Fiebre literaria por contenidos de ciencia y tecnología en Chile

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El poder cautivador de la ciencia, en sus variadas disciplinas, está en su máxima expresión en estos días, enamorando a millones de lectores que exigen y devoran los libros escritos por Premios Nacionales y destacados investigadores, desintegrando complejos conceptos a bocados de asombro, que sólo dejan con ganas de más.

Uno de los hallazgos más importantes de la Encuesta Nacional de Percepción Social de la Ciencia y la Tecnología en Chile 2016, respecto a la relación de la sociedad con la actividad científica y tecnológica del país, es el gran interés que tienen las personas por estas disciplinas (58,1% y 68,4% respectivamente). El éxito actual de los libros de divulgación científica, confirma este escenario descrito por el sondeo de CONICYT.

“Estoy muy feliz de ser parte de este auge de libros científicos”, dice el autor de Ciencia Pop, Gabriel León. El doctor en Biología Celular y Molecular acaba de lanzar este compilado de preguntas y respuestas acerca de los secretos del planeta y la especie humana. Una lectura amena y convincente, que ya va en su segunda edición. Junto a este título, muchas otras obras de investigadores chilenos se han mantenido primeros en las listas de ventas durante varios meses, este 2017.

Uno de los pioneros es Hijos de las Estrellas, de la astrónoma y presidenta de la Academia Nacional de Ciencias, María Teresa Ruiz, el cual celebró 10 años con una reedición actualizada con los últimos descubrimientos del Universo. Su colega José Maza, publicó en abril Somos Polvo de Estrellas. Ambos exitosos textos, escritos por Premios Nacionales para público general, confirman la fiebre por leer ciencia en nuestro país.

“La ciencia es tremendamente entretenida, pero existen barreras de acceso que la dejan muy oculta. En ese sentido, los libros de comunicación científica facilitan la entrada a estos contenidos, lo que sumado al trabajo de editoriales que reconocen que son producto atractivo, permiten acercar los temas científicos a más personas”, explica el académico e investigador.

Las cifras son contundentes, los libros de la categoría ciencias puras aumentaron en un 74% el año pasado, en comparación con el 2000; y los de tecnología crecieron en un 81%. Empinándose en conjunto por los 600 títulos, tanto de autores nacionales como internacionales, según los últimos números de la Cámara Chilena del Libro.

Para la directora ejecutiva de Editores de Chile -asociación que reúne a más de 60 editoriales independientes, universitarias y autónomas- Francisca Muñoz, este boom de las publicaciones científicas es una “excelente señal” que favorece a todos los participantes de este círculo virtuoso: el lector, los científicos y los editores.  

“Este alto índice de venta y lectoría va generando un valioso vínculo entre el lector y otros temas que no son necesariamente literatura. Da gusto ver que en Chile está tomando fuerza la edición de libros de divulgación, porque tenemos una buena producción local, tanto en científicos como en editores”, explica Francisca, arquitecta de profesión.

Científicos divulgadores: héroes de la ciencia  

La labor de los investigadores que han pausado su trabajo en laboratorios, observatorios, desiertos, etc. para dedicarse a difundir la ciencia a la comunidad, ha sido sin duda, una de las razones de que cada vez más chilenos estén consumiendo contendidos científicos.

“Siempre he pensado que comunicar la ciencia es un acto de justicia social. Acercarla a la ciudadanía es tremendamente relevante por varios motivos. En primer lugar, porque para la mayoría de las personas el trabajo de los científicos es poco conocido. Hay una idea vaga de qué hacemos, pero muchas veces no hay forma de conocer de primera fuente en qué consiste el trabajo de un investigador, o cuál es su aporte a la comunidad”, teoriza León, quien también dirige el Centro para la Comunicación de la Ciencia de la UNAB.

¿Favorece a las pequeñas editoriales el creciente interés de los lectores por la ciencia? Francisca responde afirmativamente. “Claramente es beneficioso porque se van abriendo nuevas posibilidades de publicaciones. Pienso que dentro de poco empezarán a crearse editoriales con temas muy específicos de la ciencia, tanto en general como de cada una de sus disciplinas. Esto porque se está haciendo muy buena edición en Chile, y creo que esta tendencia está creciendo”.