Andrés Charrier: “La ranita de Darwin dio el puntapié inicial para hacer conservación con otras especies incluso más amenazadas que ella”

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Abril 2016

Antropólogo de formación, el herpetólogo de la Universidad Católica ha dedicado su carrera a la búsqueda y estudio de los anfibios en Chile, animales vertebrados que están en peligro de extinción. Charrier fue el primero en organizar un simposio sobre la disminución de su población a nivel global, y es experto en el caso de la ranita de Darwin (Rhinoderma darwinii), hermosa especie única en el mundo, que sólo habita en los bosques templados de Chile y Argentina.

La carismática ranita -de entre 22 y 31 mm de longitud y un vivo color verde-, llama la atención por su estrategia reproductiva, pues el macho incuba los huevos al interior de su saco bucal durante todo el proceso de metamorfosis hasta el momento en que puedan salir al ecosistema completamente desarrolladas. Según la última revisión de su estado de conservación, está en peligro de desaparecer, a pesar de que se han encontrado poblaciones en más de 40 sitios en el sur del país.

En la actualidad, como parte de la estrategia para no perder a este sapito endémico, existen dos proyectos de conservación de cría ex situ (en cautiverio o fuera de su ambiente natural) que han logrado reproducirlas con éxito a gran escala: uno de ellos liderado por Andrés Charrier en el Zoológico Nacional (RM), en el cual trabaja activamente hace cuatro años. La segunda iniciativa, está a cargo de la Universidad de Concepción.

Ranita de Darwin y sus familiares

El investigador del Departamento de Ecología de la Facultad de Ciencias Biológicas de la UC; y también vicepresidente de la Red Chilena de Herpetología (RECH) explica que en 2008 sólo se conocía una o dos poblaciones de la Ranita de Darwin. Eran áreas protegidas y los guardaparques decían que llevaban unos diez años sin avistar un ejemplar. “En ese entonces creíamos que estaba declinando, pero nos dimos cuenta que se debía a una falta de esfuerzo en el muestreo. Hoy se conocen muchas poblaciones, 41 a 43 a lo largo del sur de Chile. Esa es la buena noticia, la mala es que hay otra rana muy similar (Rhinoderma rufum) que no vemos desde 1981, por lo tanto, está extinta”, advierte Charrier.

¿Qué significa esta especie cómo ícono en los esfuerzos de preservación?

Lo más importante de la ranita de Darwin es que dio el puntapié inicial para hacer conservación con una serie de otras especies que pueden incluso estar más amenazadas que ella, ya que es súper carismática, verde, chiquitita; y además tiene una estrategia reproductiva que es única en el mundo. Sirvió para empoderar el tema de los anfibios y su conservación a nivel nacional.

Me parece que fue súper relevante tenerla en Chile para empezar a sensibilizar a toda la sociedad, desde los niños de educación básica a tomadores de decisiones, organismos públicos y empresarios. Eso de alguna manera permitió que en 2013 un grupo de especialistas de la Red Chilena de Herpetología, en conjunto con el Ministerio de Medio Ambiente, escribieran la estrategia nacional de conservación de anfibios, en proceso de implementación.

¿Cuál es la situación de conservación de los anfibios en Chile?

Existe un tremendo desconocimiento de la historia natural de esta especie, su distribución, ecología y el estado de conservación de sus ecosistemas. Sin embargo, hay mucha gente trabajando hoy día con anfibios, casi todos con grandes problemas de preservación.

En el norte, la causa fundamental es por la escasez de agua porque las empresas mineras consumen una gran cantidad de este recurso natural en sus faenas productivas; en la zona central es la presión de los proyectos inmobiliarios junto a las plantaciones de paltas y viñas; y en el sur, el cambio de uso de suelo y la extracción del bosque nativo para reemplazarlo por eucaliptus y pino. A todo lo anterior hay que sumar el problema de las especies invasoras, como truchas y la rana africana.

¿Hay alguna especie amenazada en “alerta roja”?

Hay especies de anfibios que tienen distribuciones sumamente acotadas, como Alsodes cantillanensis -descrita recientemente por mi equipo- que es el único herpetozoo endémico de la Región Metropolitana y vive sólo en el cordón de Cantillana.

También el Insuetophrynus acarpicus (sapo de Mehuín) y de una serie de anfibios del altiplano que viven en una quebrada o un salar y tienen una tremenda presión de aguas, como el Telmatobius zapahuirensis, y otro en el Salar de Ascotán, que aún no tiene nombre. También el Telmatobufo venustus y Telmatobufo bullocki, que están en Altos de Lircay y la Cordillera de Nahuelbuta respectivamente. Ésta última es considerada, por la Sociedad Zoológica de Londres, como la quinta especie de anfibio más amenazada del mundo y se usó su imagen en la portada del libro que se generó con el Proyecto de Conservación de Anfibios de la RECH.

Telmatobufo venustus

Tanto el sapo de Mehuín como el Telmatobufo bullocki, se han tratado de reproducir en el Zoológico Nacional en el proyecto de cría ex situ, pero sin resultados exitosos. No sabemos bien por qué, supongo que es por las condiciones específicas de donde viven, su historia de vida o ríos de aguas rápidas, por lo que se necesitaría implementar sistemas de acuarios específicos para que tengan las condiciones adecuadas.

Telmatobufo bullocki

Cambio climático y nuevas iniciativas

Charrier está cerrando un proyecto de investigación, monitoreo y conservación de anfibios con dos especies andinas, financiado por el Ministerio de Medio Ambiente: Alsodes montanus y Alsodes tumultuosus. Ambas endémicas de la zona central de la Cordillera de los Andes y amenazadas por la expansión de las viviendas, la presión de la actividad de turismo en invierno y la minería, principalmente.

¿Cuál es el rol de los humanos en la vulnerabilidad de los anfibios?

Es tremendo, tiene que ver con todo lo que significa el cambio climático global, con que hay una extracción tremenda de los recursos naturales en Chile y que va en desmedro de las poblaciones de anfibios. También con la minería, los proyectos inmobiliarios, la industria forestal y los incendios que permanentemente afectan los ecosistemas de las ranitas en la zona centro sur.

¿Qué impacto tienen las reservas o parques nacionales en la conservación de estas especies?

Lamentablemente, no todas las especies están en áreas protegidas, como es el caso del sapo de Mehuín (Insuetophrynus acarpicus) por ejemplo, lo que es sumamente grave. Telmatobufo bullocki tampoco, ni Alsodes vanzolinii. En general, en el caso de los Telmatobius, no hay ninguno en áreas protegidas del Estado.

¿Qué tipo de solución sería más eficaz, a tu juicio?

Es fundamental generar nuevos santuarios específicos para conservación de anfibios, me parecería esencial. Además es sumamente importante generar fondos de investigación para la conservación de este grupo de vertebrados y propiciar sitios de estudio y monitoreo de largo plazo para conocer las dinámicas poblacionales y la biología de ellos. El proyecto con los Alsodes alto andinos es justamente para implementar el primer sitio de estudio de amplio rango de tiempo para anfibios en Chile.