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Mié, Jun

La ciencia revolucionó la sala de clases en 2016

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Proyecto impulsado por el Programa Explora de CONICYT busca conectar a los colegios con la oferta de divulgación y valoración de la ciencia existente en Chile. Profesores, directores, científicos y ejecutores de las 12 escuelas públicas participantes reunieron este miércoles para intercambiar experiencias y celebrar el cierre del exitoso ciclo iniciado en enero de este año.

La Escuela Básica Fray Camilo Henríquez, ubicada San Joaquín, con 700 estudiantes y un índice de vulnerabilidad cercano al 80%, fue una de las 12 escuelas públicas que experimentó una nueva metodología de enseñanza basada en la experimentación durante el año escolar que termina. Este fue el lugar escogido para la reunión de cierre del llamado Proyecto Cultura CTI -iniciativa impulsada por el Programa Explora de CONICYT y el Consejo Nacional de Innovación para el Desarrollo-, a través del cual se busca cambiar la forma de enseñar ciencia y tecnología en los colegios.

“Queremos enraizar una cultura de ciencia, tecnología e innovación desde los más pequeños. El mundo de la ciencia tiene mucho más que entregar que contenidos científicos: provee habilidades como la observación, la capacidad analítica, el pensamiento crítico y la conciencia del entorno. Y no necesariamente para tener más científicos y científicas en el futuro, sino que para tener ciudadanos más informados, críticos y analíticos”, dijo Natalia Mackenzie, directora del Programa Explora.

El ejercicio, iniciado en enero en doce escuelas públicas de las regiones Metropolitana y de Los Ríos, busca el encuentro entre el universo de la ciencia y el de la educación: científicos y científicas que organizan distintas actividades de valoración de ciencia y tecnología, codiseñan junto a los docentes aquellas que entrarán en el aula, en línea con el currículo, estrategia que permite enseñar estos contenidos de forma más entretenida, lúdica y dinámica. Se trata de una metodología que incluye observación, investigación y experimentación, que es precisamente lo que hacen los científicos.

“El Proyecto Cultura CTI es una revolución. Con nuestra Ecopileta (una laguna artificial que alberga diversas especies de peces y plantas acuáticas) se pudo concretar el sueño de tener una herramienta pedagógica que niños y profesores usaran permanentemente. Un espacio donde no tuviéramos que imaginar las cosas sino que las pudiéramos vivenciar. Hoy los estudiantes se plantean proyectos y diariamente salen a investigar y a buscar las respuestas”, comentó María Alejandra Benavides, directora de la Escuela Básica Su Santidad Juan XXIII ubicada en La Legua.

Esta Ecopileta, construida en el patio del colegio por los mismos estudiantes junto a sus profesores y con la guía de un comité científico desde el diseño a la implementación, es sólo uno de los proyectos realizados en el debut del Piloto Cultura CTI. En la misma comuna, la Escuela Básica Fray Camilo Henríquez implementó tres iniciativas: una relacionada con astronomía, otra con reutilización de materiales de desecho y la última con tecnología de impresión en tres dimensiones, donde gracias a un fondo de CONICYT cuentan con una sala con tres impresoras 3D para uso de los escolares y sus apoderados.

“Los niños engancharon de inmediato, cómo no íbamos a hacerlo nosotros los profesores. Los estudiantes compartieron y conversaron con astrónomos ¡Cuándo íbamos a pensar que tendríamos una oportunidad así! Fue muy impactante. Los científicos nos trajeron un mundo nuevo e impresionante”, explicó Sonia Pozo, docente y coordinadora del Proyecto Cultura CTI en la escuela recién mencionada.

Más al sur del país, en la comuna rural de La Unión ubicada a dos horas de Valdivia, la Universidad Austral junto a LOF (empresa social enfocada en ciencia y tecnología para América Latina) ejecutaron la iniciativa “Ciencia ciudadana frente al cambio climático” en el Colegio El Maitén, entre otros establecimientos educacionales de la Región de Los Ríos.

“Aplicamos un proceso de investigación-acción donde a través de distintos juegos desplegaron el problema del cambio climático con los alumnos y alumnas. Buscamos que la ciencia y tecnología se pongan al servicio de la ciudadanía; y que los niños puedan a través de estrategias de indagación y metodología científicas, levantar datos que le sirvan a su comunidad para entender su lugar en el cambio climático global”, explica Javiera Roa, directora social en LOF.

Tras la exitosa implementación del Proyecto Cultura CTI en 2016, la siguiente fase será escalar esta metodología de enseñanza para su aplicación a nivel nacional.

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