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Dom, Mar

Cañerías de luz y comunicaciones

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Las fibras ópticas son la “espina dorsal” de las comunicaciones modernas, pues permiten interconectar los continentes a través de redes ubicadas en el fondo oceánico y a las ciudades por largas “cañerías” subterráneas que recorren enormes distancias en tierra.

Para saber +

Fibras ópticas

Las fibras ópticas son la base de las telecomunicaciones modernas, esencialmente para transmitir información codificada en ondas electromagnéticas (del mismo tipo de las que empleamos para transmitir radio o televisión). Además, se emplean en diversas aplicaciones en medicina y en el diseño de sensores.

El principio básico de funcionamiento de las fibras ópticas es el de reflexión total interna, conocido desde el siglo XIX. Según este principio, se aplican ondas electromagnéticas sobre la región que separa dos materiales con propiedades ópticas diferentes, por ejemplo vidrio y aire. Si el ángulo con que inciden las ondas es mayor que un ángulo crítico, que depende de los materiales empleados, las ondas serán completamente reflejadas y se mantendrán en el medio original; lo mismo sucederá en la próxima superficie de separación.

Siguiendo este principio, las primeras fibras se fabricaron alrededor del año 1920, empleando un núcleo central de vidrio y con aire como recubrimiento. Estas fibras presentaban grandes pérdidas debido a las partículas de polvo que rápidamente se adhieren a la superficie de la barra. Las fibras modernas se comenzaron a fabricar alrededor del año 1950.

Las fibras ópticas más simples están compuestas por: una delgada barra de vidrio en el centro (con un ancho típico de 0,025 y 0,030 milímetros); un tubo de plástico transparente de baja densidad que cubre completamente la parte central y finalmente un envoltorio de plástico más denso.

Actualmente, las fibras son más elaboradas, el índice de refracción del núcleo -que caracteriza las propiedades ópticas- disminuye en forma gradual desde el centro al exterior. También se fabrican fibras ópticas agregando otros elementos químicos -erbio o germanio- que permiten reconstruir la señal original durante su propagación. En general, las ondas electromagnéticas que se emplean en las fibras ópticas se encuentran en la región del infrarrojo, que no es visible para el ojo humano.