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Energías renovables para un Chile cero emisión

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En la última cumbre sobre cambio climático (COP21), el país se comprometió a reducir en 30% las emisiones de gases de efecto invernadero -causantes del calentamiento global- hacia el año 2030. ¿Cómo lo logrará? Expertos señalan que las energías verdes para generar electricidad serán fundamentales, pero no pueden hacer todo. El cambio también deberá incluir la forma de calefaccionarnos y transportarnos.

Febrero 2016

El planeta se está calentando y eso tendrá efectos en cada paisaje y ecosistema como los conocemos. Así, en el año 2050, si los países no bajan sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y continúa subiendo la temperatura global, el promedio de la máxima en Santiago pasará de los 22,5 °C actuales a 24,5 °C. Estos dos grados más significan que si ahora la máxima en enero llega a los 35,6 °C, en las próximas tres décadas podría alcanzar los 37,5 °C o más.

La proyección es parte de un estudio de la Dirección Meteorológica de Chile (DMC) que da cuenta de cómo será afectado Chile debido al cambio climático global. El fenómeno preocupa a la mayoría de los líderes del mundo, y por lo mismo, en diciembre de 2015, acordaron reducir sus emisiones para detener el calentamiento del planeta en 2 °C o menos.

Chile se comprometió a bajar en 30% las propias hacia el año 2030 -dependiendo de su crecimiento económico- o en 45% si consigue financiamiento internacional, meta para la que deberá llegar a un futuro en el cual las energías renovables no convencionales (ERNC) dominen la matriz energética.

“No cabe duda de que las ERNC son un inmenso aporte para la mitigación del cambio climático. Ello está reconocido en la contribución de Chile (INDC) a la conferencia de París”, dice Carlos Finat, director ejecutivo de las Asociación Chilena de Energías Renovables (Acera). Las razones: tienen nulas emisiones de CO2 y son competitivas, por lo que pueden reemplazar la generación convencional termoeléctrica y contaminante que hoy representa el 64,9%.

Nuestro país es una de las naciones con mayor potencial para aprovechar las energías limpias. De acuerdo al estudio “Energías Renovables en Chile: el potencial eólico, solar e hidrológico de Arica a Chiloé”, realizado por el Ministerio de Energía y la Agencia Alemana para la Cooperación Técnica en Desarrollo Sostenible (GIZ, sigla en alemán), la capacidad de esas fuentes combinadas es superior a 2 millones de MW (2.245 GW), lo que corresponde a más de cien veces la capacidad instalada en la actualidad. El mayor potencial está en la energía solar.

Sin embargo, no es tan fácil aprovecharlo todo. Peter Horn, gerente de Heliplast -empresa productora de paneles solares-, indica que la energía solar puede aprovecharse entre 5 y 6 horas promedio al día (18 si es una gran planta termosolar, como Abengoa), luego la generación es menor y es necesario sumar otra fuente, idealmente agua (hidroelectricidad). “Si logramos eso, lograrías la utopía de ser 100% renovables. No tendríamos emisión alguna en generación eléctrica, sólo quedaría la contaminación del transporte”, señala.

José Miguel Cardemil, académico de la U. Diego Portales, dice que las renovables pueden aportar muchísimo a reducir las emisiones de GEI, pero no será significativo hasta transformar la matriz energética. “En Chile entre el 20% y 24% de la energía que consumimos es eléctrica; el 20% es leña y cerca del 40% es petróleo, el cual no se usa para generación eléctrica, sino que se destina a transporte. Actualmente no tenemos soluciones disponibles a la mano para el tema de la leña ni el petróleo. Hay bastante que hacer”, sostiene. Eso pasa también por un cambio cultural.

Otro problema a solucionar es la transmisión o los cables que distribuirán la electricidad, puesto que el mayor potencial de energía solar está en el norte de Chile, zona cercana a las mineras que son grandes consumidoras, pero lejos del centro que es donde se ubica la mayor cantidad de población y también el resto de la producción del país.

“Es de suma importancia para el sector que se avance en la construcción de las líneas de transmisión que están aprobadas, como es el caso de Cardones Polpaico. También es muy importante que la ley de transmisión eléctrica, que se encuentra actualmente en el Congreso, luego de ser aprobada por la Cámara de Diputados, pueda avanzar rápidamente”, dice Finat.

Con todo, Cardemil enfatiza en que la principal motivación para impulsar las renovables es que se trata de recursos que están en el territorio y en grandes cantidades. “Explotamos riquezas propias, desde nuestra naturaleza y no tenemos que comprarlos a nadie. No están sujetas a las variaciones del mercado puesto que no dependen de otro país, por el contrario, una gran generación podría permitir a Chile ser exportador de energía”.

Energías limpias en los hogares

El desarrollo de las energías renovables en Chile ha sido rápido. Sólo en los últimos tres años, el sector no convencional ha logrado abarcar más del 10% de la matriz energética del país, cuenta Finat. Hacia 2050, el gobierno -a través de las Políticas Energéticas de Largo Plazo- ha establecido, además, que al menos el 70% de la generación sea renovable.

Esto logrará que las empresas generadoras inviertan más en ellas, ¿pero cómo hacer que la gente también aporte incorporándolas? Horn explica que para una familia con un gasto mensual de 30 mil pesos en la cuenta de luz, si ésta invierte siete millones en paneles solares para generar su propia energía, tardará 15 años en recuperarlos, porque no hay ningún incentivo o subsidio para rescatar esa inversión en menos plazo. Es caro y a eso atribuye la lentitud con que los hogares la han incorporado. “No hay incentivo, a diferencia de los países europeos, como Alemania, que subsidian el valor del kilowatt”, explica el experto.

La ley del Net Billing o de generación domiciliaria, que debería atraer la inversión, pues los hogares con instalaciones podrían vender la energía que les sobre a las empresas, no lo ha logrado. “Lamentablemente no ha sido efectiva en impulsar la instalación de sistemas pequeños y distribuidos. Creemos que es necesario revisar el precio con el que se pagan los excedentes que se inyectan a la red y también diseñar mecanismos eficientes de financiamiento para estas aplicaciones”, dice Finat. Hasta ahora las empresas pagan una cifra cercana al 50% del valor al cual venden la electricidad.

Horn destaca que al invertir en sistemas verdes para el hogar no sólo se beneficia el bolsillo, “cada kilowatt generado es menos carbón o petróleo. Si todos tuviésemos conciencia de generar con el sol, evitaríamos a las grandes generadoras contaminantes”, afirma.

FUENTES

1. Carlos Finat, director ejecutivo de las Asociación Chilena de Energías Renovables (Acera).

2. Peter Horn, gerente de Heliplaste, empresa productora de paneles solares.

3. José Miguel Cardemil, académico de la U. Diego Portales