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Dom, Abr

¿Por qué los atardeceres son rojos?

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La desviación que sufre la luz por efecto de los choques con las moléculas de oxígeno y de nitrógeno es diferente para cada color. Técnicamente se diría que es distinta para cada longitud de onda: mientras mayor es la longitud de onda, menor es la desviación.

Los colores que más se desvían son el violeta y el azul (los de menor longitud de onda), y los que menos se desvían son el amarillo, el naranja y el rojo (cuya longitud de onda es la mayor del espectro visible). La trayectoria de la luz roja casi no sufre alteración.

Durante el día, al Sol lo vemos amarillo-anaranjado porque nuestro ojo es particularmente sensible al amarillo. Pero en la tarde, por la posición del Sol, el pedazo de atmósfera que tiene que atravesar la luz del Sol es mayor que durante el resto del día (ver figura). De modo que sufre numerosas desviaciones y el único color que llega a nuestros ojos es el rojo.

El violeta y el azul llegan a nosotros después de algunos rebotes en la atmósfera y parecieran venir de otras posiciones y no del Sol. Por eso vemos azul el cielo.

Los fenómenos descritos se conocen con el nombre de efecto Tyndall (en honor a John Tyndall, que dio en 1859 los primeros pasos para explicar el color del cielo) o scattering de Rayleigh (que algunos años más tarde lo estudió con mayor detalle).