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Jue, Ago

¿Sabías que el agua apaga el fuego porque absorbe su calor?

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Para que exista fuego se necesitan tres elementos: combustible, oxígeno y calor. Si uno de estos desaparece el fuego se extinguirá. El agua absorbe el calor para pasar de su estado líquido al gaseoso y por eso lo apaga.

Se llama comúnmente combustible a aquellas sustancias, como la gasolina, que arden con temperaturas relativamente bajas.

Recordemos lo que sucede cuando ponemos una tetera con agua en el fuego de la cocina. En los primeros momentos, el agua está fría y líquida. Al cabo de un rato, comienza a calentarse. Cuando finalmente empieza a hervir, se desprende vapor de agua (que en algunas teteras hace sonar un pito). Esto quiere decir que el agua ha pasado del estado líquido inicial al estado gaseoso.

Pero hay una cosa interesante: el metal de la tetera estará caliente, pero no demasiado. ¿Qué sucedería, en cambio, si no apagamos el fuego y dejamos que toda el agua se convierta en vapor? Al cabo de un rato, la tetera estaría seca y su metal se iría calentando hasta fundirse. Lo anterior nos permite sacar una conclusión: el agua absorbe calor para pasar del estado líquido al gaseoso. En efecto, el calor hace que sus moléculas se muevan cada vez más rápido, y se distancien unas de otras, formando entonces un gas, que se llama vapor de agua.

Ahora bien, para que exista fuego se requieren tres elementos:

1. Combustible. Hay sustancias que se queman con poca temperatura y otras requieren temperaturas más elevadas. Por lo común, llamamos "combustibles" a aquellas sustancias, como la gasolina, que arden con temperaturas relativamente bajas, pero todas las sustancias pueden ser consideradas como combustible si se les aplica suficiente calor.

2. Oxígeno. El fuego es un fenómeno en el cual las sustancias reaccionan con el oxígeno con mucha rapidez. Recordemos que oxígeno hay prácticamente en todas partes (si no fuera así, no podríamos respirar).

3. Calor. Para que el fuego se inicie, tiene que haber suficiente calor como para que el combustible pueda comenzar a reaccionar con el oxígeno. Una vez que el fuego comienza, el calor que esto produce permite que más combustible se una con el oxígeno. El fuego produce más fuego, y esto seguirá hasta que se acabe el combustible o el oxígeno (lo que podría pasar si el fuego comienza en un lugar herméticamente cerrado).

Pero hay otra posibilidad de impedir que el fuego continúe, y esa consiste en disminuir el calor, de modo que el combustible no pueda seguir reaccionando con el oxígeno. Aquí entra la experiencia de la tetera. Si lanzamos agua al fuego, el agua pasará rápidamente del estado líquido al estado gaseoso, y al hacerlo absorberá calor, con lo que se logra detener la reacción entre el combustible y el oxígeno.

Los bomberos aplican esta idea al combatir los incendios. En algunos casos, usan unos pitones especiales en sus mangueras, que lanzan el agua en forma de neblina (es decir, como gotitas muy pequeñas), con lo cual facilitan que el agua se convierta en vapor, lo que permite absorber más rápidamente el calor.

En recintos cerrados, el agua tiene otra ventaja: al convertirse en vapor, ocupa mucho más espacio (para ser exactos, aumenta su volumen en 1.700 veces). Por esto, el vapor desplazará el oxígeno del lugar, y con ello el fuego tampoco podrá continuar.

Si quieres conocer más información sobre el fuego, visita el sitio de Bomberos de Chile: www.bomberos.cl.

FUENTE: Oscar González Cavada: director de la Academia Nacional de Bomberos de Chile.