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Mié, Jun

Rubén Stehberg, arqueólogo: “La Plaza de Armas era un asentamiento del imperio inca, Pedro de Valdivia fundó Santiago en una ciudad que ya existía”

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Curador jefe del área de Antropología del Museo Nacional de Historia Natural, desarrolla un proyecto FONDECYT que probaría que la Plaza de Armas y la ciudad de Santiago existían mucho antes de la llegada de Pedro de Valdivia y eran una sede del Imperio inca. Con documentos y excavaciones asegura tener las pruebas que reescribirían la historia fundacional de nuestro país.

Hasta la cumbre del Cerro Santa Lucía subió, junto a Explora, el arqueólogo Rubén Stehberg para explicarnos desde ese privilegiado mirador natural cómo era la zona antes de su fundación: una sede del imperio inca en el Valle del Mapocho, una ciudad viva con la que se habría encontrado Pedro de Valdivia y sobre la cual el “conquistador de Chile” fundó Santiago.

“Hasta ahora, lo que no se sabía o no se había querido reconocer, es que Pedro de Valdivia ocupó un asentamiento incaico. Existe la impresión –que la historiografía oficial sigue repitiendo- que él habría trazado la ciudad de Santiago, que él fue el alarife y arquitecto. Cuando en realidad ocupó algo que ya estaba hecho”, dice Stehberg, quien en 1975 se graduó de arqueólogo con una tesis que ya planteaba esta idea.

El investigador chileno y su equipo nos detalla impresionantes hallazgos fruto de esta nueva investigación, cuya más reciente excavación comenzó hace pocos días en uno de los patios del Museo Histórico (la que se puede visitar hasta el 31 de julio), donde encontraron trozos de cerámica cusqueña inca, al igual que en otros puntos cercanos. Además descubrió una plataforma ceremonial en algún lugar de nuestra capital cuyos detalles solo revelará cuando el estudio sea publicado oficialmente.

¿Qué vestigios de la cultura incaica se pueden apreciar en el Santa Lucía?

Aquí llama la atención la existencia de basaltos columnares, que son estructuras de tipo volcánica, puede haber sido una chimenea de un volcán o algo parecido, que introdujo esas formas tan cilíndricas y bonitas. Este tipo de petrografías o de formas geológicas extrañas eran sacralizadas por los incas, y posiblemente también por las poblaciones locales. Quedan pocas de estas rocas porque el cerro fue ‘arreglado’ entre comillas, hermoseado, por Benjamín Vicuña Mackenna a fines del siglo XIX.

Los incas también consideraban sagrada las fuentes de agua, las cuevas y los manantiales, entre otros accidentes geográficos notables, que para ellos correspondían a la residencia de algún espíritu importante, y por lo tanto eran objeto de culto y veneración. En síntesis, una huaca (del quechua wak'a) designaba a todas las sacralidades fundamentales incaicas. Esto constituyó un lugar sagrado para los contingentes incaicos que llegaron hace 500 años atrás a este lugar.

¿La Plaza de Armas también era parte de este diseño urbano prehispánico?

Es importante mencionar que al pie de este cerro sagrado, rodeado por dos brazos del Río Mapocho (recordemos que la actual Alameda era un brazo del río), se emplazó un centro administrativo incaico que corresponde exactamente a la actual Plaza de Armas. Existe evidencia documental histórica temprana y arqueológica que confirma -o apoya muy fuertemente- esta hipótesis de que la Plaza de Armas fue una plazoleta incaica.

Además los edificios que la rodean hoy, donde está la Catedral o el Museo Histórico, eran lugares ocupados previamente por el Tahuantinsuyo, que es el imperio inca. Hay documentos transcendentales, por ejemplo las crónicas de la expedición de Diego de Almagro de 1536 y otros manuscritos de Pedro de Valdivia, que señalan que fueron recibidos por un “gobernador orejón que se llamaba Quilicanta”. Y orejón alude a la familia real del Cusco, entonces debemos preguntarnos qué hacía el líder incaico acá. Nosotros pensamos que ese lugar específicamente, fue el centro administrativo de Quilicanta y sus antecesores. No sabemos desde cuándo.

¿Qué sucedió entonces cuando Pedro de Valdivia llega a Santiago?

Recordemos que Pedro de Valdivia acampó primero en el lado norte del Río Mapocho, en lo que se llamaba La Chimba, entre noviembre y diciembre de 1540. Y recién en febrero de 1541 habrían sido invitados por Quilicanta a trasladarse y ocupar este lugar que es la Plaza de Armas, donde el Conquistador de Chile fundó Santiago. Hasta ahora, lo que no se sabía o no se había querido reconocer, es que Pedro de Valdivia ocupó un asentamiento incaico.

Pruebas documentales y excavaciones

¿Qué evidencias han encontrado sobre esto?

Él le escribe unas famosas cartas al Rey de España informando todo lo que hizo, y en ellas sobrevaloró todo lo europeo y prácticamente no menciona ningún aporte indígena. Da la impresión -y así lo ha seguido repitiendo la historiografía oficial- de que él habría trazado la ciudad de Santiago, que él fue el alarife, el arquitecto, etc. Cuando en realidad él ocupó algo que ya estaba hecho. El damero fundacional existía ahí.

Es muy probable que Pedro de Valdivia no lo haya trazado, porque además existe una desviación de 6 grados respecto al norte geográfico de las calles de la ciudad de Santiago. Y en general las urbes españolas se levantaban en una alineación perfecta con respecto al norte geográfico, y podría haber habido medio grado o máximo un grado de error pero nunca 5 o 6 grados como el que tiene nuestra ciudad. Por lo tanto es muy difícil que haya sido hecha por un geómetra y un artillero que sabía muy bien geometría como era Pedro de Valdivia.

En esta revisión de manuscritos, ¿Qué otros hallazgos le han sorprendido?

Bueno, hemos encontrado textos históricos como el registro de un cabildo de los vecinos de Santiago, fechado el 12 julio 1541. Quienes se reunieron en el “tambo grande que hay junto a la plaza de esta ciudad”. Esto ocurrió sólo 3 meses y medio después de la llegada de Pedro de Valdivia a la Plaza de Armas, es difícil que en 4 meses hayan alcanzado a hacer un edificio tan grande y que más encima le hubieran puesto un nombre quechua como “tambo grande”.

Luego, un texto de un juicio de 1611, que menciona concretamente que el Camino del Inca “pasaba junto a los paredones viejos de la casa del inga (sic)”. Y eso estaba donde residía Doña Ysabel de Caseres. En lo que hoy es calle Puente con Catedral. Nunca se había tenido una ubicación tan exacta. Por lo tanto tenemos aquí una información bastante confiable de un testigo quechua, Gaspar Jauxa.

En las excavaciones realizadas en distintos puntos del kilómetro 0, ¿Qué huellas incas han aparecido?

Aparte de lo documental, se han hecho muchas excavaciones arqueológicas controladas por arqueólogos, con tamizado de los sedimentos y otras técnicas. Prácticamente cada vez que un arqueólogo controla una excavación en los alrededores de la Plaza de Armas, aparece un sustrato incaico, que es algo debajo como una capa con materiales del periodo Tahuantinsuyo.

Fundamentalmente son fragmentos de cerámica y hemos tenido la suerte de excavar en el patio del Cuartel General de Bomberos, detrás del Museo Histórico, donde aparecieron fragmentos de cerámica mezclados con cosas españolas del siglo XVI. Excavamos también en el Patio los Naranjos, al lado de la Catedral Metropolitana y ahí sí que apareció un sustrato bien nítido y claro incaico. Próximamente vamos a cavar el patio principal del Museo Histórico Nacional… otros colegas han cavado la cripta de los obispos dentro de la Catedral, el Museo de Arte Precolombino, y en todas las anteriores aparece esta cerámica del periodo Tahuantinsuyo. Por lo tanto creo que hay mucha evidencia para sostener esta hipótesis.

Las excavaciones en Plaza de Armas, la Catedral y el Convento Santo Domingo, han mostrado una sedimentología bien interesante, limos transportados por aguas tranquilas del Mapocho y por restos culturales, de tal manera que el centro de Santiago era un lugar que se inundaba frecuentemente. Desde ese punto de vista era un mal lugar para habitar. Por otro lado, en los alrededores no se encuentran vestigios de la población, lo que responde al carácter simbólico de dónde se habitaba y donde no.

¿Qué es lo más nuevo que ha descubierto?

Lo que se conoce muy poco y que es lo que estamos estudiando a través de un FONDECYT, es que toda la parte superior del valle del Mapocho, específicamente Apoquindo, Peñalolén, Tobalaba y Ñuñoa, estaban regados por grandes acequias del periodo incaico. Las que tenían su bocatoma por El Arrayan o Las Condes. Quizá algunos más antiguos que corresponderían a pre-incaicos. Todas están individualizadas en planos tan antiguos como de 1605. Esto significa que el sector de pre-cordillera estaba convertido en chacras, ahí se desarrollaba la agricultura del periodo con acequias tan largas como de 30 kilómetros.

Hemos descubiertos sitios en la Quebrada de Ramón, en los mapas de 1605 aparece como “rabón” y los españoles lo transformaron en “Ramón”. Ahí hemos encontrados sitios incaicos en toda la quebrada, que estaba sacralizada. Porque hay un sistema de cascadas muy interesante, donde ellos veneraban el origen de las aguas.

Ceremonias y sacrificios

El Cerro el Plomo fue un importante adoratorio incaico. Incluso hay restos de una Capacocha, que era una ceremonia importante de rango estatal del imperio. Lo que quiere decir que a veces se iniciaban en el Cusco, donde se seleccionaba un niño o niña o muchos de ellos para ser ofrendados al sol. Después de una fiesta larga, salían en distintas procesiones a diferentes montañas llevando a estos infantes para interceder con el sol. Es por esto que los adoratorios están hechos en zonas muy altas, en el Cerro el Plomo está a 5.400 metros de altura. La idea era estar muy cerca del “padre sol” para que los niños, que eran embajadores, llegaran lo más rápido posible a él. Los chicos iban a pedir por el bienestar del rey, es decir, del inca y por el del imperio, por toda la organización, por toda la confederación de naciones como me gusta definirlo a mí.

¿El Camino del Inca llegaba desde Perú a Santiago?

Ese es un dato muy increíble, el Camino del Inca ingresaba por la cuenca del Mapocho por el cordón de Chacabuco y salía por el cordón de Angostura. Ambos puntos bien distinguibles en la cartografía. Ahora si trazas una línea recta, el punto medio exacto, matemático es la Plaza de Armas.

En los ‘70 se dudaba que el Camino del Inca haya llegado tan al sur como el Valle del Mapocho pero producto de las investigaciones del historiador Gonzalo Sotomayor (fallecido en marzo pasado a los 42 años), quien encontró un documento de un juicio colonial de 1611 que fijaba dónde estaba esta ruta: es la actual calle Independencia y penetra por la calle Puente a la Plaza de Armas. Existe, tenemos planos que lo dicen textualmente.

Entiendo que también trabajó con “arqueo-astronomía”…

Sí. Ocurre que en la estatua de Pedro de Valdivia dice claramente que él acampó ahí el 13 diciembre de 1540, ese día fue el Solsticio de Verano. Es muy raro que el español haya elegido ese día específicamente, que es el inicio del calendario indígena. Es muy coincidente. El tema es que en ese día, al amanecer sale el primer rayo de luz que pasa sobre la cima del Santa Lucía y que se proyectaba en la Plaza de Armas. Eso se ha calculado, porque ahora hay edificios que impiden esa observación. Me parece algo muy interesante y un elemento que puede haber sido considerado como importante por el gobernador incaico o sus antecesores.