Proyecto Cultura CTI: Apropiarse del conocimiento científico desde el aula

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CONICYT mediante su Programa Explora en conjunto con prestigiosas instituciones dan vida a una novedosa estrategia de enseñanza dentro de sala de clases, transformando cómo niñas y niños aprenden de ciencia, tecnología e innovación, en un ambiente interactivo que los incita a descubrir y razonar, apropiándose de valiosos conocimientos para su vida. La experiencia piloto ya comenzó en 12 escuelas públicas del país.

Una pequeña laguna con peces y plantas acuáticas en el patio del colegio, construida por los mismos alumnos desde su diseño hasta su implementación, es quizás demasiado entretenido para ser parte de una clase normal, pero es el resultado de una nueva mirada de la enseñanza y aprendizaje promovida por el Proyecto Cultura de Ciencia, Tecnología e Innovación (Cultura CTI) de Explora, el programa educativo de CONICYT.

“Los niños están ansiosos por participar en las ecopiletas y en las diversas actividades, sienten que aprenden y por eso quieren seguir profundizando”, dice María Alejandra Benavides, directora de la Escuela Básica Su Santidad Juan XXIII, de La Legua, en San Joaquín. Uno de los 12 establecimientos educacionales públicos participantes de esta experiencia piloto aplicada en las regiones Metropolitana y de Los Ríos.

Iniciado en enero de este año, Cultura CTI busca conectar a las escuelas del país con la oferta de divulgación y valoración de la ciencia para que los escolares formen parte activa en la generación del conocimiento científico, tecnológico y de innovación. Apropiarse así de él y luego usarlos como herramientas fundamentales para comprender, desenvolverse y transformar el mundo que los rodea.

Ciencia en La Legua

Toda la comunidad educativa de la Escuela Básica Su Santidad Juan XXIII ubicada en La Legua, está en proceso de elegir cuál será el diseño final de su ecopileta, una laguna artificial que albergará peces y vegetación, y decidiendo en qué lugar del patio la instalarán. Un ejercicio de Cultura CTI que permite enseñar y aprender de ciencias y otras materias curriculares en una gran actividad colaborativa.

“Pirañas, tiburones y hasta mosquitos quieren tener los niños en la laguna artificial cuando les preguntamos su opinión… son muchas las clases que se verán beneficiadas por la ecopileta, no sólo Ciencias Naturales, también Arte, Historia, Lenguaje, hasta el sonido del agua en sirve para enseñar y aprender. Esto viene a suplir muchas cosas que no podemos vivenciar con los libros”, explica Martina Rivas, profesora de la escuela.

Más allá del aprendizaje, esta estrategia educativa trae consigo otros beneficios en la comunidad escolar, entregando un ambiente tranquilo para que los alumnos de desarrollen plenamente. “Se rompen las tensiones con los estudiantes al considerarlos desde el diseño de un proyecto y preguntándoles qué temas quieren abordar, existe una inclusión que es muy reveladora pues participan, se motivan, opinan y desarrollan trabajos colaborativos… en el fondo son partícipes de su educación”, expresa el Gonzalo Reyes, docente de La Legua.

“Cuando uno instala dispositivos de aprendizaje significativos, los chicos llegan temprano y participan. esto es una hermosa posibilidad para los estudiantes de sectores populares y para que los profesores también vayan cambiando su paradigma”, agrega el profesor Reyes.

El piloto Cultura CTI favorece también la inclusión de la ciencia, tecnología e innovación como parte de los temas de conversación en la sociedad, con el fin de que se instalen en el imaginario colectivo y luego vinculen a los sueños y preocupaciones compartidas para construir un futuro para todos.

“Queremos transformarnos en una escuela que trabaja con la indagación como método transversal a todo el plantel. Este es nuestro tercer año en esos esfuerzos y el proyecto Cultura CTI viene a avanzar en la instalación de este objetivo. Hemos ganado mucho, los profesores se desestructuraron y volvieron a estructurarse, entendieron que son el pilar del trabajo del aula para formar ciudadanos que critiquen el entorno y se plantean ideas”, explica la directora María Alejandra Benavides. En la misma comuna, participa también la Escuela Básica Fray Camilo Henríquez y el Centro Educacional Provincia de Ñuble.

Estrategia educativa

El Programa Explora de CONICYT se ha aliado con diversas instituciones para trabajar colaborativamente en la instalación de la Cultura CTI en el corazón de la escuela, como el Consejo Nacional de Innovación para el Desarrollo; el Ministerio de Educación; Consejo Nacional de la Cultura y las Artes; y el Ministerio de Economía.

Además, la Universidad Austral de Chile tiene el importante rol de desarrollar la propuesta de trabajo en los nueve colegios de la Región de Los Ríos. Como el Liceo Gabriela Mistral, ubicado en la comuna de Máfil, que ya terminó su ecosistema acuático, en el que los alumnos estudiarán las capas de la Tierra, los tipos de suelo, las interacciones en entre los seres vivos; así como medir el perímetro o la profundidad; y más adelante también la temperatura y el pH del agua; entre muchas otras, promoviendo la curiosidad e indagación.

En la misma zona le siguen en Valdivia el Liceo Bicentenario y la Escuela Fedor Dostoievski; en La Unión participan la Escuela Número 1 Honorio Ojeda Valdera, Escuela de Cultura y Difusión Artística, Escuela Radimadi y Escuela El Maitén; mientras que en Río Bueno dice presente el Liceo Vicente Pérez Rosales y la Escuela Rural Crucero. Para conocer más de esta iniciativa, favor visitar http://www.culturacti.cl el sitio oficial del proyecto.