Comunicación e Insectos Sociales: El Secreto está en la Química

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Hablamos, por supuesto, de las hormigas. Insectos exitosos desde la perspectiva de la evolución, las diferentes especies construyen sus nidos bajo tierra, en árboles, entre hojas unidas. Incluso, algunas (como las legionarias africanas) son nómades, y forman nidos temporales enganchándose unas con otras. Su alimentación también es variada: las hay carnívoras y herbívoras; unas consumen hongos cultivados por ellas mismas y otras prefieren las excreciones azucaradas de ciertos pulgones, a los que cuidan como dedicadas pastoras.

Uno de los aspectos más sorprendentes de las hormigas, y que les permite actuar coordinadamente ante una enorme variedad de sucesos y necesidades, es su forma de comunicación. Ella consiste fundamentalmente en mensajes químicos. Las glándulas exocrinas (que secretan sustancias hacia el exterior) de estos insectos producen diferentes feromonas, muchas de las cuales “comunican” información muy específica: de reclutamiento (para buscar alimento), de alarma (para defensa y protección), sexuales (para el apareamiento), marcadores de territorio y de miembros de una misma colonia (para el reconocimiento).hormiga3

Incluso, existe una “feromona funeraria” que secreta una hormiga cuando muere, y les indica a sus hermanas que deben llevarla al lugar de los desperdicios. Las feromonas no son como mensajes escritos, ya que desaparecen por evaporación. Si una hormiga quiere transmitir un mensaje por más tiempo (por ejemplo, el camino a un alimento), debe repetirlo, secretando constantemente la sustancia correspondiente.

La fascinación que ejercen las hormigas es tal, que muchos científicos (los mirmecólogos) dedican su vida a estudiarlas. Es el caso del Dr. Joaquín Ipinza-Regla, quien ha llevado a cabo importantes estudios de las especies chilenas. Uno de ellos determinó que las pequeñas hormigas domésticas, de color café, pueden transportar bacterias capaces de enfermar al ser humano, como la Escherichia coli o el Staphylococcus aureus. El Dr. Ipinza es autor del siguiente experimento, que nos acerca a la importancia de las feromonas en la vida de estos asombrosos insectos.