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Mié, Abr

¿Sabías que el veneno de la araña de rincón es diez veces más poderoso que una quemadura con ácido sulfúrico?

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El volumen del veneno que inyecta al morder una araña de rincón está en directa relación con el tiempo transcurrido desde la última vez que se alimentó, disponiendo de un volumen mayor si ha estado sometida a un ayuno prolongado.

El veneno de la Loxosceles laeta es potencialmente mortal y tiene propiedades necrotizantes (muerte de tejido), hemolíticas (muerte de los glóbulos rojos), vasculíticas y coagulantes.

Sus poderosas enzimas proteolíticas destruyen las proteínas por completo, siendo su efecto diez veces más poderoso que la quemadura con ácido sulfúrico, debido a su alto poder de penetración. Está compuesto por una serie de “toxinas” (enzimas proteolíticas) y es almacenado en glándulas continuas, revestidas por un tejido secretor, rodeadas por células musculares.

Al igual que otras arañas, Loxosceles laeta posee un aparato venenoso constituido por un par de quelíceros -piezas bucales ubicadas en la parte anterior de la boca- asociados a la glándula venenosa. El veneno es utilizado por la araña para matar a su presa y efectuar luego una digestión externa de ella, lo que le permite disponer de nutrientes que sólo succiona, quedando vacío el exoesqueleto del insecto.

Una mordedura de esta araña provoca graves alteraciones vasculares, con áreas de vasoconstricción y otras de hemorragia, que llevan rápidamente a la isquemia (falta de sangre) local y a la constitución de una placa gangrenosa. Si el veneno alcanza la circulación sistémica, ya sea por inoculación directa en un capilar o por alteración en la permeabilidad, ejerce el gran poder hemolítico, que es el aspecto central en el loxoscelismo cutáneo-visceral.