La farmacia natural que esconde nuestra flora nativa

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¡Bailahuén pa´ lo que queda de hígado! Este pregón, que llegó a ser habitual en las calles de Valparaíso a mediados del siglo pasado, se escuchaba aún más fuerte los días sábado en la mañana y no eran pocos los “convalecientes” de los efectos de la bohemia porteña que, con mayor o menor disimulo, se acercaban a este curandero de la calle en busca del alivio que sus hígados o vesículas requerían a gritos y con urgencia. Hoy día, esa voz que llegó a ser familiar para muchos, ya no se escucha. Se la llevó el tiempo como a tantas otras cosas. Sin embargo, el recuerdo ha resistido y no podemos dejar de ligarlo con la materia que nos ocupa.

¿Pero, conocía realmente aquel vendedor ambulante ya desaparecido las bondades del producto que ofrecía? Esto, en realidad no nos preocupa. Lo que sí nos interesa es saber que efectivamente el bailahuén tiene, entre varias otras propiedades comprobadas científicamente, la de ser un estimulante para las funciones digestivas, especialmente aquellas que corresponden al hígado y la vesícula y es una de las diez plantas medicinales más usadas de Chile ya que, además de la función estimulante ya señalada, se le usa como antiséptico y para aliviar las afecciones de las vías urinarias. En el norte, se le ha usado como alivio contra la puna y el pueblo mapuche la ha empleado, como un regulador de la función menstrual de sus mujeres. Parece increíble que sirva para tantas cosas ¿no es cierto? Pero hay quienes juran que sirve para todo lo dicho y aún para más.

Pero el bailahuén es sólo una de las más de 5.000 especies que se dan en nuestro país, de las cuales casi un 50 por ciento crece solamente en nuestro territorio. Ellas han servido al ser humano para ser usadas como alimentos, como combustibles, como adornos así como para fines rituales y medicinales. El uso medicinal que se le ha dado por cientos de años, a no menos de 500 especies, ha sido un notable aporte para la salud humana, especialmente en las etapas en que la medicina que hoy conocemos como tal no existía o era muy rudimentaria. Hoy día, esta misma medicina avanzada reconoce en esas plantas, la presencia de principios activos, es decir de compuestos con base química, que son los que producen los efectos medicinales que se les atribuye.

El Presidente de la Sociedad Botánica de Chile, don Sebastián Teillier, dice que las especies más reputadas, además del bailahuén, son el boldo y el matico y que, últimamente, se ha dado gran relevancia al maqui por la cantidad de antioxidantes que contiene.

Chile, por su especial condición geográfica, capaz de generar diversos microclimas, ha dado origen a una variada gama de especies que podríamos clasificar en tres grandes grupos:

-Las plantas medicinales que aportan sus principios activos farmacológicos al alivio de males, mediante su uso ya sea como infusiones o como parte de medicamentos ya procesados;
-Las plantas aromáticas o de esencias cuyos principios activos se extraen por medio de la destilación para transformarlos en aceites de uso medicinal, y
-Las plantas de condimentos que, por sus características, el hombre las emplea para añadir sabores, olores o colores a sus alimentos.

Además de la clasificación anterior, las plantas medicinales pueden ser definidas por el lugar en que crecen ya que ello es un factor de gran importancia en la generación de los principios activos que determinan sus propiedades aplicables a la medicina. Así tenemos las que son propias de la alta montaña, aquellas que sólo se dan en el desierto, las que se desarrollan en lomas o desiertos neblinosos, las de zonas húmedas y las que son nacen exclusivamente ya sea en la zona norte, en la central, en la central sur o en la del sur extremo. En cada una de estas áreas, crecen en forma generosa las plantas que pueden aliviar los males que nos aquejan.

rosa mosquetaFruto de la rosa mosquetaEntonces ¿es Chile una potencia mundial en el aprovechamiento de estos recursos naturales que, además, son renovables? Lamentablemente la respuesta es un no, rotundo, debido a que no ha existido una política que, mediante estímulos, permita que se desarrolle el interés por formar una buena cantidad de pequeñas y medianas empresas que, en forma sistemática cultiven, cosechen, agreguen tecnología para dar un mayor valor, distribuyan, comercialicen y exporten en grandes cantidades sus productos a mercados en los cuales hay avidez de ellos.

Sebastián Teillier dice que ellos aún trabajan en inventarios de flora de regiones importantes pero poco conocidos como Parques y Reservas Nacionales. Asimismo, se estudia en qué forma afectaría el calentamiento global a la actual distribución de las especies a lo largo del país. Además hay grupos de científicos que trabajan en la caracterización de las plantas desde el punto de vista químico con la idea de seguir buscando compuestos que tengan aplicaciones medicinales o industriales.

En el cultivo, existe muy poca tecnología y las plantas crecen, por lo general, de forma asilvestrada. Las plantaciones destinadas a la domesticación de las especies para su aprovechamiento en mayor escala, son escasas y obedecen a emprendimientos aislados que no representan una oferta interesante y constante para mercados exteriores. Como no hay una gran cantidad de hectáreas destinadas a este tipo de cultivos, tampoco hay una regulación para la calidad de los productos naturales a obtener, excepto en aquellos pocos casos en que hay un valor agregado interesante como ocurre con la rosa mosqueta.

En cuanto a la comercialización en el mercado interno coexisten, como en muchas otras actividades, un mercado formal y uno informal. En el primero, están los agricultores dedicados a este tipo de cultivo que, como se ha dicho, no abundan y que venden sus productos, con una presentación aceptable, en farmacias, supermercados y centros naturistas. En cuanto al mercado informal, este se desarrolla entre quienes cosechan el material silvestre, los llamados yerbateros, los comerciantes ambulantes, las ferias libres, etc.

En lo referente a las exportaciones, hay un crecimiento a través de los años en cuanto a toneladas, valores de los productos y variedades exportadas lo que indica que existe una creciente demanda exterior por productos naturales y que hay, entonces, muy buenas oportunidades para ampliar este tipo de negocio pero, antes es indispensable poner atención a las estrictas exigencias de calidad existentes en esos mercados. En resumen, hay todavía mucho por hacer en esta interesante actividad para así sacar debido provecho de lo que la Naturaleza nos ha dotado en abundancia. Un claro ejemplo de lo que es posible obtener de nuestra flora, lo ha dado el Doctor en Biología don Nibaldo Inestrosa Cantín, Premio Nacional de Ciencias del año 2008, con sus interesantes estudios sobre las propiedades que tendría la Hierba de San Juan, de la cual ha aislado la hiperforina que ha demostrado ser capaz de inhibir algunos de los desastrosos efectos del llamado mal de Alzheimer.

Hay, todavía muchos estantes por llenar en esta farmacia que nos regala la Naturaleza.