Yuval Harari: “Lo más sorprendente del futuro no serán las naves espaciales sino los seres humanos que las pilotearán”

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Autor del best seller “Sapiens: una breve historia de la humanidad”, visitó Chile para participar en el Congreso del Futuro. En él compartió su visión de la humanidad en un futuro dominado por la inteligencia artificial: afirma que en 50 años podríamos vivir en un mundo muy diferente del actual.

Febrero 2016

Un futuro donde la muerte ha sido erradicada por la ciencia, la Inteligencia Artificial (IA) reemplazó a nuestros médicos y la humanidad vivirá su primera revolución radical como especie: mediante ingeniería genética, nanotecnología e interfaces cerebro-computador podremos mejorar a placer nuestros cuerpos y mentes. Esto podría ser parte de lo que nos espera en las próximas décadas según postula el reconocido historiador israelí Yuval Harari (39), autor del libro “Sapiens: una breve historia de la humanidad”.

El libro (Sapiens: A Brief History of Humankind. Londres: Harvill Secker, 2014) que ha sido traducido a más de 30 idiomas, aborda los alcances que pueden llegar a tener los avances tecnológicos derivados de la inteligencia artificial. Esto fue parte de la charla que ofreció al público chileno durante la V versión del Congreso del Futuro, realizada recientemente en Santiago y en la cual también participó Geminoid, el androide controlado a distancia por el científico japonés Iroshi Ishiguro.

Doctorado en la Universidad de Oxford (2002), Harari contó a Explora que por estos días está dedicado a temas “macrohistóricos”, centrados en un futuro donde la Humanidad convivirá de manera cotidiana con la IA: autos que no necesitan chofer o doctores-robot que llevarán a la obsolescencia la práctica tradicional serán comunes en un futuro no muy lejano, pero lo realmente impresionante, afirma, será la transformación que sufrirá el Homo Sapiens.

“El potencial revolucionario de las tecnologías del futuro es cambiar al Homo Sapiens en sí, incluyendo nuestros organismos y cerebros, y no solamente nuestros vehículos y armas”, afirma el Dr. Harari.

¿En qué áreas de trabajo serían reemplazados los humanos en caso de una masiva introducción en el mercado de la IA?

En los campos que requieren algunas habilidades cognitivas pero no mucha creatividad y originalidad. Por ejemplo, en medicina sería mucho más fácil reemplazar al médico de familia que a un investigador del cáncer. Un médico general diagnostica enfermedades y recomienda un tratamiento basado en patrones y estadísticas conocidas, principalmente. Esto es algo que una IA podría hacer fácilmente dentro de unos años y mucho mejor que un humano. Puesto que tendrá un montón de ventajas, como bancos de datos ilimitados y disponibles en todo momento; además nunca estará cansado, hambriento o enfermo.

Un investigador tratando de entender el cáncer y de encontrar tratamientos completamente nuevos, necesita ser creativo más que sólo reconocer patrones sabidos. Esto es algo que una IA también puede llegar a realizar pero probablemente no en las próximas décadas.

¿En cuánto tiempo más las máquinas inteligentes serán parte de nuestra vida diaria de forma transversal?

Creo que vamos a empezar a ver cambios importantes, como autos que se manejan solos y médicos IA, dentro de los próximos 20 años. Mientras que en 50 años más, el mundo podría ser totalmente desconocido para nosotros. Un niño que nace hoy vivirá probablemente para ver un mundo que está más allá de lo que hoy podemos imaginar.

¿Cuáles son las probabilidades de que la IA supere a la inteligencia humana; y como la ciencia ficción ha propuesto en algunas ocasiones, ponga en peligro nuestra especie?

Creo que la IA superará la inteligencia humana en el largo plazo. Dudo que la IA busque activamente destruir la especie humana, pero el peligro está en que va a transformar a la mayoría de los humanos en inservibles. También hay que tener clara la diferencia entre la inteligencia y la conciencia. Es muy poco probable que las computadoras desarrollen algo similar a la conciencia humana, pero para reemplazar a los humanos en la economía, las computadoras no necesitan la conciencia. Sólo necesitan inteligencia.

A lo largo de la historia, la razón siempre fue de la mano con la conciencia. Las únicas entidades inteligentes eran las entidades conscientes. Los únicos que podían jugar al ajedrez, conducir vehículos, luchar en las guerras y diagnosticar enfermedades eran seres humanos conscientes. Pero la inteligencia hoy se ha disociado de la conciencia. Estamos desarrollando algoritmos no-conscientes que pueden jugar ajedrez, conducir vehículos, luchar en las guerras y diagnosticar enfermedades mejor que nosotros. Cuando la economía tenga que elegir entre la inteligencia y la conciencia, la economía va a elegir la inteligencia. No tiene ninguna necesidad real de la conciencia.

Una vez que los coches sin conductores y los médicos robots superen a los choferes y doctores humanos, millones de ellos perderán sus puestos de trabajo en todo el mundo, a pesar de que no tengan conciencia. ¿Cuál sería el uso de los seres humanos en un mundo así? ¿Qué vamos a hacer con miles de millones de humanos económicamente inútiles? No sabemos. No tenemos ningún modelo económico para tal situación. Esta bien puede ser la mayor interrogante económica y política del siglo XXI.

Dioses: mejoramiento humano. ¿Cómo evolucionaremos como especie hacia el año 2066?

Nadie tiene ni idea cómo será el mundo dentro de 50 años. De lo único que podemos estar bastante seguros es que en medio siglo más, si no nos destruimos a nosotros mismos en el proceso, tendremos capacidades verdaderamente divinas, de creación y destrucción. Los seres humanos van a adquirir habilidades que tradicionalmente se pensaba que competen solamente a los dioses. Seremos capaces de diseñar y crear seres vivos a voluntad; de navegar por las realidades virtuales directamente desde nuestras mentes; de extender radicalmente nuestra la esperanza de vida; y podremos cambiar nuestros propios cuerpos y mentes a placer.

A lo largo de la historia han sucedido muchas revoluciones económicas, sociales y políticas. Pero una cosa ha permanecido constante: la humanidad misma. Hoy todavía tenemos el mismo cuerpo y cerebro-mente que nuestros antepasados en el Imperio Romano o en el antiguo Egipto. Sin embargo, en las próximas décadas, por primera vez en la historia, la humanidad misma se someterá a una revolución radical. No sólo en nuestra sociedad y en la economía, podremos transformar mediante ingeniería genética, la nanotecnología y las interfaces cerebro-ordenador, nuestros cuerpos y mentes. Éstos últimos (cuerpos y mentes) serán los principales productos de la economía del siglo XXI.

¿Se podría hablar de un salto evolutivo en la humanidad?

Cuando pensamos en el futuro, generalmente imaginamos un mundo donde personas idénticas a nosotros en todos los sentidos importantes, disfrutan de una mejor tecnología: pistolas láser, robots inteligentes y naves espaciales que viajan a la velocidad de la luz. Sin embargo, el potencial revolucionario de las tecnologías del futuro es cambiar al Homo Sapiens en sí, incluyendo nuestros cuerpos y mentes, y no solamente nuestros vehículos y armas. Lo más sorprendente del futuro no serán naves espaciales, sino los seres humanos que las pilotearán.

Tomemos la muerte misma como un ejemplo a seguir. A lo largo de la historia, la muerte era vista como un fenómeno metafísico. Morimos porque Dios lo decretó así, o el Cosmos, o la Madre Naturaleza. En consecuencia, la gente creía que la muerte podía ser derrotada solamente por algún gran gesto metafísico como la Segunda Venida de Cristo. Sin embargo, últimamente hemos llegado a redefinir la muerte como un problema técnico. Un problema muy complicado, sin duda, pero todavía sólo un problema técnico. Y la ciencia cree que cada problema técnico tiene alguna solución técnica. No necesitamos esperar a Dios o Jesucristo, o el Mesías Judío para vencer a la muerte. Un par de geeks en un laboratorio podría hacerlo. Si tradicionalmente la muerte era la especialidad de sacerdotes y teólogos, ahora los ingenieros están asumiendo el control. Hace dos años Google creó una sub-empresa llamada Calico, cuyo objetivo es resolver el problema de la muerte.

¿Qué sucederá cuando tengamos tal nivel de control?

Esta posibilidad dará lugar a numerosas nuevas oportunidades, así como también a aterradores nuevos peligros. No tiene sentido ser optimista o pesimista al respecto. Tenemos que ser realistas. Debemos entender que esto realmente está sucediendo -es la ciencia en lugar de la ciencia ficción- y llegó el momento de empezar a pensar seriamente en esto. La mayor parte de los problemas que preocupan a los gobiernos y los ciudadanos por igual son insignificantes en comparación. La crisis económica mundial, el Estado Islámico y la situación en Ucrania, son todos problemas importantes, por supuesto. Pero son completamente eclipsados por la cuestión del mejoramiento humano. Es por esto que es tan importante difundir la ciencia, y la razón de por qué todo el mundo debería estar preocupado de la ciencia, y no sólo un puñado de expertos.