Luis Barrera: El chileno que tiene un asteroide con su nombre

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Si tuviera una nave espacial a mano, seguro que el doctor Luis Barrera de la UMCE, no dudaría en viajar a conocer su asteroide: el 19395 Barrera.>

“Si no se tiene un telescopio, uno puede ver las estrellas, jugar haciendo nuevas constelaciones que permitan orientarse; estudiar el movimiento del sol, la luna, las estrellas; averiguar qué estrellas están relacionadas con algún evento social importante, como Navidad; simular galaxias con arena y observar eclipses ¡Hay tanto por hacer!”.

¿Cómo es eso de que un asteroide lleve su nombre?

El asteroide 19395 Barrera lleva mi nombre, como un reconocimiento de mis colegas del área de Sistema Solar, por mi trabajo de desarrollar la Astronomía chilena en Antofagasta. Tiene aproximadamente 6 kilómetros de diámetro y se encuentra orbitando el Sol a 2.4 UA, es decir, en el cinturón de asteroides más allá de la órbita de Marte.

¡Están todos invitados a tomarnos un cafecito en uno de sus cráteres con vista a Júpiter!, el único problema es el transporte y la estadía.

¿Cómo llegó a ser astrónomo?

Mis juegos de niño fueron simples, pero muy entretenidos: jugaba con olas de agua, con partículas de polvo suspendidas en el aire, con burbujas. Por un tiempo hice trueques con un amigo, yo le prestaba mis camiones de lata y él me prestaba un pequeño microscopio, con ese instrumento miré todo lo que pude colocar en el porta objetos. Creo que todo eso sumó para que me interesara por la ciencia.

Posteriormente, ya siendo profesor de Física y realizando mi Magíster en Física, trabajé como ayudante de cátedra del astrónomo alemán Nikolaus Vogt, en la Pontificia Universidad Católica, y a los pocos meses Nikolaus me invitó a trabajar junto al grupo de Astronomía PUC. Al poco tiempo iniciamos un programa de observación en el histórico observatorio Manuel Foster, ubicado en la cumbre del cerro San Cristóbal, y desde ahí observamos por varios años miles de estrellas variables. Con parte de esa información realicé mi tesis de Magíster en Física, y a los pocos días de mi titulación fui becado por el servicio de intercambio académico del gobierno alemán (DAAD) para realizar mis estudios de doctorado en Astronomía en la Universidad Ruhr de Bochum, Alemania.

Si me preguntan si siempre estuve interesado en la Astronomía, tendría que decir que no, ya que siempre me he maravillado con todas las áreas del conocimiento.

¿Cuáles son los desafíos de la Astronomía en general y/o los desafíos de la observación que se hace desde Chile?

En la Astronomía moderna se plantean grandes desafíos, por ejemplo, se espera observar el nacimiento de las galaxias, conocer más acerca de las condiciones de nacimiento y evolución de las estrellas de nuestra galaxia y otras galaxias cercanas.

Esperamos encontrar más planetas extrasolares y en particular con tamaños parecidos a la Tierra, averiguar más detalles de los constituyentes y evolución de nuestro Sistema Solar, conocer los fundamentos dentro y fuera de él.

Se busca vida fuera de la Tierra y conocer los objetos cercanos a nuestro planeta (asteroides y cometas) que pueden colisionar con él. En general, las preguntas fundamentales planteadas por nuestros antepasados aún no se responden, y seguro seguirán vigentes para las generaciones futuras.

¿Por qué o para qué llevar la Astronomía a la escuela?

Hay algo especial en la observación del Universo que cautiva a todo ser humano, independiente de su edad, nacionalidad y sus creencias. En todos los tiempos esta ciencia ha jugado un rol central en el desarrollo de la mayoría de las culturas. El sentido integrador de la Astronomía, que enlaza las diversas áreas del conocimiento, es reconocido desde los primeros tiempos de la humanidad.

¿Qué contenidos de Astronomía deberían conocer las niñas, niños y jóvenes en la escuela?

Lo primero que se debe hacer es disfrutar y maravillarse con los objetos del Universo disponibles en el entorno más cercano. Averiguar la cosmovisión actual de los niños y niñas y complementarlo con los nuevos descubrimientos de observatorios tanto terrestres y espaciales. Y por último comparar nuestra cosmovisión actual con la de nuestros antepasados.

¿Es posible aprender algo de las estrellas mirando sin un telescopio?

Antes del descubrimiento del telescopio, a mediados de 1608, todas las observaciones fueron realizadas a simple vista, usando algunos instrumentos simples y estableciendo referencias como cerros, árboles y construcciones.

Si no se tiene un telescopio, uno puede ver las estrellas, jugar haciendo nuevas constelaciones que permitan orientarse; estudiar el movimiento del sol, la luna, las estrellas; averiguar qué estrellas están relacionadas con algún evento social importante, como Navidad; simular galaxias con arena y observar eclipses ¡Hay tanto por hacer!

¿Qué se le podría decir a un niño o niña que quiera dedicarse a observar el Universo?

Observar es la palabra clave: lo cercano, lo lejano, colores, formas, movimientos. Cada observación va aportando más piezas del puzzle y cuando uno menos lo espera se conectan revelando las maravillas del Universo.