Hace dos décadas se creía que los recién nacidos no sentían dolor

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Tan solo veinte años atrás, se creía que los neonatos eran incapaces de sentir dolor. Desde entonces, se sigue acumulando evidencia científica que confirma que los recién nacidos no solo lo sienten, sino que éste es mucho más intenso que en los adultos o niños. Además, el sufrimiento neonatal produce efectos adversos a largo plazo en el desarrollo neurológico posterior.

Con estos datos se fortaleció la corriente de médicos y científicos que abogan por el bienestar integral del recién nacido en los centros hospitalarios. Es decir, ya no sólo se considera importante ponerle una vacuna, por ejemplo, sino también intentar que el pinchazo le duela lo menos posible. En el cuidado de niños prematuros que deben pasar sus primeras semanas o meses en un hospital, esta tendencia ha fomentado medidas como la cercanía física con la madre, ya que se sabe que calma al niño, mejora sus signos vitales y lo ayuda a moderar la experiencia dolorosa de una intervención. Todo siguiendo la reciente recomendación de la American Academy of Pediatrics (AAP)

http://apps.who.int/rhl/newborn/cd004950_agarwalr_com/es/index.html

https://www.healthychildren.org/Spanish/news/Paginas/aap-newborns-especially-preemies-experience-too-much-pain-during-routine-procedures.aspx