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Lun, Ago

¿Qué parte del cerebro produce nuestro condicionamiento?

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Una de las propiedades más importantes en humanos y animales es la habilidad de aprender. Esta habilidad se observa en la modificación de una conducta frente a lo que vemos como el mismo estímulo o circunstancias del ambiente. Existen diversos tipos de aprendizaje. Algunos son complejos, como recordar fechas y eventos vividos. Otros son más inconscientes, como aprender a andar en bicicleta o en diferenciar marcas de autos o distinguir colores. Cada uno de estos aprendizajes recluta diferentes partes de nuestro cerebro.

Uno de los aprendizajes más sencillos observados, y que son capaces de mostrar desde humanos a gusanos, es el aprendizaje condicionado. El condicionamiento clásico fue descubierto a principios del siglo 20 por el fisiólogo ruso Ivan Pavlov. Pavlov estudiaba procesos digestivos en perros cuando descubrió que éstos segregaban saliva antes de recibir su comida. El investigador observó que al repetir la presentación de la comida éstos empezaban a salivar a la sola vista del alimento. El científico dedujo que esta repuesta no era producto de la reacción fisiológica de tener la comida en la boca, sino que era aprendida tras tener repetidamente la carne frente a sus ojos. Pavlov experimentó con los perros y descubrió que si mostraba al mismo tiempo un sonido y la comida, los perros aprendían a asociar ambos elementos. Luego de un número de prestaciones conjuntas, los perros salivaban sólo con el sonido. Esta asociación de aprender el sonido con la carne se llamó condicionamiento clásico. Es decir, el aprendizaje condicionado es el aprender la relación entre un estímulo y una repuesta que se establece por repetición en el tiempo de esa asociación.

Para este aprendizaje se requiere la integridad de varias áreas del cerebro. Se sabe que en humanos, muchas cortezas cerebrales están involucradas, ente ellas la corteza orbito-frontal. Otras estructuras como el hipocampo, que son esenciales en el aprendizaje espacial o de memoria de lugares y eventos, no parecen ser necesarias para este aprendizaje. Lo mismo sucede con la corteza cerebral, ya que animales que no la poseen, como los invertebrados, también pueden mostrar condicionamiento. Una cosa es segura del condicionamiento: es necesario que existan modificaciones de las conexiones entre las neuronas del cerebro de cada animal que muestra condicionamiento. Sin estos cambios, no hay aprendizaje.