como fitoplancton) más bajas reportadas en la literatura científica. Son tan transparentes que su color deja de ser azul para transformarse en violeta. Ignoramos la mayor parte de las especies que viven allí y las estrategias para sobrevivir en este desierto azul-violeta”, escribe el científico en la publicación.

Más al sur, en la zona austral, se encuentran realizando investigación de punta del Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL), que cuenta con financiamiento del fondo FONDAP para áreas prioritarias de CONICYT, y el Centro de Investigación Oceanográfica en el Pacífico COPAS Sur Austral, de la Universidad de Concepción, que inició sus trabajos en 2008 también con el apoyo de CONICYT. Son solo algunos de los grupos científicos de avanzada realizando estudios a lo largo de Chile.

Recursos marinos y conservación

Otro de los temas clave considerados para el año de los océanos son los recursos marinos. Chile es uno de los principales productores pesqueros a nivel mundial, sin embargo, un informe elaborado en septiembre de 2010 por la Subsecretaría de Pesca (Subpesca) advierte que de las 17 especies de peces que tienen pesquería en el país, sólo cuatro se encuentran en un nivel seguro para su conservación.

Pero nuestro mar también nos ofrece otro tipo de recursos: la posibilidad de explotar energías renovables, minería, y obtener nuevos componentes para el desarrollo de la biotecnología, la industria farmacéutica y cosmetológica. Un ejemplo es la investigación que se lleva a cabo para aprovechar el potencial de las algas. Laboratorios a lo largo de todo Chile se encuentran desarrollando proyectos que abarcan desde medicina regenerativa, hasta bioestimulantes para optimizar el uso de agua y nutrientes en la agricultura.

Respecto de la conservación, cabe destacar que el 4,4% del mar chileno -más de tres y medio millones de kilómetros cuadrados de superficie- está protegido actualmente. Esto gracias a que, durante los últimos años, Chile ha creado diversos Parques Marinos, Reservas Marinas y Áreas Marinas Protegidas (AMPs). Se trata de superficies de mar preservadas para fines de conservación: puestas bajo protección oficial, permiten establecer una gestión ambiental integrada sobre la base de estudios e inventarios de sus recursos.

Debido a estos esfuerzos, hoy contamos con más de 30 áreas marinas costeras protegidas como país, pero el compromiso de Chile, adoptado en 2010 en el Convenio sobre la Diversidad Biológica de las Naciones Unidas (CDB), es llegar a un 10% de protección de las áreas marinas del país hacia 2020.