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Dom, Mar

Existen elementos del lenguaje humano en el canto de un pájaro australiano

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El gárrulo coronirrufo es un ave de 20 centímetros, que habita la zona árida de Australia y Nueva Guinea, que se caracteriza por su carácter social, ya que vive en grupos de 20 aproximadamente, y suelen llamarse de forma ruidosa durante el día. Su canto llamó la atención a los investigadores de las universidades de Zúrich (Suiza) y de Exeter (Reino Unido), pues esta ave reordena los sonidos de su canto –en un principio sin sentido– para transmitir distintos significados.

Los científicos revelaron que la forma de comunicarse que tiene este pájaro es una reminiscencia de la forma en que los seres humanos forman los significados de su habla.

Según estudios previos, la mayoría de las aves son capaces de encadenar diferentes sonidos para formar un canto con un significado específico. "Si se cambia la disposición de los sonidos en estos cantos no parece alterarse el mensaje final de la canción”, afirma Sabrina Engesser, autora principal del trabajo e investigadora en la Universidad de Zúrich. “Se caracteriza por emitir llamadas cortas compuestas por sonidos individuales que suenan de forma distinta”, asegura la experta.

A diferencia de la mayoría de las aves, los sonidos del canto del gárrulo siguen un orden para no perder el significado”, indica Andy Russel, científico de la Universidad de Exeter, quien lleva estudiando a los gárrulos desde 2004. El investigador cree que estas aves “pueden optar por reorganizar los sonidos para codificar un nuevo significado”.

“Estos pájaros combinan dos sonidos distintos y, de esta forma, se comunican más rápido que si tienen que realizar un canto completo”, asegura Russel, también autor del estudio.

Los investigadores observaron que los gárrulos coronirrufos usaban de forma distinta dos sonidos identificados como 'a' y 'b', en diferentes combinaciones para situaciones específicas. Por ejemplo, al volar, las aves producían una llamada de vuelo que sonaba como 'ab', pero cuando alimentaban a sus polluelos en el nido emitían unas llamadas más cortas y rápidas que sonaban como 'bab'. Para comprobar sus hipótesis, los investigadores reprodujeron el canto en su hábitat. Los gárrulos fueron capaces de diferenciar el tipo de llamada que emitían los investigadores al mirar hacia arriba cuando escucharon una llamada de vuelo y a los nidos cuando se emitió el sonido ‘bab’.

Fuente:

SINC